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Spotify cumple 11 años, y es el mejor año de la industria en décadas

Los anglosajones tienen el equivalente del Día de los Santos Inocentes en el April’s Fool Day, día que celebran el 1 de Abril. Ese día son típicas también las noticias falsas en la prensa, aunque en estos tiempos de postverdad, cada vez sea más difícil identificarlas.

Una de las más obvias de las que vimos hace unos días referida al mundo de la tecnología fue la compra de Spotify por parte de Google. Alguno se lo creyó, aunque no parece nada probable que eso pueda ocurrir. De eso hablamos esta semana en nuestro #techno-bits semanal con Luis Vicente Muñoz en Capital Radio:

 

Si que es verdad, que aunque una broma en toda regla, hay ciertos nubarrones en el futuro de Spotify. Como otras grandes empresas de internet, Spotify no hace más que perder dinero. El año pasado levantaron en una ronda de financiación la nada despreciable cifra de 1000 millones de dólares, a una valoración superior a los 8000 millones. Entonces se hablaba de una posible salida a bolsa este mismo año, a una valoración alrededor de los 13000 millones, ahora cada vez parece menos probable.

A pesar de superar los 100 millones de usuarios, de los cuales, más de 40 millones son de pago, las cuentas de Spotify tienen mala pinta, y lo peor, nadie parece ver la forma en que eso puede cambiar.

En todo caso, justo la misma semana que Spotify cumplía 11 años, la Asociación de las Discográficas Americanas (RIAA) publicaba los datos de la industria para 2016, y después de casi 20 años de malas noticias, podían presentar unos números de los que estar contentos.

A pesar de que la cifra total es aún la mitad de lo que fue en el momento de máximos en 1998, el año pasado la facturación total creció más de un 11%, que es el crecimiento más grande desde ese momento de máximos, casi en 20 años.

Pero quizá aún más importante fue, que la gran esperanza blanca de la industria, la música en streaming, ya por fin se ha convertido en la fuente más importante de ingresos para la industria. Aunque el año pasado ya fue justo un poco más del 50% del total, este es el 51%, pero sobre todo, con un fuerte crecimiento que de alguna forma cubre el decrecimiento en los formatos tradicionales, y quizá sorprendente para algunos, también el decrecimiento importantísimo que están viviendo las descargas digitales.

La música en streaming creció un 70% año sobre año. En sólo 5 años, ha pasado de sólo representar el 9% de la facturación a más de la mitad. Claro que ahora surgen las dudas de si este ritmo de crecimiento es sostenible y dónde está el límite de usuarios, pero de momento, después de tantos años de malas noticias, la industria se merece una celebración.

Sin embargo, lo que a mí más me interesa es el cambio de fuerzas en la industria. Hablamos mucho de disrupción, de los cambios que la transición digital está trayendo al mundo, pero hay pocas industrias en las que la transición haya sido tan rápida, tan clara, y en el que ya podamos ver una foto que podríamos decir final.

La transición digital ha significado un cambio de poderes sin precedentes en muy poco tiempo. Probablemente dónde más se ha notado es en los canales de venta. De los grandes retailers especializados no queda ni la muestra. De hecho los únicos supervivientes del retail físico son tiendas hiperespecializadas que viven del vinilo. Donde antes había Virgin o Tower Records (Tiendas Tipo en España por ejemplo), ahora está Spotify, Apple, Amazon y Google.

A nivel de producción, también ha habido un cambio importantísimo. Las otroora poderosísimas disqueras, siguen existiendo pero con un poder mucho menor ya que la autoproducción es más fácil que nunca, e incluso los nuevos canales electrónicos, de la misma forma que está pasando con el vídeo, se están empezando a meter en la producción.

Además, el negocio de las entradas a conciertos se ha convertido en algo cada vez más importante para la industria, de hecho ahora es clave. Ese negocio se lo han arrebatado las ticketeras, con Live Nation a la cabeza. Live Nation, inicialmente una promotora de conciertos, evolucionó a ser también una productora, y finalmente se fusionó con Ticketmaster, convirtiéndose junto a Spotify y Apple, en sin duda las tres empresas más importantes del sector.

Volviendo al momento cumbre de la industria musical 1998, hay que recordar que Sportify no existía, Apple se dedicaba a los ordenadores y Live Nation no existía (sí Ticketmaster). Esto es un claro aviso a navegantes.

@resbla

 

 

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