No diga tirar el negocio por la ventana, diga HTC

Cuando se habla de disrupciones en empresas consolidadas, se suele hablar de historias sobre olas que pasaron por encima de grandísimas empresas. Historias de cómo esas empresas infravaloraron el cambio hasta que fue demasiado tarde. Cómo esa inacción se lo puso más fácil a los disruptores que terminaron destruyendo su negocio.

En estas conversaciones, a toro pasado, mucha gente piensa que los disrumpidos deberían haber apostado por esa nueva tecnología o modelo de negocio y haberse olvidado del antiguo.

Básicamente, tirar el negocio antiguo por la ventana, y reinventarse en el nuevo. Esto, si por ejemplo facturas unos 15000 millones de dólares, empleas a 20000 personas y estás en el top 3 de tu industria, suele ser algo que después de pensarlo bien, puede parecer una mala idea. Sin embargo, HTC se lo ha creído, y en el 2018 terminó de ejecutar la primera parte de esa estrategia de transformación, el tirar su negocio tradicional por la ventana.

De esto hablamos esta semana en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

HTC empezó fabricando portátiles, pero muy pronto pasó a centrase en teléfonos móviles. Durante bastante tiempo, una grandísima parte de su volumen lo vendió con marca blanca, principalmente a operadoras. Pero luego fue cada vez apostando más por su marca.

Curiosamente, HTC empezó trabajando prácticamente en exclusiva con Microsoft, aunque fue el primer fabricante en sacar un dispositivo con Android. Y si Microsoft consideró comprar HTC en vez de Nokia, fue finalmente Google, pero ya el año pasado en plena decadencia, quien se quedó con parte de su negocio de móviles después de una larga colaboración que incluyó la fabricación de los Nexus.

HTC llegó a ser el tercer fabricante de móviles del mundo

HTC Market Share

Y números uno en Android y en EEUU en total en el 2011

Android-manufacturers-market-share

Pero en un mercado en el que la competencia se iba poniendo más dura con la irrupción de los fabricantes chinos como Huawei, Xiaomi, OnePlue entre otros, decidieron creerse el mensaje de que la Realidad Virtual sustituiría a los teléfonos móviles que muchos gurús (la gran mayoría interesados) repetían incansablemente.

Así que ya, en plena decadencia de su negocio móvil, lanzaron sus gafas de realidad virtual Vive en el 2016. Las gafas, que fueron desarrolladas junto a Valve (los desarrolladores de juegos dueños de Steam), han sido sin duda líderes del mercado.

El problema es que el mercado es minúsculo, y nadie espera un crecimiento explosivo, y menos para Realidad Virtual. Como comparación, el mercado de móviles en el 2018 estará alrededor de los 1500 millones de dispositivos.

Aún así, justo esta semana en el CES, han anunciado una nueva versión de su Vive (Cosmos) y sin dar ninguna señal de intentar cambiar la estrategia. El año 2018 ha sido desastroso desde un punto de vista de volumen de negocio.

Pero lo más curioso, es que HTC no es una startup que puede pivotar sin pedir permiso a nadie, es una corporación que cotiza en bolsa pero que además de tirar su negocio tradicional por la ventana, está premiando a sus ejecutivos con unos incentivos mucho mayores que los del año pasado, así que parece que sus inversores están detrás de la estrategia.

Quizá estén inspirados por los casos de éxito de gente como IBM, o incluso mayor, Microsoft. Desde que Nadella tomó el control en 2014…

Ambos son ejemplos de empresas que se reinventaron, aunque nunca tiraron por la ventana su «cash cow» de la forma en la que lo ha hecho HTC. Además, tanto IBM como HTC sabían que «había agua» en la piscina a la que se tiraban. Se reinventaron rápidamente porque sabían que tenían que ser rápidos para consolidar su posición en el nuevo mercado de IT.

HTC sin embargo se ha tirado a la piscina de la Realidad Virtual cuando no hay más que un par de dedos de agua. Veremos si la piscina se llena a rebosar o se queda a medio camino. En el caso de que HTC se convierta en la reina de esa piscina rebosante de negocio, será un caso que se estudiará durante años en las escuelas de negocio, si no, será una interesante historia sobre los cantos de sirena.

@resbla

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