La IA llega a nuestros buzones

Nueva entrega de mi columna semanal sobre tecnología e innovación en el programa de Luis Vicente Muñoz en Capital Radio, esta vez centrada en la inteligencia artificial. Lo podéis escuchar a partir del minuto 23

 

 

Google ha anunciado que en la versión móvil de Gmail ha añadido una nueva funcionalidad basada en inteligencia artificial que han llamado “Smart Reply”.

En esta entrada de su blog de “research” explican un poco más desde un punto de vista técnico cómo funciona. Básicamente es un sistema inteligente que es capaz de entender lenguaje natural y que va aprendiendo con el uso. Este sistema recomendará varias respuestas cortas al usuario en función del contenido del correo y se supone que lo hará cada vez mejor dando respuestas más sofisticadas, aunque siempre cortas.

Me resulta curioso el nombre que ha elegido Google, y alguno de mis amigos más cínicos con el tema del correo electrónico podría decir que por fin vamos a empezar a recibir correos electrónicos inteligentes. Pero más allá del boom que hay ahora de herramientas que buscan eliminar el correo electrónico (tema que me guardo para un futuro artículo), a mí de todo esto me saltan tres preguntas.

¿Qué hace “Smart Reply” cuando recibe un correo escrito por “Smart Reply”? ¿Podríamos entrar en un bucle infinito de respuestas entre máquinas? ¿Harían como en HER y pasarían de los seres humanos? Y una que les encantará a mis amigos “anti email”, ¿serían esas conversaciones más inteligentes que las que se producen entre seres humanos por correo electrónico?

La siguiente duda es legal. ¿Qué efecto legal tendrán correos escritos por máquinas en nombre de una persona? En realidad, esto es un tema muy importante en todo lo relacionado con la Inteligencia Artificial. Es un tema muy caliente en el tema de los drones con usos militares que cada vez toman más decisiones de forma autónoma, y es un tema con muchas implicaciones en el mundo de los coches autónomos. De momento, sobre accidentes, algunas marcas ya han anunciado que asumirán la responsabilidad de los accidentes que generen sus coches. Pero hay muchas preguntas alrededor de qué decisiones tendrán que tomar los coches autónomos en casos extremos, como en el que tengan que tomar la decisión de salvar a los ocupantes o a terceros en caso de un siniestro.

Y la última gran duda es sobre si es ético comunicarte con una máquina sin saberlo. En este caso todavía habrá una decisión humana, y por lo tanto, podemos asumir que es una persona con quién nos comunicamos. Pero si vemos lo que está evolucionando este mundo, y miramos el ejemplo más espectacular de todo esto que es Watson de IBM, es cuestión de tiempo que hablemos o nos escribamos con máquinas que pasarán con facilidad por personas. En ese caso, la persona al otro lado de la línea, ¿debería saber que en realidad se está comunicando con una máquina? Quizá por haber leído avídamente a Asimov, pienso rotundamente que sí. Asimov, en su universo, hizo que los robots llevaran siempre la letra R delante de su nombre para indicar precisamente eso, que eran robots y no llevar a engaño a sus interlocutores humanos.

Quizá muchos de estos problemas todavía nos parecen eso, ciencia ficción. Pero creo que no pasará mucho tiempo antes de que tengamos que hacernos estas preguntas en serio.

@resbla

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