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El poder del contexto

Pues parece que voy a estar unos días en barbecho, pero como no hay mal que por bien no venga, voy a tener tiempo para rematar un buen número de posts que tenía aquí pendientes.

Voy a empezar con un tema que me obsesiona, el contexto que construimos en nuestras charlas que ayuda a que nuestro mensaje sea más eficaz y más memorables.

Me obsesiona tanto que ya he hablado dos veces sobre este tema. Hace ya casi 4 años en la que lo ponía en relación con el Ars Rethorica de Aristóles con la importancia del contexto, y hace casi 2 dos, me inventé esto de los YATES (que cada vez me gusta más) para ayudar a trabajar diferentes aspectos del contexto.

Sin embargo, creo que todavía se pueden decir más cosas sin repetirme. Y es que cómo digo, lo mío casi raya la obsesión con este tema. En cuanto me pongo a trabajar con alguien en su charla, o tengo un taller de hablar el público, tengo que aguantarme para que no sea lo único de lo que hablo. Pero dicho esto, creo que lo merece.

Hace poco me he puesto a ver la serie StartUp (sé que llego tarde), y de repente me encontré con esta escena y me vi muy representado.

 

¿Por qué? ¿Por qué estáis en esto? ¿Por qué este proyecto y por qué vosotros? En definitiva, contexto. Es demasiado habitual ver promotores de un proyecto que no terminas de entender por qué están ahí. No son expertos del sector, no dominan la tecnología, es algo muy nicho con lo que tienen ninguna relación aparente… Siempre que me encuentro con un proyecto así y no hacen un buen trabajo en darme el contexto de por qué están metidos en el lío de emprender con ese proyecto en concreto, me cuesta creer que sean las personas adecuadas.

El contexto es lo que también nos ayuda a entender conceptos complejos y a hacerlos más memorables. Probablemente el mejor ejemplo de esto que se me ocurre es el de el Principio de Arquímedes. Es escuchar este nombre, y todo el mundo se imagina a un señor mayor metido en una bañera con unas coronas gritando eurkea… Y si no recordamos exactamente su enunciado, es probable que podamos recordarlo pensando en la historia.

Sin embargo, pensad en algún otro principio de los que estudiásteis en clases de física en el instituto. Por ejemplo, el Principio de Pascal. No hay ninguna historia con un abuelo semidesnudo gritando nada, así que había que aprendérselo de memoria.

Cuando haces bien tu trabajo con el contexto, consigues contar de dónde viene la idea, por qué tú eres el mejor protagonista para esa historia, y lo que propones es la solución lógica y hasta obvia para el problema que has expuesto, entonces, lo tienes hecho.

A esto, Andrew Stanton, autor de películas como Wall-e, Toy Story o Buscando a Nemo, lo llamó la Teoría Unificada del 2+2 en su charla TED.

 

Esta Teoría nos dice que hay que dar a la audiencia el 2 y el 2 para que sean ellos quienes lleguen al resultado del 4. No darles el resultado directamente porque eso no engancha.

Algo parecido decía Alfred Hichcock sobre generar tensión y atención en sus películas. Había que decir a la audiencia que había una bomba debajo de la mesa. Si la bomba explota de repente sin haberlo contado antes, tienes sorpresa, pero no tensión. Muchas veces veo pitches que hacen explotar la bomba sin habernos generado la tensión.

Y es que, como recuerda Stanton en su charla TED, el drama es expectación mezclada con incertidumbre (Drama is anticipation mingled with uncertainty; cita de William Archer). Y esta incertidumbre ante un reto o un problema que queremos solucionar, mezclada con la expectación de encontrar la solución a través de los trocitos de pan que hemos ido dando mientras generábamos contexto, es la forma más potente de convencer a la gente de nuestra idea.

Decía Dale Carnegie en su How to Win Friends & Influence People que la mejor forma de convencer a alguien de algo es que crea que la idea era suya para empezar. Probablemente, el mejor ejemplo de esto, fue el lanzamiento del iPhone por parte de Steve Jobs. La manera en la que te convence de que el teclado, que en realidad en ese momento era el estado del arte, es en realidad un problema, para que tú solo llegues a la conclusión de que lo obvio es quitarlo de enmedio, es magistral.

No puedo prometer que no vuelva a hablar sobre la importancia de dar suficiente detalle del contexto de dónde parte lo que vas a contar en una charla y sobre el por qué eres el único héroe o heroína que puede llevarlo a cabo. Ya véis que el tema me gusta mucho. Pero espero que con esta serie de posts sobre el tema, os haya convencido para que en vuestra próxima charla trabajéis muy bien las partes iniciales de la misma para dar un buen contexto que os ponga luego fácil el remate.

@resbla

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