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Google y Über, Pasión de Gavilanes

Supongo que ya casi nadie se sorprenderá, pero que en la semana del Salón del Automóvil de Barcelona, incluso batiendo récords de asistencia, la noticia más importante venga de empresas que no son del sector, o al menos, son unos recién llegados, debería ser en condiciones normales una gran señal de alarma para el la industria. Sin embargo como decía, es probable que ya nadie se sorprenda porque el que las noticias más llamativas en el sector del automóvil venga de empresas tecnológicas es lo común desde hace unos años.

De esto hablamos en el #techno-bits de esta semana en Capital Radio. Como siempre en el programa de Luis Vicente Muñoz:

 

La verdad es que para un observador casual de lo que está pasando entre Waymo (la empresa de Google de coches autónomos) y Über, podría parecer un culebrón en el que las hormonas tienen más que ver en las decisiones empresariales. Y quizá haya algo de eso, pero como siempre, el tema es complicado.

Recapitulemos. La noticia a la que nos estamos refiriendo es que Waymo (es decir Google) había conseguido que un importante empleado de Über, especialista en lidar (un importante tipo de sensor para los coches autónomos) tenía que dejar de trabajar en los proyectos relacionados con los coches autónomos hasta que se resuelva la demanda. Además, obliga a Über a devolver miles de documentos a Waymo, y por si fuera poco, se abren las puertas de responsabilidades penales.

Pero el tema viene de muy atrás. Google, fue un inversor de Über en sus inicios. Lo consideró un aliado durante mucho tiempo hasta que las cosas empezaron a cambiar. Über, al principio impresionado por los avances de Google en el desarrollo de los coches autónomos, tenía en su visión utilizar la tecnología de Google en el futuro. Google sin duda era una apuesta segura.

Sin embargo, tres cosas pasaron. Una, que el desarrollo de Google pareció ralentizarse. Google además apostó desde el principio por coches 100% autónomos, algo que además de complejo desde un punto de vista técnico, también lo es desde un punto de vista legal.

Además, Über terminó pensando que esta tecnología era demasiado crítica para ellos como para depender de un tercero y no ser una tecnología propia.

Y por último, Über empezó a temer que Google una vez tuviera los coches autónomos funcionando se metería en el mismo mercado de Über.

En esto aparece en la historia uno de los ingenieros principales para esta tecnología en Google llamado Levandowski. Este ingeniero acaba siendo amigo personal de Kalanick, CEO de Über, y en un momento dado decide abandonar Google para montar su propia startup llamada Otto y que se iba a dedicar a diseñar camiones autónomos.

Hasta aquí, la historia podría ser bastante típica dentro de lo que Silicon Valley, un ingeniero top que cobra un sueldo de 7 cifras pero que se da cuenta que si monta una startup y luego la vende, ganará aún más dinero.

El problema es que quién compró esa startup fue Über, y ahí se acabaron las buenas relaciones entre Google y Über.

Google denunció a Levandowski por robar miles de documentos internos de Google relacionados con el susodicho lidar y otras tecnologías para los coches autónomos. No se quedó ahí, sino que acusó a ambos de haber urdido un plan por el que esta documentación robada llegaría a Über a través de la compra de Otto.

Lo más curioso de todo esto es que Google descubrió esto cuando un proveedor común copió por equivocación a empleados de Google en un correo para Über y vieron diseños que eran copias de los suyos.

En definitiva, esto parece un culebrón, y seguro que una buena base para una película en el futuro tipo Piratas de Silicon Valley.

En todo caso, y más allá de la perplejidad, todo esto definirá de forma muy profunda y duradera lo que ocurrirá en esta industria. Y no, no ocurrió en el Salón del Automóvil de Barcelona.

@resbla

 

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