Zoom, el unicornio pequeño y aburrido

Sigue la temporada alta de OPVs de unicornios en EEUU. Después de una salida a bolsa que empezó muy bien pero que rápidamente perdió fuelle, Lyft (de hecho, algunos inversores la están demandando), y mientras todos esperan la inminente salida de Uber (que es probable que le vuelva a llevar a ser el unicornio más valioso del mundo, a pesar de las dudas), la semana pasada salieron a bolsa dos de los unicornios menos sexies (al menos para mí), Pinterest y Zoom, y las dos lo hicieron con gran éxito.

Cierto es que Pinterest fijó inicialmente un un precio inferior a la de su última valoración (que subieron después de ver la demanda), pero teniendo en cuenta los más que decentes resultados financieros de Pinterest y las buenas expectativas que hay sobre su modelo de negocio, no es sorprendente que subiera un 30% en su debut manteniendo las ganancias hasta hoy.

Aunque Pinterest me aburra soberanamente, ahora vale 13000 millones de dólares, lo cual no está nada mal. Pero hablando de aburrimiento, Zoom una startup que se dedica a las videoconferencias (¿puede haber algo más aburrido?), destrozó todas las previsiones.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

Dejadme primero que me confiese. Sólo hay algo peor que una videoconferencia, una videoconferencia en grupo. A pesar de que la tecnología existe desde hace décadas, que es prácticamente gratuita y que ya no hacen dispositivos caros, aún hoy todavía no es algo omnipresente.

Recuerdo hace la friolera de 23 años, la primera vez que llegué a EEUU cómo repetían constantemente en la tele un anuncio de videoconferencias de AT&T, con los mismos clichés y “beneficios” de todos los anuncios que hemos visto desde entonces.

No he sido capaz de encontrar el anuncio en cuestión, pero aquí os pongo uno de una década después que juega con los mismos conceptos.

Personalmente, en 15 años en una multinacional americana en los que siempre teletrabajé, nunca hice una videoconferencia, aunque estaba todo el día con conferencias (sólo de audio).

Sin embargo, cuando he empezado a trabajar con startups, y por lo tanto con gente más joven (millenials), de repente a todos les parece estupendo hacer videoconferencias… supongo que son cosas de la edad (la mía).

Y así, trabajando con startups, he ido conociendo que en este aburridísimo mundo de las videoconferencias había startups que piensan que no tenemos suficiente sufrimiento con Skype (Microsoft), Hangouts (Google) o Webex (Cisco). Empresas como Appear.in o precisamente, Zoom.

Y lo que más me ha sorprendido de todo esto es que hay gente fan de Zoom o de Appear.in, y consideran a los usuarios de Skype y Hangouts (no digamos de Webex) cómo una casta de caspa corporativa.

En realidad, no es tan difícil de entender. Estas empresas ofrecen buenos servicios gratuitos, pero sobre todo, funcionan muy bien y de una forma supersencilla.

Microsoft, Google y Cisco ven la videoconferencia como un servicio más con el que mantener a sus clientes en sus ecosistemas. Esto significa que estos servicios están integrados con otros, lo cual les hace más potentes, pero a la vez necesitan ciertos recursos en el cliente para su gestión e integración.

Y con estos servicios 100% en la nube esto no ocurre. Son servicios sencillísimos de utilizar, con funcionalidades muy potentes incluso en la oferta gratuita, y que funciona sin problemas con todo tipo de plataformas y dispositivos.

En el caso de Zoom, tan bien lo están haciendo que es un extraño caso de unicornio rentable, creciendo rápidamente en facturación, número de clientes y ya en positivo para todo el año pasado.

Además, Zoom tenía una valoración muy contenida. Si la última valoración antes de la OPV había sido justo de 1000 millones de dólares, el precio de salida era de 9200 millones de dólares, sin embargo la cotización llegó el primer día a una valoración de más de 16000 millones (hoy está en 17000).

Hay que recordar que en estos “éxitos” de salida a bolsa en los que el precio de la acción se dispara muy por encima del precio de salida, los únicos que ganan son los banqueros. Así que me imagino que en Zoom habrá una mezcla de satisfacción y resquemor.

Esto lo explican muy bien en The Valley of the Boom, serie que he justo acabado de ver por recomendación del gran Raúl G. Serapio y que no os deberíais perder. Y justo lo hacen en esta escena en la que explican la OPV de TheGlobe.com, la que fue hasta entonces la OPV con el mayor crecimiento el día de la salida a bolsa.


Zoom también es particular por su CEO. Eric Yuan es un ingeniero de casi 50 años, que empezó su carrera en WebEx, que luego lideró después de que Cisco lo comprara el equipo de ingeniería que seguía desarrollando WebEx, y que harto de que la compañía no le dejara llevar WebEx a esa visión en la nube, abandonó la compañía para fundar Zoom. Y claro, Yuan es lo más alejado de un CEO estrella del rock que os podéis imaginar.

Y por lo que parece, lo que más le gusta es hacer un Zoom para reunirse con clientes e inversores y utilizar una de las funcionalidades que me parecen más kitsch y que se lleva anunciando desde hace décadas cómo lo más de lo más, la personalización del fondo.

Zoom founder and CEO Eric Yuan uses a Zoom Room

Pero más allá de mis opiniones personales sobre las videoconferencias, Zoom es un caso muy interesante y de libro de “disrupción clásica”, la de Christensen. Estoy hablando de este tema en el Manual para Disruptores, así que no me extenderé mucho.

Christensen (y Ulwick) definen que la disrupción ocurre cuando alguien entra en un mercado sobreservido con un producto que cumple el JTBD y lo hace con un precio significativamente menor.

Así que por muy aburrido que me parezca el mercado, la startup y hasta su CEO, en tiempos de tantos unicornios rodeados de tanto humo, creo que se agradece que exista Zoom y que le vaya bien.

Eso sí, por favor, si queréis hablar conmigo, no me pidáis una videoconferencia. Zoom también funciona muy bien sólo con audio. Y es que por muy bien que funcione la herramienta, es imposible que no pase lo que caricaturiza este vídeo, irónicamente patrocinado por Zoom.

@resbla

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