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Ejército Espacial para los nuevos Silicon Valley

Hay un pequeño y selecto club de países con capacidad de defensa antisatélites (ASAT) demostrada, y ese pequeño club se hizo un poco más grande el pasado 27 de Marzo cuando la India destruyó un satélite propio a más de 260 kilómetros de altura. Así la India se unía a EEUU, Rusia y China en este exclusivo club.

De esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2019/04/asat-india.mp3

Anteriormente, el 24 de enero, la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO) había lanzado un satélite llamado Microsat-R utilizando su cohete PSLV-DL. Se sabía muy poco de este Microsat-R al que se había descrito cómo un satélite militar para la observación terrestre, pero ahora es obvio que estaba diseñado para ser el objetivo contra el que probar el sistema de ASAT indio.

Estas pruebas generan siempre mucha controversia, por muy cuidadoso que se sea, la cantidad de fragmentos que se generan son un gran peligro para otros satélites y vehículos espaciales.

Sí que parece que la India eligió cuidadosamente la órbita en la que realizar la prueba. A 260 kms, a pesar de que se estiman que se pudieron generar más de 6500 fragmentos, la gran mayoría se habrán ya desintegrado.

Cosa muy diferente ocurrió cuando China derribó en 2007 un satélite meteorológico propio ya fuera de servicio a una altura de 865 kms que generó unos 150000 fragmentos. Aún hoy se estima que hay más de 2000 fragmentos suficientemente grandes cómo para poder ser identificados desde la Tierra, y se espera que estén en órbita durante siglos.

Chatarra china

Aunque parecería que poner un satélite en órbita y derribarlo son tareas de parecida complejidad, estamos hablando de varios órdenes de magnitud de diferencia en la complejidad.

Dar a una cosa de sólo 700 kilogramos y un tamaño de un coche que viaja a una velocidad de 9.8 km/s (casi 353 mil km por hora) a 282 km de altura no es sencillo.

Capsula desde la que se lanzó el Microsat-R

De hecho, aunque en Europa sin duda tenemos las capacidades técnicas, de talento y financieras para hacer algo así, no hay ningún país con capacidad ASAT demostrada.

Más allá del contexto temporal en el que ocurre esto, a sólo dos semanas de unas elecciones generales en la India, pocas semanas después de una serie de escaramuzas en la frontera con Pakistán que acabó con el derribo de dos cazas indios, y de una creciente tensión con China, está claro que muchos países están volviendo a mirar al espacio, y concretamente la defensa cómo un elemento de arrastre para el I+D de sus países.

Y es que a veces se olvida que Silicon Valley nació al calor de la NASA y el ejército americano. Por muy pacifistas que seamos, es innegable la capacidad de arrastre económico y de investigación que tienen las aplicaciones militares de la ciencia.

EEUU lo tiene claro, Rusia lo tiene claro, y la India y China están acelerando en este campo para también generar importantes polos de I+D en sus países. No hace falta recordar que tecnologías básicas para entender el mundo actual cómo internet o el GPS, nacieron de investigaciones militares, ni los beneficios que el desarrollo de estas investigaciones trajeron a las empresas de los países que las desarrollaron.

Aunque en esos datos no se ve la aceleración de la India, que aunque bajo sobre el total del PIB, este año aumentó un 10%.

Con la carrera espacial cada vez más ocupada por competidores privados, parece que los estados están cada vez poniendo más el foco en la parte militar.

De hecho, cuando el año pasado Trump habló de los planes de crear el Ejército Espacial de los EEUU, muchos se rieron y lo consideraron otra ocurrencia más.

Pero precisamente precisamente porque esa carrera espacial es cada vez más privada, en EEUU tienen cada vez más claro que ese Ejército Espacial haría de una suerte de policía espacial que protegería los intereses nacionales y privados de injerencias extranjeras.

De la misma forma que el poderío militar americano protegió la expansión de sus empresas incluso en las zonas más conflictivas, este Ejército Espacial se asegurará de que pase lo mismo en el espacio.

De esta manera, aquello que en un principio pareció una bravata nacionalista, ya va cogiendo forma. En el presupuesto del año que viene ya se reservan varios miles de millones de dólares para la formación del Ejército y es el comienzo de un plan quinquenal que asegura su mantenimiento.

¿Y en Europa? En Europa ya hemos dicho que no tenemos ningún país con capacidad ASAT, aunque claramente tenemos una potente industria aeroespacial.

Sin embargo, en la industria militar, no se puede decir que la colaboración a nivel Unión Europea haya sido un éxito. La colaboración dentro de Airbus ha tenido sus altos y bajos. El Eurofighter, que debería haber sido un ejemplo de liderazgo tecnológico, acumuló retrasos y problemas. Cuando estuvo listo, ya estaba casi anticuado y no ha podido competir con los cazas de 5ª generación americanos. De hecho, los últimos concursos públicos en Europa para la compra de cazas los perdió por bastante (Bélgica y Dinamarca).

En España, que ya se está hablando de sustituir a los Harrier de la Armada, parece que será difícil que el F35 no gane también.

En todo caso, no parece posible otro camino que una mayor colaboración e integración europea para afrontar este reto y para generar una industria que genere mucho I+D en Europa. Parece que el Ejército Europeo ya es una cuestión de tiempo, e incluso Alemania, ya ha sugerido ir más allá del portaaviones conjunto que están trabajando con Francia, y empezar con un portaaviones europeo.

Así que, aunque no se dijo muy alto, no sorprende que la Consejera de Industria de la Comisión Europea ya dejara caer la idea de que no sería malo ir pensando en que a lo mejor sería bueno crear un Ejército Espacial Europeo.

En EEUU ya han dejado claro que el Ejército Espacial no tendrá como objetivo defender el planeta de ataques alienígenas. Sí, en serio. Y es que tiene objetivos más terrenales.

Silicon Valley sólo hay uno, pero en la actualidad estamos viendo cómo se están otra vez generando importantes hubs alrededor de la industria aeroespacial. Con el negocio civil, y otra vez el militar, con expectativas de crecimiento enormes, Europa no se puede permitir perder una posición de liderazgo en la industria aeroespacial, también en lo militar.

@resbla

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