La monetización es como el sexo en la adolescencia

La monetización es una de las grandes palabras del mundo de las startups. Es algo así como el sexo en la adolescencia, todo el mundo habla de ello pero casi nadie lo ha hecho. Si al principio del boom de internet, todo el mundo tenía claro que la monetización pasaba obligatoriamente por la publicidad, y por lo tanto, el objetivo del negocio pasaba por crecer rápidamente en número de usuarios. Esto luego fue cambiando.

De eso hablamos en el #techno-bits de esta semana, con la excusa de la salida a bolsa de Snap, pero también del reciente anuncio de facebook en relación con su filial, whasapp. Ya sabéis, que el #techno-bits llega puntualmente todas las semanas a Capital Radio con Luis Vicente Muñoz. Podéis escucharlo aquí:

 

Hablábamos de que hubo un momento en que se dejó atrás la idea de que la manera de monetizar los negocios en internet era únicamente a través de la publicidad. Por un lado, enseguida fue obvio de que para realmente monetizar con publicidad el volumen de usuarios tenía que ser enorme, números que eran imposibles para los negocios de segunda generación que eran por naturaleza más nicho. Esto, junto que algunos tuvieron cierto éxito principalmente a través de servicios freemium, hizo que el tema de la monetización a través de la publicidad se quedara como el último recurso, el recurso de los que no eran lo suficientemente buenos para monetizar de otra manera.

En realidad, hay muchísimas formas de monetizar. Un libro muy recomendable es el Ten Types of Innovation de Doblin que intenta sistematizar el tipo de innovaciones que se pueden hacer en nuestro producto. Los autores dividen los productos en 10 bloques que representarían una especie de eslabón de la cadena de valor, y luego hacen una lista bastante exhaustiva de innovaciones que se pueden hacer en cada una de ellos.

Creo que los autores hacen un especial buen trabajo en lo que llaman “Profit Model”. Y aunque en mi opinión se dejan alguno muy importante, tenemos ahí una buena lista de formas de monetización para cualquier startup.

Pero volvamos a las empresas que mencionábamos en el #techno-bits, empezando por Snap. En un primer momento, Snap no quiso monetizar con publicidad. En un principio pensaron en un modelo puramente freemium, en el que los usuarios pagarían por filtros y funcionalidades avanzadas. No les funcionó, y finalmente tuvieron que volver al clásico de la publicidad. Sin embargo, siempre han querido ser muy cuidadosos con la publicidad y que fuera poco intrusiva, tan poco intrusiva que está teniendo poco impacto en sus cuentas. Snap sigue perdiendo (mucho) dinero. Y es más, con un cierto punto de chulería, han reconocido aprovechando su salida a bolsa, que existe la probabilidad de que nunca consigan ser rentables. Snap ahora se define como una empresa de cámaras fotográficas, aunque nadie sepa muy bien qué significa eso.

Un ejemplo de empresa que juró que nunca pondría publicidad en su aplicación fue whatsapp. De hecho, su CEO, incluso después de vender su empresa a facebook, empresa que se dedica particularmente a eso, repitió que nunca monetizarían a través de publicidad. Pues bien, hace pocos días donde dije Diego… Y whatsapp, en realidad facebook, anunció que empezarán a mostrar anuncios muy dirigidos y de forma poca intrusiva. Personalmente creo que publicidad no intrusiva, y más en un servicio ya tan personal como consideramos whatsapp, es simplemente un oxímoron.

En todo caso, hace ya años que se acuñó aquello de que en internet si algo es gratis el producto eres tú, y sigue siendo una verdad absoluta en esta industria. Salvando aquellos que juegan en mercados en los que el ganador se lo lleva todo (piensen en Google, facebook y Amazon), para el resto hay una infinidad de alternativas peleando por el mismo mercado. Esto mete a las empresas en un círculo vicioso. Por un lado, compiten por un mercado fragmentado y normalmente limitado, consiguiendo números discretos de usuarios en el mejor de los casos, y por lo tanto, incapaces de monetizar por puro volumen a través de publicidad. Y por otro, dada la tremenda competencia y lo difícil de diferenciarse por las nulas barreras a la imitación para los competidores, es muy complicado monetizar de otra manera, sea freemium, suscripción o pago por uso. Siempre habrá una alternativa gratuita que haga algo muy parecido a lo que hacemos.

Esta situación no durará para siempre. Estamos viviendo el final de la burbuja de las apps. En este final de la burbuja, la consolidación traerá una menor competición y mayores opciones de monetización más allá de la publicidad. Mientras tanto, incluso whatsapp no puede escapar de la publicidad.

@resbla

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