Hype Cycle y startups

Hace unos días publiqué el ya tradicional post comparando el Hype Cycle de Gartner de este año con el del año pasado en el que intento leer entre líneas lo que nos presenta la curva.

Ayer Gartner realizaba un webminar para presentarlo al público más general (es de suponer que ya se lo han presentado a sus clientes hace tiempo). Me había apuntado porque pensaba que entrarían en más detalles sobre las tecnologías y su situación en la curva, sin embargo, no lo hicieron.

El webminar giró alrededor de la metodología seguida para confeccionar la curva. En muchos casos, cosas conocidas pero que está bien en recordar, y otras adaptadas a lo que se entiende actualmente por innovación (más allá de la investigación).

Pero lo que más me llamó la atención fue esta versión del Hype Cycle que nunca había visto así.

Había visto alguna vez algo parecido, pero nunca con tanto detalle. Creo que es muy interesante, una suerte de mapa con hitos para indicar por dónde transiciona una tecnología.

Hay que recordar que el objetivo del Hype Cycle es dar una herramienta a directores de IT para identificar las tecnologías emergentes y a modo de radar, tener una indicación sobre su evolución y llegada al mercado. De esta manera, los CIOs pueden experimentar con las tecnologías al principio del ciclo, y asegurarse de que no pierden el tren con tecnologías que están madurando rápido.

Sin embargo, volviendo a esta versión de la curva, me llamó mucho la atención la introducción de que algunos de esos hitos se refieren a startups, y específicamente, a las diferentes rondas de financiación en las que se encuentran.

Esto me hizo pensar que, obviamente con la cautela de que el Hype Cycle es una suerte de constructo, quizá se podría dar la vuelta para que las propias startups comprueben si su ventana de oportunidad, saber si llegan pronto, tarde o simplemente ya se pasó el arroz. Y quien dice startups, dice también inversores claro.

Creo que hay varias reflexiones a hacer al respecto, pero la más importante tiene que ver con un momento clave en la vida de toda startup, el Valle de la Muerte.

Hace ya tres años escribí este artículo en Sintetia junto a Javier García que os recomiendo si no estáis familiarizado con el término, pero por resumir, el Valle de la Muerte es un momento crítico en la vida de las startups, el momento en el que después de haber validado el negocio, empieza el crecimiento explosivo para convertirse en una scaleup.

Este crecimiento necesita de unos recursos mucho mayores de los que ha tenido la empresa hasta ese momento, por lo tanto, es el momento de rondas de inversión con VCs profesionales y de cantidades importantes.

El motivo por el que se llama Valle de la Muerte es porque este es el momento de mayor riesgo para los inversores, y por lo tanto, hay menos inversión disponible. Muchas startups se quedan en esta fase buscando una inversión que nunca llega.

Si miramos el Hype Cycle, uno de los hitos que menciona son segundas y terceras rondas de inversión justo en el Valle de la Desilusión.

Esto me parece clave. El Valle de la Desilusión es el momento de la verdad para una tecnología. La tecnología es suficientemente madura para que ya haya sido probada en “producción” con clientes de verdad. La prensa, después de haber hablado durante meses de las maravillas de la tecnología y las startups trabajando en ellas, ya estará empezando a hablar de errores, problemas y de que no era todo tan bonito como lo pintaban.

En cuanto a los VCs, los que no entraron al principio ya consideran que su ventana de oportunidad está cerrada y no entrarán, y los que entraron están con miedo de sobreponderarse más en esa tecnología y sector y ya habrán visto cerrar algunas de sus participadas, así que no querrán mucha más fiesta.

Y los clientes, lo más importante para una startup, ya habrán hecho pruebas en sus departamentos de innovación, quizá algún piloto en producción, pero casi ninguno estará dispuesto a adoptarlo de forma definitiva. El ecosistema que soportará y que creará soluciones con la tecnología aún no está preparado. Así que la gran mayoría de potenciales clientes esperará.

De esta manera, parece obvio que lo ideal sería no llegar al Valle de la Muerte cuando la industria llega al Valle de la Desilusión. Estar buscando financiación (y clientes) en ese momento será prácticamente imposible. La mayoría no sobrevivirán.

En cambio, las mejores startups pasarán su Valle de la Muerte todavía con la tecnología en el Pico de las Expectativas Infladas. Estas se llevarán las primeras inversiones con valoraciones infladas, VCs con ganas de echar gasolina al fuego y la prensa alimentando la bola. Cuando las cosas se pongan feas tendrán dinero en el banco para aguantar, y si la tecnología llega a la Cuesta de la Ilustración, serán los mejor posicionados para ser los líderes.

Y por último, aunque no llegarán a la primera ola de inversiones con valoraciones disparadas y por lo tanto, les será más difícil competir con las primeras, estarán los que lleguen a su Valle de la Muerte cuando la tecnología esté en esa Cuesta de la Ilustración. Estos tendrán algo más sencillo encontrar financiación. Será una financiación más “financiera” que de puro riesgo, en cantidades más discretas, pero les permitirá tener más posibilidades de pasar el Valle de la Muerte.

Y siguiendo este razonamiento, parece también obvio que cuánto antes se entre en el Hype Cycle como startup, mejor. Ir quemando etapas de financiación y de captura de clientes surfeando sobre la ola del hype antes de llegar al “invierno nuclear” que es el Valle de la Desilusión, mejor.

Por supuesto que este consejo también vale para inversores. Entrar con startups aún en fases muy iniciales cuando la tecnología ya está en pleno Pico de las Expectativas Infladas es probablemente una muy mala idea. Es algo así como comprar en bolsa con las noticias y no con los rumores.

Así que mirando al Hype Cycle de este año, ¿dónde invertirías?

Gartner Hype Cycle for Emerging Technologies, 2018

@resbla

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