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La distopía según Amazon

Todos sabemos que detrás de las cifras sobre número de patentes de las grandes empresas hay importantes avances tecnológicos, pero también hay una serie de patentes que a veces pueden parecer más un billete de lotería que algo serio.

No me queda claro en qué categoría queda una de las últimas patentes de Amazon, que no incorpora tecnologías novedosas, y que es más reutilización de tecnologías disponibles para una nueva funcionalidad. De eso hablamos en este #techno-bits en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

 

Hace unos días, la imperdible newsletter de CBInsights, anunciaba que Amazon había conseguido una patente para un nuevo servicio de videoconferencia. Nada revolucionario, pensaréis. En realidad, como decía, la patente no incluye ninguna tecnología que hoy en día nos parezca ciencia-ficción.

La novedad es que Amazon propone un sistema por el que conectaríamos nuestra casa con la de algún familiar o amigo, y la videoconferencia estaría siempre conectada. A lo que se ciñe la patente, es que esa conexión continúa estaría emborronada. La imagen estaría borrosa, y el audio estaría distorsionado.

La idea es que ese vídeo borroso y ese audio distorsionado nos permita identificar cuándo establecer una conversación con las personas que están al otro lado de la línea.

El concepto es traer a las comunicaciones digitales señales equivalentes a las que existen en el mundo real. Todos (menos mis niños) sabemos interpretar el momento en el que podemos entablar una conversación con alguien, las pausas, la actitud, y otra serie de cosas que actúan de mensajes sutiles sobre la disponibilidad. Eso, en la actualidad, no existe en el mundo digital, y eso es lo que quiere solucionar esta patente de Amazon.

Se puede discutir más o menos sobre el grado de innovación de esta innovación, pero sí que el concepto de buscar maneras de humanizar las comunicaciones digitales es sin duda interesante.

Sin embargo, es probable que si has llegado hasta aquí habrás ya intuido qué interés añadido puede tener Amazon en todo esto.

Incluso antes de saber que en la patente se incluye un sistema para reconocer formas y leer marcas, con el obvio objetivo de ofrecer recomendaciones de producto a sus clientes, estaba claro que aunque el usuario no vea ni escuche lo que pasa, Amazon sí.

Este servicio estaría grabando el audio y el vídeo de nuestra casa las 24 horas del día, y lo haría alguien como Amazon, uno de los líderes en inteligencia artificial y a la vez, la mayor tienda del mundo, así que no es difícil juntar las piezas.

Está claro que el umbral de la privacidad es muy variable y se va ajustando a lo largo del tiempo, algo de lo que por cierto he hablado bastante, pero sinceramente me cuesta entender por qué nadie querría tener algo en casa observando, grabando y analizando todo lo que hace.

No hay que olvidar que estamos en un momento de inflexión para los altavoces inteligentes. Después de que ya muchos fabricantes se hayan subido al carro (Apple está a semanas de lanzar el suyo), parece que ya hemos pasado la fase de los locos de la tecnología que se compran lo último por el hecho de serlo, y se está empezando a hablar de que el mercado no crece. Es decir, eso que se llama la Mayoría Precoz parece que no aparece por ningún lado.

Y esto decidirá el futuro de esta tecnología, será difícil que si no aceptamos que nos escuchen constantemente con esos altavoces inteligentes, aceptemos que además nos observen por mucho que humanice la comunicación digital.

Esto además se engloba en un avance rapidísimo de la visión artificial. Hace unas pocas semanas, The Economist dedicaba unos cuantos artículos a la tecnología, y como siempre en estos casos, hay de cal y de arena.

Por un lado, está claro del potencial de esta tecnología en el mundo de la seguridad, tanto en entornos privados (control de acceso por ejemplo) o en temas de orden público. Sin embargo, con la capacidad en aumento de la tecnología, en China están a punto de poder identificar en tiempo real a todos sus ciudadanos a través de los millones de cámaras de seguridad instaladas en el país.

Por si fuera poco, como también hablamos aquí hace tiempo, China no sólo se queda en observar a sus ciudadanos sino que está montando un sistema de monitorización del mundo real sobre el que están organizando un sistema de castigos y premios en base al civismo observado. Y probablemente el ejemplo más terrorífico del sistema es que se está utilizando para identificar a los ladrones de papel higiénico. El sumun del terror, es que para considerarte ladrón de papel higiénico en China basta con utilizar más de 60 centímetros de papel, que es lo fijado por la norma, pues bien, el sistema de vigilancia es capaz de saber cuánto papel higiénico utilizas.

Pero por otro lado, el reconocimiento facial se está aplicando al diagnóstico de enfermedades. Basándose entre otras cosas en el hecho de que alrededor del 40% de las enfermedades genéticas afectan la forma del cráneo o de la cara, hay varias empresas desarrollando soluciones de diagnóstico en base a reconocimiento facial. Una de ellas, Face2Gene, es capaz de reconocer 2500 enfermedades.

Como con la mayoría de las tecnologías, la visión artificial tiene dos caras. Una terrorífica y otra esperanzadora. Veremos como evolucionan las cosas, pero recordad, si vais a China, ojo con el papel higiénico que gastáis.

@resbla

 

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