FoodTech y la comida del futuro

El mundo del foodtech “friki”, ese que se dedica al food de verdad, era hasta hace poco ese tipo de cosas que se ponen en una presentación sobre tendencias del futuro para “desengrasar” un poco, sin embargo, la cosa se está poniendo seria. El sector está pasando de ser una curiosidad a algo con mucha miga al que está llegando mucho dinero.

De esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

 

La verdad es que en esto del foodtech entran startups muy diferentes. Desde entrega de comida a domicilio a catering a empresas pasando por kits de comida. Esta tabla periódica de CBInsights, aunque ya de hace un par de años, aún nos sirve para ver esta diversidad.

Pero esa parte friki del sector está justo en la parte de la izquierda de la tabla. Es todo lo que llaman “siguiente generación” de bebidas y comidas, y es dónde pasan las cosas más divertidas.

Entre esas startups de la “siguiente generación” hay tres grandes grupos. El primero, con Soylent a la cabeza, es el grupo de startups que viene del mundo de la tecnología y que ven el comer como un problema y un engorro a solucionar. Algo que se interpone entre ellos y tener más tiempo para seguir programando.

Por eso, para esta gente, el sabor no es lo importante. De hecho, lo más importante es la conveniencia y la rapidez. Ni siquiera, como se ha visto en un par de problemillas que han tenido a lo largo de sus historia, la seguridad alimenticia era importante.

El objetivo de Soylent es el de dar un sustituto a la comida tradicional. Un batido que te puedes tomar rápidamente, directamente a ser posible sentado delante de tu ordenador, y que con 3 al día, tengas todo lo que necesitas para una dieta equilibrada. Además, todo 100% vegetal.

 

Perdonadme si la idea no me parece apetecible, pero Soylent sigue su expansión. Ya en cadenas de supermercados importantes en EEUU, y a punto de lanzar en el Reino Unido. Así que no es de extrañar que haya inversores importantes con apetito por Soylent, entre ellos, GV (antiguo Google Ventures) que la han llevado a una valoración de unos 200 millones de dólares.

Por otro lado, tenemos el grupo de startups que empujados por motivos de conciencia medioambiental y moral, quieren crear productos “cárnicos” producidos con ingredientes vegetales.

Las dos empresas líderes en este grupo son Beyond Meat e Impossible Foods.

Beyond Meat es la más avanzada, con varios productos disponibles en cadenas de supermercados e incluso de comida rápida. Con hamburguesas, “pechugas de pollo”, salchichas y preparados para tacos, todas de origen vegetal.

Tienen además de fondos muy potentes detrás, inversores muy famosos como Bill Gates o Leonardo di Caprio. Su valoración está ya por encima de los 500 millones de dólares y la noticia reciente es que acaban de presentar la documentación para salir a bolsa.

Estas empresas han puesto mucho empeño en que sus productos sean una especie de trampantojos, y llevan años y millones invertidos en conseguir que sus hamburguesas “sangren” y lo hagan con sangre vegetal.

Y el último grupo de startups de comida de “siguiente generación” quizá comparta los valores del anterior grupo, pero lo hacen de una forma muy diferente. En este caso, quieren sustituir la carne natural, que proviene de animales sacrificados, por carne sintética hecha crecer en laboratorios.

Churchill de alguna manera anticipó esto diciendo lo estúpido que es criar animales para sólo utilizar una parte pequeña de ellos.

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No es de extrañar que estas startups estén trabajando de una forma discreta intentando estar fuera del radar de medios de comunicación y de la opinión pública. Para muchos, la moralidad de coger unas células de un animal y hacer crecer carne en un laboratorio es cuestionable aunque el objetivo de proporcionar comida barata en grandes cantidades y con poco impacto medioambiental sea muy loable.

Esto es justo lo que está intentando Just (en la tabla periódica como Hampton Creek), otra startup americana. La empresa lleva tiempo trabajando en sustitutos vegetales para huevos y leche, pero recientemente han desvelado que estaban trabajando en “carne cultivada”. De hecho, recientemente han dejado probar una de sus creaciones. Un nugget de pollo cultivado en sólo dos días desde un par de células de pluma de gallina.

 

Puede parecer un chiste fácil (y malo) el decir que hay un caldo de cultivo perfecto para todas estas startups. Por un lado, temas medioambientales y morales sobre cómo conseguimos nuestra comida actualmente. Pero también, una preocupación por la comida saludable que pasa también mucho por cómo medimos lo que comemos.

Así que por mucho que a los que nos gusta el mundo de la gastronomía todo esto nos puede echar un poco para atrás, es difícil apostar en contra de estas tendencias. Más pronto que tarde todo esto llegará a nuestros supermercados y restaurantes, y como todas ellas tienen claro que tienen que ser más baratas que lo de “verdad”, será imposible que no empiecen a ganar espacio en lineales y cartas.

Ni los ganaderos están a salvo de las disrupciones.

@resbla

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