La política ficción de Musk

El último #techno-bits de la semana llega tarde. Por un lado porque he tenido una semana muy ajetreada, pero también porque quería esperar a ver si sabíamos algo más sobre el tema. En todo caso aquí está este #techno-bits con el que cerramos la temporada en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

 

El jueves pasado Elon Musk reventaba twitter. Es habitual que eso ocurra cada vez que twittea, aunque por razones obvias, no lo hace mucho. Pero lo del jueves pasado fue especial. Esto fue lo que twiteó:

Y la gente se volvió loca, yo el primero. El que de verdad Musk tuviera permiso para construir un Hyperloop en EEUU, sería el que de repente, un proyecto que todavía estaba más en el reino de la ciencia ficción que de la realidad, tuviera una fecha de construcción próxima.

El anuncio además incluía otra sorpresa. Hasta ahora, The Boring Company e Hyperloop eran dos proyectos independientes. Con uno, Musk se imaginaba una red de túneles subterráneos en los que los coches viajarían en una especie de patines por una red de vías para solucionar el problema del tráfico en las ciudades. Para entendernos, Musk tiene en mente un Scalextric de tamaño real.

Y por otro lado, Hyperloop es un proyecto para desarrollar una especie de tren magnéticos que viajaría a una velocidad supersónica por un tubo en el que se ha hecho el vacío. Algo así como los tubos neumáticos por los que antiguamente se mandaban documentos o dinero.

Así que de repente, Musk nos decía que iba a construir un tunel con The Boring Company para instalar un Hyperloop entre Nueva York y Washington con el que el trayecto, de unos 360 kilómetros, se realizaría en 29 minutos una vez construido.

Pero el momento de ensimismamiento con la idea pasó rápido, y a la misma velocidad a la que viajan los tweets, periodistas empezaron a hablar con algunos responsables políticos buscando quién le había dado esa aprobación verbal a Musk.

Y no lo encontraron. De hecho, nadie de entre las decenas de administraciones que tendrían que dar permiso para una obra así confirmó el haber hablado con Musk y haberle dado una aprobación verbal (algo que por otra parte, podría ser bastante complicado de haberse hecho).

Así que sólo quedaba un sitio al que mirar, un sitio que últimamente se caracteriza por hablar mucho y decir cosas muy grandilocuentes, y más si se trata de infraestructuras. La Casa Blanca.

Por un lado, Musk ha sido de los pocos representantes de Silicon Valley que ha seguido participando en reuniones con Trump (aunque han tenido sus crisis). Y por otro, con una Administración que está buscando grandes titulares, esto tendría mucho sentido.

Al final todo apuntó al yernísimo de Trump, Jared Kushner, el cual ha sido recientemente nombrado responsable de la Oficina de Innovación de la Casa Blanca. Y no sabemos mucho más. Después de todo el revuelo nadie ha vuelto a decir nada ni nadie ha confirmado o desmentido nada.

Si todo esto fuera verdad, el que la Casa Blanca le haya dado una “aprobación verbal” a Musk para este proyecto, en realidad es difícil saber qué significa eso.

En el momento actual, el que Trump apoye una iniciativa no se sabe si es una bendición o una maldición. Sólo por el hecho de que Trump estuviera detrás, habría mucha gente en EEUU que se opondría a ello.

Por no hablar del laberinto legal por el que un proyecto de esta envergadura tendría que pasar. Es probable que un presidente fuerte consiguiera acelerar las cosas, pero no es el caso.

Pero no nos tenemos que olvidar de que aunque todo esto no fuera un problema, Hyperloop sigue estando en el mundo de la Ciencia Ficción. Los pilotos son todavía a escala y con funcionalidades muy limitadas, y las tecnologías más complejas del proyecto aún no están desarrolladas.

Sí que es cierto, que aunque es un proyecto más nuevo para Musk, The Boring Company parece que está madurando más rápido. En realidad, las tuneladoras son unas tecnologías bastante maduras. Musk ha estado comprando tuneladoras de segunda mano para mejorarlas y hacer el proceso más rápido, pero en esto tampoco tenemos mucha información y personalmente dudo que ni siquiera Musk sea capaz de mejorarlas radicalmente en poco tiempo.

Personalmente, todo esto no hace replantearme el nivel de admiración por Elon Musk. Los anglosajones siempre hablan de poner el dinero donde dice tu boca. A Musk no se le puede negar eso. Pone (y mucho) dinero de verdad en proyectos de Ciencia Ficción y es normal que algunos de esos proyectos no salgan lo rápido que el cree, o simplemente, no salgan.

Lo que sí que parece es que Musk se esté aventurando en un mundo de Política Ficción que no controla tanto. Si no necesita políticos para construir coches eléctricos o mandar naves a Marte, para hacer túneles por ciudades superpobladas necesita a (muchísimos) políticos y me temo que eso puede ser más difícil que conseguir la colonización de Marte.

@resbla

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