Cualquier color, mientras sea negro

Seguramente la mejor definición del concepto económico de economías de escala es la famosa frase de Henry Ford en la que decía que los clientes podían elegir cualquier color para sus coches, siempre y cuando fuera negro. Esta frase ha guiado las estrategias de fabricación de las grandes marcas para conseguir la máxima eficiencia y competir de forma más vigorosa con sus competidores.

De eso hablamos en el #techno-bits de hoy, aunque en un sector muy diferente al automovilístico. Como siempre, en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz. A partir del minuto 25:

 

Google ha anunciado la cancelación de su Proyecto Ara. Este proyecto buscaba desarrollar y lanzar un móvil modular, que permitiera la ampliación y personalización de los teléfonos móviles. De esta manera, se intentaba crear un estándar sobre el que diferentes fabricantes ofrecieran módulos que al final el usuario eligiera para tener un móvil que respondiera a sus necesidades.

Otra ventaja también sería el actualizar esos módulos cuando estos se estropearan o simplemente ya estuvieran obsoletos y el usuario quisiera algo más moderno. Algo que tendría la ventaja de que reduciría drásticamente la cantidad de basura electrónica ya que aunque seguiríamos tirando módulos a la basura, no tiraríamos el móvil entero como se hace en la actualidad.

Algunos fabricantes compartieron la visión de Google y empezaron a desarrollar módulos y productos basados en esa especificación. Veremos qué pasa con ellos, en principio Google parece dispuesto a licenciar la tecnología a quién esté interesado. Y por otro lado, otros fabricantes se han lanzado a proyectos similares, Lenovo o LG entre las más grandes, y proyectos más pequeños como PuzzlePhone o Fairphone. Incluso en el mundo de las tabletas, también se intentó. Uno de los proyectos más curiosos nació aquí en España, ClickArm se llamaba.

Sinceramente, creo que todos están abocados a jugar un papel residual en este mundo. El mercado de los teléfonos móviles ha seguido una historia muy parecida al mercado del PC. La gran diferencia es en la escala temporal, lo que pasó en el mundo del PC tardó décadas en fraguarse, mientras que con los móviles no ha llegado a la década.

Y no lo digo sólo yo (que además lo dije hace más de un año aquí mismo), IDC ha anunciado ya la “madurez” del mercado de los teléfonos móviles, lo que en otras palabras se llama, comoditización.

En realidad este proyecto Ara buscaba conseguir con los teléfonos lo que IBM consiguió con los PCs y aquello que al principio se llamaba IBM compatible. Aquello generó una industria espectacular, ya que desde grandes multinacionales a pequeños ensambladores podían montar y reparar PCs ya que había un gran número de piezas compatibles disponibles. Eso también permitía una gran personalización y diferenciación, y gracias a lo que se llamó la espiral virtuosa de hardware y software, la industria creció y se movió muy rápido.

Sin embargo, en un momento esa espiral dejó de funcionar. El software dejó de exigir nuevo hardware, y la gente empezó a no necesitar actualizar sus equipos con tanta asiduidad. Recuerdo cuando empecé a trabajar en la industria que lo normal era cambiar de PC alrededor de los dos años, ahora eso es un sueño para los fabricantes.

Todo esto desembocó en que los fabricantes se centraran en las economías de escala (eficiencia en costes) frente a la diferenciación, lo cual al final es la receta de la comoditización que vive la industria.

Pues bien, Google quería intentar conseguir eso, pero es como dirían los anglosajones, demasiado poco y demasiado tarde.

Debido a la miniaturización necesaria en los móviles, siempre su fabricación exigió de unas instalaciones muy específicas, y sobre todo de unas economías de escala muy grandes. De inicio, un ecosistema como el que hubo en el mundo PC era ya imposible.

Pero es que además, volviendo al mercado PC, aunque durante cierto tiempo la personalización extrema era atractiva para muchos usuarios, muchas veces por temas de coste más que por la propia personalización, en la actualidad, con un mercado maduro, esa personalización sólo interesa a un grupo pequeñísimo de usuarios. Gente fanática de la tecnología que siempre busca lo último y tener un control total de sus equipos. Para el resto del mundo eso es un engorro y algo a evitar.

Pues bien, el proyecto Ara (y los demás) llega muy tarde porque el mercado ha madurado muy rápido. El público en general (gracias a las economías de escala) tiene teléfonos con características mucho más grandes de las que necesita, y con un porcentaje cada vez más pequeño de gente que está dispuesta a pagar un premium por lo último. Así que un móvil modular sólo sería interesante para los fanáticos de los fanáticos, lo cual es demasiado para que cualquier proyecto de estos sea rentable.

Habiendo pasado mucho tiempo en un fabricante líder en tecnología donde aparecían y desaparecían proyectos así, y viendo lo que sigue ocurriendo con otros desde fuera, también por cierto muy habitual en el mundo startup, es interesante ver como proyectos que tienen mucho sentido desde un punto de vista técnico, y de los que sus creadores se enamoran fervientemente, no tienen ningún sentido en el mercado, y como sus “creadores” ven al resto del mundo como bichos raros que no ven la belleza del proyecto.

Y es que en entornos muy ingenieriles es muy habitual olvidar que las economías de escala son a veces más fuertes que las propias leyes de la Física.

@resbla

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