¿Matamos el email ya?

Estamos en un mundo en el que nos gusta matar tecnologías, sobre todo los que quieren ser gurús y mostrar la tierra prometida de la novísima tecnología por venir.

Pero en esto, lo habitual es que ocurra lo mismo que le pasó a Mark Twain, que las noticias sobre la muerte de una tecnología han sido exageradas. Principalmente, porque cuando una tecnología ser muere, no suele haber titulares porque ya dejó de ser noticia hace tiempo.

Nos ha pasado últimamente con el PC, al que muchos se empeñaron en matarlo, ya han empezado a aparecer los que están matando al teléfono móvil, y por supuesto, la que nos atañe hoy, el correo electrónico.

La verdad, es que en este caso, hace tiempo que no leo ningún artículo anunciando la muerte del email. Hace unos años recuerdo que se puso de moda, pero recientemente no recuerdo ninguno. Y esto sólo puede ser por dos motivos, uno porque ya lo damos por muerto, o totalmente al contrario, es algo ya tan integrado en nuestra forma de trabajar que incluso los gurús no consideran que se pueda morir.

Curiosamente, el correo electrónico es una suerte de plaga bíblica del mundo moderno. Todo el mundo cita el email como una barrera a su mayor productividad pero nadie hace gran cosa al respecto.

Sin embargo, sí que hay algunos sitios donde el email se puede decir que esté muerto y enterrado. Mucho más allá de los intentos en grandes empresas de implementar diferentes tipos de herramientas tipo “red social corporativa” o colaborativas sobre todo de gestión de proyectos. En estos casos, la mayoría de ellas son tipo “plug in” que de alguna forma al final están conectadas sí, al correo.

Pero como os decía, hay gente que efectivamente se ha desconectado del correo electrónico, son como pequeñas aldeas galas, y todas ellas son startups.

Y no son pocas, casi todas las startups de perfil técnico con las que me encuentro, han dejado el correo electrónico como su principal medio de comunicación entre ellos, y han adoptado alguno de las nuevas aplicaciones que están creciendo como setas prometiendo una mejora en nuestra productividad. La lista en inmensa, y aquí empiezo estrictamente con mi experiencia personal.

En un momento dado he estado utilizando a la vez Redbooth, Slack, Trello y Podium, simplemente porque alguna de las startups con las que estaba colaborando lo utilizaba.

Pero llegó un momento en el que me volvía loco recibiendo decenas de notificaciones de diferentes aplicaciones, así que decidí olvidarme de las aplicaciones y hacer que las notificaciones me llegaran por correo electrónico.

Seguro que algún gurú de la productividad y algún fan de estas aplicaciones se lleva las manos a la cabeza, pero para mí llegó la paz. Personalmente, el correo electrónico no lo veo como un problema, sino como una gran herramienta que creo gestionar de forma eficiente.

En todo caso, creo que es sólo cuestión de tiempo que este tipo de aplicaciones  ganen todavía más terreno al correo electrónico y que además salgan de esos pequeños reductos estartaperos y entren en grandes empresas. Sin embargo, ahora tienen varios problemas importantes:

  • Hace unos días, Trello se cayó. Fueron unos minutos, pero el caos y el terror se apoderó de sus usuarios. En twitter la gente poco más que se tiraba por la ventana. Lo cual nos tiene que recordar una cosa, y es que todas las empresas detrás de estas soluciones son startups en sí mismas, lo cual, y no deseamos mal a nadie, puede significar que de un día para otro desaparezcan. Y me temo, que no habría una forma fácil de recuperar la información que tuviéramos en uno de estos servicios si pasara eso. Así que es importante tener un plan B.
  • Hace falta MUCHA disciplina y compromiso por parte de TODO el equipo para que realmente funcionen. Si alguien no lo hace, y al final hay que volver al correo electrónico para comunicarse con parte del equipo, es sólo cuestión de tiempo que al final se deje de utilizar. La rampa de uso para equipos no acostumbrados a usarlos es compleja.
  • Las soluciones son bastante incompatibles, lo que significa que hay que elegir bien cuál empezar a utilizar. No hay forma sencilla de llevarse la información de una a otra, y además, hay importantes diferencias en cuanto al uso, así que para algunos usuarios los cambios pueden ser complicados.
  • Cuidado con quedarte aislado del mundo. Hay gente que se mete tanto en estos sistemas que se olvida de que el resto del mundo manda correos y literalmente se olvidan de gestionar bien sus correos. Además, todas estas herramientas suelen hacer que los mensajes sean muy cortos, concisos y normalmente muy informales. Mucha gente se olvida al volver a al correo utilizar un lenguaje más acorde para este otro medio.

La verdad es que no soy (aún) muy fan de estas soluciones. Supongo que esto me convierte de forma automática en un viejuno, pero de momento me han generado más problemas que soluciones. Sin embargo, las veo como soluciones muy útiles para equipos pequeños de trabajo que quieran avanzar rápido y coordinados. Además, son soluciones baratas, e incluso las versiones gratuitas de muchas de ellas son ya muy potentes, así que no es de extrañar que tengan tanto éxito entre los emprendedores. Eso sí, todavía no son los asesinos del email que algunos creen que son.

@resbla

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