El reino de Elon Musk no es de este mundo

Esta semana se publican los resultados financieros del último trimestre de Tesla, y aunque habrá alguna buena noticia, todo parece indicar que las malas noticias serán mucho mayores que las buenas.

Sin embargo, este pasado sábado, Elon Musk apareció ante el mundo con una gran sonrisa, casi flotando por encima del suelo. Y es que lo que realmente le preocupa a Musk no son las cosas terrenales, sino las celestiales.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

Pero empecemos con Tesla. Todo parece indicar que este pasado Q3, Tesla superará la cifra mágica de los 100000 coches entregados en un sólo trimestre.

En Q2 ya se quedaron cerca, pero esta cifra les colocaría en más de un 15% de crecimiento año sobre año.

Sin embargo, estas buenas noticias serán empañadas porque este importante crecimiento se está produciendo gracias a la importante demanda del Model 3. El problema, la demanda de los modelos S y X se ha desplomado, y estos son modelos mucho más caros y de mucho más margen para Tesla. De hecho, se espera que esto se traduzca en una caída de ingresos, la primera en varios años.

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Teniendo en cuenta que el trimestre pasado Tesla tuvo unas pérdidas importantes, es de esperar que las de este lo sean aún más.

Tesla's losses and profits speak volumes about its viability as a company. Picture: Supplied

Pero si miramos la cara de Elon Musk el sábado, desde luego no parecía nada preocupado, muy al contrario, hacía mucho que no se le veía tan ilusionado, y es que presentaba su último «juguete», la Starship.

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Hay muchas cosas impresionantes respecto a la Starship. SpaceX ha fabricado 2 prototipos, el Mk1 en Texas y el Mk2 en Florida, que se empezaron a fabricar hace pocos meses. Además Musk anunció que en pocas semanas estará listo para un vuelo de prueba que llegue a unos 20 kms de altura y en menos de seis meses para un vuelo orbital.

Y efectivamente suena muy optimista, pero la cosa no se queda ahí. Musk también dijo (aquí más imágenes de la presentación) que si todo iba bien, en el 2022 podría ser una buena oportunidad para lanzar la primera misión de carga a Marte con la que empezar a preparar la llegada de los primeros colonizadores.

Para eso, y para hacer las primeras pruebas que podrían incluir un viaje a la Luna (adelantando a la NASA en ello), necesita construir un cohete gigantesto, y ese cohete, aún ni siquiera han empezado a construirlo. Se llamará BFR, y además de ser uno de los cohetes más potentes de la historia, será reutilizable ya que después de soltar a la Starship en el espacio, volverá a tierra y aterrizará. En agosto, Space X realizó un piloto con una nave llamada Starhopper que tiene el mismo diámetro del que tendrá la BFR.

Así que aunque todo sigue pareciendo muy de ciencia ficción, las fechas y los hitos se van cumpliendo razonablemente y todo parece indicar que en dos o tres años Space X estará en posición de tener tecnología para llegar a la Luna y otros planetas. Recordad que Musk lanzó el reto #dearMoon para enviar a 7 artistas a un viaje alrededor de la Luna en 2023 y cada vez parece un proyecto menos lunático.

Pero si hay algo de todo esto sorprendente, es que Space X es una empresa privada y que está financiando esto con recursos propios.

SpaceX es una empresa rentable con unos ingresos de más de 2000 millones de dólares. Se estima una valoración cercana a los 35000 millones de dólares, y las últimas operaciones de financiación han sido a través de deuda cuya oferta se ha cubierto rápidamente y que incluso no han llegado a completar.

La NASA es uno de los principales clientes de SpaceX. Ya se han convertido en rutinarios los vuelos de la Dragon a la Estación Espacial Internacional. Y a pesar de un accidente que retrasó la versión tripulada de esta nave, todo parece indicar que en pocos meses la NASA utilizará Space X para mandar sus astronautas a la ISS.

Otro incipiente, pero potencialmente enorme, negocio es el de Starlink. La idea detrás de este proyecto es crear una constelación enorme (12000) de satélites para dar cobertura de acceso a internet de bajo coste a nivel global. De momento, ya han empezado las misiones de despliegue con los 60 primeros satélites y 60 más en un par de semanas. Se habló de que este negocio podría representar 30000 millones de dólares en el 2025, y aunque ese número parece un deseo más que una previsión, lo cierto es que parece que puede haber mucha demanda para un servicio así. Aunque Space X seguramente no sea el único que lo intente, probablemente sí los únicos que tengan cohetes. Además, ya tienen permiso.

Todo esto sonaría muy loco si no hubiera ya mucho de verdad. SpaceX fueron los primeros en empezar a reutilizar cohetes y hacerlos volver a la Tierra, llevan años mandando de forma rutinaria cohetes no tripulados a la ISS, están a punto de mandar personas al espacio, y no os quepa duda de que en pocas semanas se producirá el vuelo de prueba de la Starship.

¿Conseguirá mandar una nave en el 2022 a Marte? Lo dudo, casi imposible. Pero sin duda, esta «carrera espacial» es de lo más alucinante que está ocurriendo en este momento. Por eso, no me extraña que Musk no piense tanto en cosas terrenales que van sobre ruedas y piense más en cosas celestiales. Su reino no es de este mundo.

@resbla

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