La Neutralidad en la Red, un tema complicado

El pasado 12 de Julio se celebró el día de la Acción a Favor de la Neutralidad en la Red. Este movimiento a nivel global, en realidad venía provocado por la inminente decisión de la FCC americana sobre las leyes que Obama aprobó al respecto, y que a instancias de la nueva Administración Trump, es muy probable que las cambie de una forma importante.

De todo ello hablamos en el último #techno-bits con Luis Vicente Muñoz en Capital Radio:

 

La Neutralidad en la Red es un principio de los inicios del internet que se ha terminado llevando a la regulación de los países y organismos que gestionan su funcionamiento por el que todo el contenido que corre por Internet debe tratarse de la misma forma. Es decir, nadie puede ralentizar, bloquear o dar prioridad a ningún contenido ni por dónde se originó, a dónde va o por lo que contiene.

Esto así dicho está muy bien y parece muy justo, pero el tema es un poco más complicado. Para empezar, no a todo el mundo esto le parece justo, sobre todo, a las telcos.

Las telcos siempre se han quejado de la imposición de la Neutralidad en la Red. Para ellos (y aquí Telefónica siempre ha sido muy abierta sobre ello) la Neutralidad en la Red es simplemente una injusticia que limita su capacidad de generar más negocio y hasta de innovación. Ellos que son las que despliegan la infraestructura, luego tienen que “dejar” pasar el tráfico indiscriminadamente incluso de gente que utiliza sus propias redes para hacerles competencia. Hace años, fueron los que daban llamadas sobre IP gratis (Skype por ejemplo), en la actualidad son los proveedores de vídeo (Youtube o Netflix por ejemplo). Skype iba directamente contra el negocio de voz de Telefonica, Netflix es ahora competencia encarnizada de Movistar+.

Precisamente con esos argumentos se defiende la Neutralidad en la Red. Si no hubiera existido las telcos hubieran asfixiado a Skype, caparían a la primera startup que supusiera un cierto peligro, y no nos olvidemos, habrían cortado los torrent cuando hubieran querido.

Pero la realidad es un poco más compleja. Para empezar, porque la Neutralidad en la Red ya tiene sus limitaciones.

Hace un año, la Unión Europea publicó las nuevas directrices sobre la Neutralidad en la Red. Su publicación se celebró como una importante victoria y protección de la esencia de la Neutralidad en la Red. Los activistas pro-Neutralidad pensaban que las anteriores normas eran demasiado poco claras en algunos aspectos y permitía a las operadoras encontrar huecos para de facto saltarse la Neutralidad.

Sin embargo, estos días tenemos a diario en nuestras televisiones un recordatorio muy claro de que la Neutralidad en la Red de una forma estricta ya no existe.

Aquí Vodafone ha lanzado un producto que en términos técnicos se llama zero-rating, es decir, un producto que permite que determinadas aplicaciones y tipos de contenidos no cuenten para el consumo de datos de esa tarifa en particular. Los vídeos que un usuario ve en una determinada red social no cuentan como consumo.

Esto, que es claramente algo que no permite la Neutralidad en la Red de forma estricta, está permitido bajo determinadas circunstancias bajo la ley europea. De hecho, la normativa publicada el año pasado permite que algunas otras aplicaciones muy especializadas también reciban un trato especial.

Esto por supuesto para los que interpretan la Neutralidad en la Red de una forma más estricta es el inicio del fin, y probablemente para los que quieren una versión reducida de la Neutralidad en la Red el esperado primer paso hacia una mayor flexibilidad.

Se espera que la FCC americana vaya más allá en las nuevas normas. Obama incluyó internet en la ley que regula los servicios públicos y consiguió una aplicación muy estricta del espíritu de la Neutralidad. Eso va a cambiar bastante.

Aún no se saben los detalles, pero es probable que las conexiones móviles de alta velocidad dejen de ser consideradas servicio público y eso lo abra una regulación mucho más flexible.

En todo caso, no está tampoco claro a quién beneficia la Neutralidad en la Red. Hay algunos estudios económicos (un ejemplo) que argumentan que una mayor flexibilidad de las reglas de la Neutralidad beneficiarían a los consumidores (además de a las operadoras por supuesto).

De hecho, parece que a algunos de los grandes de Internet les ha costado posicionarse del lado de los defensores de la Neutralidad en la Red más estricto. Google, Facebook, ambos con una historia de “saltarse” la Neutralidad en la Red en algunos de sus proyectos, han parecido arrastrar los pies para posicionarse.

No cabe duda de que a todos los grandes en internet (y no imaginemos a gente como Netflix) les gustaría tener capacidad de generar “conexiones premium” a sus contenidos de pago. Esto obviamente también significaría un nuevo negocio para las telcos, que es lo que por otra parte siempre han querido, la posibilidad de establecer un peaje a esos servicios premium.

Y es probable que muchos consumidores pagarían por ello. Gente que quiere ver contenido 4k sin cortes, o gente que quiere tener la mínima latencia posible para sus juegos online.

En realidad, el tema es muy complicado y ahora parece que es más un tema ideológico que otra cosa. Es difícil argumentar que reglas con décadas de existencia puedan seguir regulando una realidad tan cambiante como la de Internet.

Es muy cierto que Internet ya es un servicio público indispensable y que como tal, tiene que tratarse. Pero no es menos cierto que una conexión de cable de 300Gb o una conexión 4G de 20Gb es algo que se escapa de esa definición de servicio público.

Convendría en mi opinión una discusión más sosegada sobre el tema y llegar a una solución que defienda a los consumidores con unos mínimos de calidad de servicio intocables, que también permita a startups y nuevos proyectos no ser ahogados por los grandes, pero que también permita cierta flexibilidad que de mejor servicio a quién lo desee. Esto último también abriría puertas a la innovación.

@resbla

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