La energía solar es la electricidad más barata de la historia

Hace pocos días, la Agencia Internacional de la Energía publicaba su informe anual de previsiones sobre el mercado de la energía mundial, el primero que tiene en cuenta el impacto del COVID.

A la IEA le lleva estropeando las previsiones el desplome de precios de los paneles solares. El año pasado ya tuvieron que actualizar sus previsiones pasadas a cifras mucho mucho más optimistas, y este año, lo han tenido que volver a hacer. Y es que, la culpa es de Swanson. Según la IAE, la energía solar fotovoltaica es la electricidad más barata de la historia.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

 

Está claro que el COVID está teniendo un impacto brutal en muchas industrias que son grandes demandantes de energía, y por lo tanto emisoras de CO2. La IEA prevé que no se volverá a consumir tanta energía como antes de la pandemia hasta dentro de dos años como pronto, o incluso hasta dentro de 5 en un escenario más conservador.

En este nueva realidad, la demanda de petróleo se resiente. Y aunque la IEA considera que aún no hemos pasado el “peak oil” general, sí creen que hayamos pasado el máximo de demanda de petróleo para las actividades que emiten CO2. Es decir, consideran que en todos sus escenarios ya se ha alcanzado el máximo de emisiones de CO2 relacionado con el transporte y la generación de electricidad.

Lo que ya no se recuperará es el carbón, que la IEA considera que acelerará su desaparición como fuente de energía incluso en países que dependen mucho de él como China y la India. Y es que la culpa de todo esto lo tiene el desplome de los precios de los paneles solares.

Hablábamos de la Ley de Swanson, pero parece que la cosa va incluso más rápido, el precio se está desplomando (ojo que el gráfico está en escala logarítmica).

 

Y el resultado, también en escala logarítmica…

Y es que según este informe, en muchos países del mundo, la generación fotovoltaica es la forma más barata de generar electricidad. Y por este motivo, muchos países pasarán sus inversiones en generación, directamente a plantas fotovoltaicas. Sólo en África, se estima que hay unos 600 millones de personas sin acceso a electricidad. Sin duda, para todas estas personas (y sus gobiernos), la fotovoltaica será la primera opción.

Todo esto lleva a la IEA a empezar a modelar escenarios más agresivos de reducción de emisiones de CO2. Incluso, aunque no llega a entrar en muchos detalles, analiza cómo podría ser un camino de reducción de CO2 hasta el punto en que hubiera una emisión neta cero en el 2050.

A pesar de todas estas buenas noticias, la verdad es que no se puede ser muy optimista. Ni siquiera el descenso de consumo por el COVID sumado a la transición a las renovables en su trayectoria acelerada actual nos llevaría a los objetivos de Paris, que hay que recordar que su objetivo más agresivo es el de no superar 1.5 grados de aumento de la temperatura global.

La IEA dice que además de que los estados sigan apostando claramente por una transición a las renovables, hacen falta esfuerzos a nivel personal para cambiar comportamientos que ayuden en la rebaja de emisiones. El estudio menciona el teletrabajo como uno de esos cambios, y recomienda trabajar al menos tres días a la semana desde casa para poder tener opción de alcanzar esos objetivos. Justo lo que parece que queremos fomentar por aquí.

Es razonable pensar que la IEA se haya vuelto a equivocar y haya vuelto a infravalorar la velocidad de la transición a energías renovables, y concretamente a la solar fotovoltaica. Esperemos que así sea, y que tengan que volver a actualizar esta gráfica otra vez. En todo caso, con Swanson sólo no valdrá. Tenemos que poner todos de nuestra parte.

@resbla

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