Las oportunidades en los límites de la Ley

Esta semana hemos tenido #techno-bits por ración doble. Ayer (perdón por el retraso) se emitió en Capital Radio esta segunda parte dentro del programa de Luis Vicente Muñoz.

 

Aunque aún nos resulta sorprendente, vamos camino de acostumbrarnos a las noticias sobre las compras de startups españolas por parte de grandes empresas internacionales. La última ha sido el anuncio de la compra de Ticketbis por parte de eBay por 165 millones de dólares. No está nada mal para una empresa lejos de los focos del gran público y que ha sabido digitalizar algo tan antiguo como la reventa de entradas.

Algo que no olvidemos que es ilegal… o casi. La verdad es que la reventa en general está mal vista. La ley española la prohíbe expresamente cuando se realiza en la calle, pero claro, el decreto que la prohíbe se redactó en 1982, año en el que seguramente nadie en el mundo pensaba que Internet serviría para revender entradas.

Por otro lado, los promotores de los conciertos intentaron limitar la reventa haciendo la mayor parte de las entradas nominales. Esto, que alguno pensará que es una medida bienintencionada para proteger a los fans, tiene bastantes efectos no tan positivos, como el hecho de que un gran y bienintencionado fan se pueda “comer” las entradas porque al final no pueda ir al concierto por motivos de salud por ejemplo.

En todo caso, siempre ha habido formas más o menos creativas de revender las entradas aunque sólo fuera por necesidad. Todos recordamos los anuncios de se vende un boli y de regalo una entrada. Ticketbis sólo ha intentado poner un poco de orden y crear un mercado secundario de entradas con cierto criterio.

eBay, dónde se vendían muchos de esos bolis con entrada de regalo, era un comprador natural para Ticketbis, y creo que es una gran noticia para la escena emprendedora española. No olvidemos que de estas compras suelen salir emprendedores con dinero en el bolsillo con ganas de volver a emprender y con muchas cosas ya aprendidas.

Pero bueno, el foco de este techno-bits no es tanto el hecho de la compra sino de las oportunidades que se crean en los límites de la ley. Los rapidísimos cambios tecnológicos junto con la lentitud de las leyes en adaptarse, junto con un marco jurídico enorme escrito en otros tiempos, generan grandes oportunidades para los emprendedores con ganas de más riesgo del normal.

En general creo que hay dos grandes fuentes de oportunidades que nacen de esta desincronización entre tecnología y leyes.

La primera ocurre en sectores altamente regulados y donde la regulación dio lugar a oligopolios que suelen acabar con pocas y grandes empresas. Sectores como la banca, las telecomunicaciones, la energía, el transporte, o el alojamiento, son buenos ejemplos. Y en todos ellos estamos viendo ahora una revolución en la que nuevas empresas están peleando contra el status quo y en algunos casos ya están empezando a ganar. Uber y Blablacar en transporte, Airbnb en alojamiento temporal, todo lo que está ocurriendo en fintech y energías renovables… Los ejemplos son muchos y en todos la industria establecida acaba tirando de regulación para mantener el status quo.

Por otro lado, tenemos también oportunidades en zonas grises en la Ley que se generan por nuevas realidades no previstas cuando se redactó la Ley. Ticketbis es un buen ejemplo, nadie pensó que habría una cosa que se llamaría Internet en la que la gente revendería sus entradas. De la misma forma que nadie pensó que la gente subiría por amor al arte vídeos a algo que se llamaba Youtube y que eso se convertiría en lo que es hoy, vídeos que en su mayor caso se saltaban los derechos de autor pero que era realmente imposible de parar.

Explotar estas oportunidades es más arriesgado de lo normal. Además de las dificultades propias de emprender, te metes en como mínimo zonas grises en las que al menos puedes ganarte unas cuantas demandas que hagan que tus costes legales sean tan altos que acaben por hundirte antes de tiempo. Acordaos de Napster.

Por eso la estrategia que suelen seguir las empresas que lo intentan en estas zonas grises es en tener fans más que clientes, y hacer que sean ellos los que te defiendan. Uber y Airbnb son muy buenos ejemplos. Han conseguido legiones de clientes/fans tan grandes que los políticos han tenido que tenerlos en cuenta a la hora de legislar y no plegarse a las presiones de la industria. En el caso de Ticketbis ni siquiera ha sido necesario, la industria estaba deseando que hubiera un mercado secundario con la liquidez que aporta un sistema como el de Ticketbis.

@resbla

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