Softbank compra ARM, y el mundo no volverá a ser igual

Puede que el título pueda sonar un poco exagerado, y teniendo en cuenta que la noticia no ha abierto los noticieros de todo el mundo, pues quizá podáis pensar que es así. Sin embargo, habiendo pasado tanto tiempo en Intel, la compra de ARM por parte de SoftBank me parece algo realmente histórico.

De esto trata el #techno-bits de esta semana, que por cierto es el último de este curso, como siempre en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz, el cual podéis escuchar a partir del minuto 27:

 

Por si alguien no sabe de qué estamos hablando. SoftBank, una de las telcos japonesas más importantes, se ha hecho con ARM por unos 23 mil millones de libras. Es importante el dato de las libras, puesto que aunque SoftBank ha pagado un importante premium por ARM, el resultado del reciente referéndum sobre el brexit, y el consiguiente desplome de la libra, ha abaratado la operación

ARM es un gran desconocido pero una empresa fundamental en la industria de la tecnología actual. ARM es una empresa que principalmente se dedica al diseño de procesadores, y que vive de las licencias sobre sus diseños y tecnologías que cobra a otras empresas que sí fabrican y utilizan esos procesadores. Es difícil encontrar una empresa de tecnología que no sea cliente de alguna manera de ARM, e incluso la que podría considerarse su archienemiga, Intel, tiene una licencia de arquitectura ARM.

ARM hace años que decidió (frente por ejemplo Intel) centrarse en diseños muy eficientes desde un punto de vista de consumo eléctrico, eso le permitió durante años vivir en el “cómodo” mundo de la electrónica de consumo dónde no había mucha competencia porque era un negocio de muy bajos márgenes, lo que les situó en una situación inmejorable para aprovechar el boom de la telefonía móvil, mundo en el que son simplemente imprescindibles. Todos los grandes fabricantes utilizan procesadores basados en tecnología de ARM.

Y por supuesto, si pensamos en procesadores de bajo consumo, estamos hablando de los procesadores que ya están gestionando el Internet de las cosas, es decir, el futuro. Y este es el motivo por el que SoftBank ha saltado la banca y ha comprado ARM. Si hay una empresa bien posicionada para tener una posición dominante en el mundo del IoT que se nos avecina, esa es ARM.

Y alguno os estaréis preguntando, ¿y por qué no compró nadie ARM antes?

En realidad, no recuerdo año desde que estoy metido en este mundo en el que no haya habido rumores de compra, y prácticamente se ha hablado en algún momento de que algún gigante tecnológico lo estaba estudiando. Apple, Microsoft, Qualcomm, AMD, incluso Intel. Pero ARM tenía una especie de píldora de veneno para todos ellos. Si alguno de estos gigantes lo hubiera comprado, automáticamente la empresa valdría mucho menos porque al día siguiente habrían perdido muchos clientes. Aunque ahora son otros tiempos, poca gente habría podido pensar hace 10 años que alguien como Samsung sería un proveedor importantísimo de Apple.

Así que solo alguien externo al hardware podría meterse en una aventura así. En todo caso, SoftBank se apresuró a anunciar junto que la compra, que serán exquisitamente agnósticos en cuanto a la operación de ARM y sus actuales clientes, que a la vez son en muchos casos proveedores de la propia Softbank.

Aún así, la operación es muy arriesgada. El dinero pagado, las incertidumbres sobre el futuro tecnológico, y las reacciones de los actuales clientes de ARM pueden hacer de esta compra un verdadero desastre. En todo caso, hay que reconocer la valentía de SoftBank, empresa que está totalmente volcada en evitar convertirse en “tuberías tontas”.

Softbank ha invertido últimamente, y se ha cargado de deuda en el proceso, en Alibaba, Supercell (creadores del Clash of Clans), e incluso ha invertido en la española Beabloo. Estrategia que les ha valido más de una crítica de analistas e incluso de sus propios accionistas. Veremos al final en qué queda todo esto, pero sin duda, es muy difícil prever las implicaciones de este movimiento de SoftBank, pero estoy seguro de que serán enormes. Y más, en la semana en que la ITRS ha anunciado de forma oficial el fin de la Ley de Moore (al menos desde un punto de vista económico)

Así que quizá el titular no sea tan exagerado

@resbla

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