El final de la Ley de Moore y por qué ya no importa

La verdad es que ya se han escrito muchos artículos anunciando la muerte de la Ley de Moore, y casi todos un poco catastrofistas. Es verdad que la muerte de la Ley de Moore se parece mucho a la de Mark Twain, la noticia fue siempre exagerada, aunque la de Twain efectivamente llegó finalmente. De esto va el último #techno-bits en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz, a partir del minuto 23:

La Ley de Moore fue una predicción realizada por Gordon Moore, uno de los fundadores de Intel, en 1965. Originalmente, la predicción era que cada 12 meses la densidad de transitores en los circuitos integrados se duplicaría.

Eso que en principio era una predicción, se convirtió en Ley cuando la industria (con Intel a la cabeza por supuesto), se encargó de cumplirlo. En realidad, la Ley fue adaptándose a la realidad. Lo que empezaron siendo 12 meses, enseguida fueron 18, hace pocos años se volvió a actualizar a 24, y hace pocas semanas el propio CEO de Intel volvía a cambiar la cadencia a los 30 meses.

En su momento, esta predicción se convirtió en Ley por la importancia que tenía para la industria de la tecnología en general. La Ley de Moore daba una clara hoja de ruta, fijaba con poco margen de error los lanzamientos de nuevos procesadores que al final marcaban el lanzamiento de todos los fabricantes, incluidos los de software. Hubo un tiempo en el que se hablaba del círculo virtuoso del software y hardware. Nuevo y más potente hardware, permitía nuevo software más “pesado” que ha su vez demandaba más potencia en el hardware y empujaba al refresco de la base instalada. Eso movió la industria durante muchos años.

Pero esa época ya pasó. Hace mucho tiempo que la gente ha dejado de hacer colas en las tiendas para comprar un PC con el procesador recién lanzado, o el nuevo sistema operativo. Y por eso, la Ley de Moore ya no es importante. Los fabricantes de tecnología, hardware y software, ya no siguen necesariamente los tiempos que marca la Ley para sus desarrollos.

Así que cuando el nuevo CEO de Intel anunció el cambio en la Ley de Moore a dos años y medio, prácticamente la noticia ha pasado desapercibida. Es más, si la Ley de Moore se diera por muerta mañana, casi nadie se daría cuenta.

Es cierto que hemos llegado a una zona que podríamos decir de rendimientos decrecientes en cuanto al hardware. Como decíamos, casi nadie demanda más potencia, más capacidad de cálculo en sus PCs. Cierto, casi nadie, pero hay algunos tipos de usuarios, una gota en el océano eso sí, que demandan más. Para ellos, lo que está pasando con la Ley de Moore es un pequeño drama.

Sin embargo, parece que la eterna promesa de la computación cuántica ya empieza a estar más cerca de ser una realidad. Hace pocas semanas, IBM anunció que ponía a disposición de los programadores que quisieran probarla una máquina con procesadores cuánticos.

El paso a la computación cuántica no es obvio desde varios puntos de vista. Olvidándonos de lo difícil que es hacer una desde un punto de vista técnico, hay que programar de forma diferente para sacar verdadero rendimiento, ya que en software “normal” los procesadores “normales” son capaces de dar más rendimiento en general que los cuánticos.

Pero cuando aprendes a programar con qbits (en vez de los bits tradicionales)  y entiendes las implicaciones de que los resultados de los procesadores son probabilísticos, los rendimientos pueden ser espectaculares. Por eso es importante que los programadores desaprendan a programar para aprender a programar con ordenadores cuánticos si de verdad queremos que esto sea una realidad.

Así que por suerte o por desgracia, aún no ha llegado la muerte de la Ley de Moore, y parece que no va a importar a (casi) nadie. Me recuerda a aquella canción de REM, es el fin del mundo tal y como lo conocemos pero no me importa.

@resbla

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