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Con Softbank y WeWork, la consolidación de los coworking será inevitable (y cara)

Llevamos unos días de rumores sobre la toma de una posición de control en WeWork por parte de SoftBank a través de su Vision Fund. La operación es de la que marea, y aunque aún no está confirmada, podría ser el pistoletazo de salida para una brutal consolidación en el mundo de los coworking.

De esto hablamos en este #technobits en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

 

WeWork es una startup con menos de 10 años de antigüedad y que ha estado desde el principio muy bien financiada. La última valoración fue superior a los 20000 millones, y precisamente fue Softbank su último inversor, con más de 4000 millones de dólares. Los inversores son de la Champions League del VC, y si se cerrara la operación en los términos de los que se habla, unos 15000 millones a 40000 millones de valoración, WeWork se convertiría en la segunda startup más valiosa del mundo detrás de Uber, y sin duda, tendría los bolsillos llenos.

WeWork opera en 90 ciudades con más de 460 espacios de coworking lo cual le coloca en el primer lugar de las startups dedicadas al coworking, aunque aún muy lejos del inventor del concepto hace casi 30 años, Regus, que opera casi 2500 oficinas.

WeWork es ya la empresa que más metros cuadrados tiene alquilados en Nueva York, y su facturación se duplicará hasta casi los 3000 millones de dólares este año, aunque sus pérdidas es probable que también sigan ese ritmo.

Infographic: WeWork Rents More Space Than JP Morgan in NYC | Statista

Gracias a la buenísima financiación de la que ha disfrutado, WeWork se ha podido permitir invertir en otras startups, desde coworking nicho como The Wing, hasta empresas de gestión como Unomy o Conductor, claramente buscando generar un catálogo de productos con el que hacer venta cruzada a los usuarios de sus espacios.

Pero además se están permitiendo hacer interesantes experimentos como WeMRKT. La idea es generar tiendas tanto físicas como digitales en las que se vendan productos dirigidos a sus clientes de coworking. Desde comida hasta material de oficina, con un público cautivo que se supone que será importante, puede ser un canal muy interesante para muchas marcas, lo cual sin duda será una interesante fuente de monetización para WeWork.

En España la fiebre por el coworking nos vino pronto. La crisis inmobiliaria junto con la crisis de retail dejó multitud de locales vacíos. Además, si ya somos un país de muchos autónomos, la crisis y la burbuja emprendedora generó un caldo de cultivo muy interesante para los coworkings.

No he encontrado datos actualizados, pero durante muchos años fuimos el tercer país en número de coworkings. Ahora se habla de que tenemos unos 1500 centros de coworking en España, algo menos de la mitad de los que hay en todo Europa.

En realidad, y aunque con estas cifras parezca que hay una importante burbuja, parece que todo esto no ha hecho más que empezar. Todo el mundo espera que esto realmente explote cuando las grandes empresas empiecen a contratar servicios de coworking para sus empleados, y eso ya está empezando a ocurrir.

Se espera que las grandes empresas contraten horas de uso de este tipo de oficinas para que sus empleados las utilicen cuando estén viajando. O cuando tengan oficinas pequeñas en alguna ciudad, las cierren y establezcan a sus empleados en las instalaciones de un coworking. WeWork lanzó recientemente HQ by WeWork, algo que precisamente se centra en esa necesidad.

Pero claro, para que eso ocurra tienen que existir empresas de coworking que puedan dar esos servicios prácticamente a nivel global. Si una gran multinacional tiene que ir ciudad por ciudad negociando con el coworking de turno, eso nunca ocurrirá.

Así que es inevitable que estemos a las puertas de una gran consolidación, y los inversores lo saben. En la actualidad el mercado está tremendamente atomizado. No hay que olvidar que es un negocio muy intensivo en capital y la recuperación del mercado inmobiliario no ayuda.

Además, las grandes empresas del sector inmobiliario aún no han entrado de lleno en este mercado. En general, han preferido ser caseros de este tipo de empresas que ser ellos mismos los que ofrezcan el servicio de coworking. Eso, también está cambiando.

Y quizá tanta tanta cautela pueda haber venido por lo que pasó en la crisis y el miedo de que pueda pasar algo parecido si hay cambio de ciclo. Regus, que como decíamos fue el inventor del concepto y aún hoy es el gran dominador de este mercado, no pudo aguantar la crisis y tuvo que declarar la bancarrota.

El ejemplo de WeWork, que incluso a lomos de un ciclo económico muy favorable no está siendo capaz de ser rentable, no es un buen augurio. Eso sí, con esos 15000 millones de dólares en el bolsillo, WeWork estará bastante bien preparado para lo que pueda venir.

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