La empresa que pudo reinar

Ha cerrado ya el CES 2018, la mayor feria de electrónica del mundo, y la verdad es que quizá lo más noticiable de la feria fue el tremendo apagón que dejó a oscuras gran parte de la exposición durante 2 horas. Algo que no deja de tener cierta ironía. Tampoco dice mucho que la empresa que más atención (y beneficio en la cotización de su acción) haya recibido sea Kodak.

De esto hablamos en este primer #techno-bits del año en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

 

Cierto es que este CES ha estado eclipsado por los ecos de Meltdown y Spectre, los tremendos problemas de seguridad en las CPUs de prácticamente todos los fabricantes que se anunciaron pocas semanas antes. Problemas tan grandes que nos han hecho olvidar el escándalo con las baterías de los iPhone de Apple, problema que por sí mismo ya habría tenido suficiente impacto para ensordecer el ruido del CES.

Personalmente, lo que más me interesaba era la intervención del CEO de Intel en los primeros días de la feria en un poco habitual keynote. En realidad, toda la industria estaba esperando su discurso esperando algún gran anuncio al respecto de Meltdown y Spectre. En realidad, no pudo no mencionar el gran elefante en la habitación, pero lo hizo simplemente para justificar que no era el lugar para hablar de ello. Y de una forma poco sorprendente, anunció los avances que Intel está realizando en el campo de la computación cuántica, algo que por cierto habíamos predicho aquí.

Por lo demás, el CES cada vez tiene una parte más grande que se parece a un salón del automóvil, algo que ya es imparable. Pero más allá de las pantallas más grandes, los drones más capaces y Huawei desesperadamente intentando entrar en el mercado de EEUU, la feria giró alrededor de lo que podríamos llamar interfaces avanzados.

La voz, la realidad virtual y la aumentada, en definitiva, el lenguaje natural, es la tendencia estrella en el mundo de la electrónica, eso sí de momento, sólo de consumo. El CES se llenó de robots con los que hablar o hacer gestos para comunicarnos, gadgets de todo tipo compatibles con los asistentes digitales, y mucha realidad aumentada y virtual. Desgraciadamente, como esta presentación de LG dejó muy claro, las soluciones aún están muy inmaduras en el mejor de los casos, y en el peor, son soluciones en búsqueda de un problema.

Así que la falta de anuncios de calado dejó el campo abierto para que alguien inesperado se llevará el premio gordo, y ese alguien inesperado fue Kodak. Desde luego, si lo medimos por el impacto en su cotización en bolsa, es indiscutible.

Y Kodak tan solo necesitó hacer dos anuncios de producto con la palabra de moda, blockchain, para ver su cotización disparada en cuestión de minutos.

Hay que recordar que Kodak es una de esas pocas empresas que tiene claro cuál es el futuro, lo crea, y luego ya no es que no lo aproveche, sino que pasa directamente a la irrelevancia en ese futuro. Con el agravante de que Kodak era una enorme empresa con una posición dominante en el mercado de la fotografía en sus diferentes formatos, muy exitosa y con muchísimos recursos a su disposición, también por supuesto, de I+D.

De su I+D nació la primera cámara digital, y aunque como a casi todas las empresas cuyo mercado ha sido disrumpido por la digitalización le costó adaptarse, también llegaron a tener un importante peso en los orígenes de la fotografía digital. Sin embargo, no anticiparon que las fotografías no se sacarían con una cámara, sino que sería con un móvil. El primer móvil de Kodak fue precisamente anunciado en un CES, el de 2015. Normal que no lo recuerdes, y quizá el mejor exponente de la rápida caída del imperio de Kodak hacia la irrelevancia.

Es probable que de esa lección, Kodak esté intentando buscar una nueva ola en la que sí jugar un papel importante. Y claro, en todos los radares de innovación del mundo, blockchain está siempre muy alto en la lista.

Sin embargo, y a pesar de la acogida por los inversores, y la amplísima repercusión en los medios, en mi humilde opinión, los productos anunciados no darán una nueva edad dorada a Kodak. Es cierto que a muy alto nivel, las ideas son interesantes, pero en cuanto uno baja a los detalles…

Empecemos por el primero de los proyectos relacionados con blockchain anunciados por Kodak, con el poco agraciado nombre de Kash Miner.

Kash Miner no es un producto original de Kodak. En realidad, una empresa californiana, Sportlight Energy Systems ha licenciado la marca Kodak para comercializarla bajo su nombre. La única parte interesante del proyecto es el modelo de negocio. Se plantea como un alquiler de la máquina en el que arrendador y arrendatario se repartirán los beneficios de minar bitcoins. A partir de aquí, todo son problemas, y son tan grandes, que hasta han llevado a algunos a llamar al proyecto estafa.

Para empezar, los beneficios prometidos por la empresa (con el nombre de Kodak, no olvidemos) están calculados a precios actuales de bitcoin, una bajada (no tan grande) de su cotización, significaría que el arrendatario se quedaría pagando los costes de mantenimiento sin cobrar ningún beneficio (sin olvidar el pago inicial que por lo que se sabe, es mayor que el precio de la máquina). Pero lo peor, es que como bien sabes, el minado de bitcoins se hace más complicado en el tiempo. Las proyecciones de beneficios que prometen con este negocio, son constantes cada mes, y teniendo en cuenta que la máquina alquilada se mantiene constante durante los dos años del contrato, es simplemente imposible que eso sea sostenible (salvo un crecimiento enorme en el precio del bitcoin).

Siguiendo ese mismo espíritu de licenciar la marca a empresas relacionadas con blockchain, Kodak anunció junto con Wenn Digital, algo llamado (también con poca gracia) KodakCoin. La idea a alto nivel, vuelve a ser interesante. Una plataforma que gestione los derechos de autor de las fotografías profesionales. En teoría, el sistema guardará la propiedad de una imagen en Blockchain, y habrá un sistema para que quien quiera utilizar la imagen, pague por ella, y el autor cobre en KodakCoins. Es más, el sistema tendrá una araña que irá rastreando usos indebidos de las imágenes para defender los derechos de propiedad.

Y otra vez, hay grandísimos problemas con el proyecto en cuanto se baja un poco en el detalle. El principal, es que utilizar blockchain en este escenario, en realidad no soluciona el problema de gestión de derechos. Blockchain (en este caso hablan de utilizar ethereum) es sólo un método de almacenar información sobre la propiedad de algo, en este caso de fotografías, pero no cambia nada el como se defienden esos derechos. Lo cierto es que hay muchas tecnologías en el campo de la de la propiedad de derechos digitales (DRM). Todas son ineficaces en cuanto a impedir la copia y el uso indebido, y todas son eficaces en cuanto a almacenar los títulos de propiedad. Precisamente es en esta última parte donde blockchain tendría su aplicación, por lo que no se intuye cual sería el beneficio de utilizar la tecnología.

Desgraciadamente para Kodak, todo esto se parece a ese grupo de empresas que han estado cambiando su nombre para incluir la palabra blockchain en ellos, con el único objetivo de atraer inversores sedientos de cualquier cosa que tenga que ver con blockchain. Hay ejemplos de empresas que se dedican desde a los zumos, como al té, la burbuja sigue hinchándose.

@resbla

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