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La paciencia, el slow mentoring, y el Meru

Voy a aprovechar para traerme este artículo que se publicó hace un mes en el interesantísimo blog Mentoring Spain de Julio Rodríguez. Lo publico tal y como se publicó allí.

 

Llevo tiempo queriendo escribir sobre una película que ya vi hace unos meses pero que no he sido capaz de encontrar el tiempo para hacerlo, así que agradezco doblemente la invitación para escribir aquí. La película se llama “Meru”, y es un documental sobre los intentos de un grupo de alpinistas por alcanzar la cima de esa montaña del Himalaya.

Es un documental espectacular para los amantes de la montaña, pero aún muy entretenida para los que no los somos, y como interés adicional desde la temática de este blog, la relación entre mentor y protegido tiene un peso específico importante en la historia.

Una de las primeras cosas que me llamó la atención en la película es la cantidad de veces que se utiliza la palabra mentor. Voy a intentar resumir algunas de las lecciones que nos da la película en este tema, y aunque obviamente son muy específicas para el mundo del alpinismo, creo que son muy trasplantables al mundo de los negocios y sobre todo al mundo del emprendimiento.

Creo que la primera es que un proceso de mentoría es una relación, si bien no simbiótica, sí que es de doble dirección. Por varios motivos y de diferentes formas. La primera en cuanto hay unos riesgos compartidos entre las dos partes. El protegido (a pesar de que solemos utilizar palabras anglosajonas en este tema, voy a romper una lanza por nuestras palabras tradicionales), corre riesgos al compartir sus ideas, invertir tiempo, y a veces incluso riesgos emocionales, pero el mentor también. Por no hablar del tiempo, el mentor está poniendo en juego su prestigio profesional y su red de contactos. Lo vemos también en el documental, en el que además de todo esto, en realidad ponen en juego su propia vida.

Esto nos habla de una segunda forma en la que la relación de mentoría funciona en doble dirección, y es que ambas partes deben tener confianza en la otra. Esa confianza debe nacer de un objetivo común, por eso es importante que la razón de mentoría nazca con objetivos expresos y acordados entre las dos partes. En la película, el objetivo está claro, llegar a la cima del Meru, pero esa claridad no pasa muchas veces en las relaciones de mentoría, lo cual puede generar tensiones o malentendidos en algunos casos.

Por otra parte, el mentor normalmente ya ha estado allí. Esto le pone en una posición muy buena para empujar a su protegido a ir más allá. A empujar los límites e ir a sitios dónde seguramente no se hubiera atrevido a ir. Pero de la misma forma, también limitará los riesgos. Esto se ve muy bien en la película, cuando después de una primera escalada terrible al Meru y a escasos metros de la cima, el líder del equipo y mentor de los miembros más jóvenes, decide dar la vuelta al hacer un análisis frío de los riesgos.

Y finalmente, algo que también ilustra de forma espectacular la película, está el momento en el que el mentor deja liderar y llevarse los honores al protegido. En el segundo intento, después de muchísimas vicisitudes, el líder y mentor del equipo deja que uno de sus protegidos corone primero el Meru con lo que eso significa. Es muy difícil que alguien con un gran ego que alimentar sea un buen mentor.

Y de propina, recientemente se ha publicado este artículo en HBR títulado “Renaissance Florence Was a Better Model for Innovation than Silicon Valley Is” en el que tiene un párrafo específicamente dedicado al papel de los mentores. Y es que efectivamente, aunque se habla mucho de mentores en el actual escenario emprendedor, tengo la sensación que hay una gran parte de postureo. Por decirlo de otra forma, es más a veces un objetivo que una herramienta, tanto para mentores como para protegidos. El artículo nos recuerda lo importante que fue para Leonardo Da Vinci su periodo como protegido de Verriocchio.

En mi experiencia como mentor, y también como protegido, he podido vivir de primera mano situaciones similares que reflejaban lo escrito arriba. Pero en retrospectiva, creo que hay algo que menciona el artículo de HBR y que seguramente ha estado presente en los mejores ejemplos que he vivido, y algo de lo que andamos muy escasos en este tiempo moderno, la paciencia. La paciencia de saber que las cosas tienen que fraguar, que algunos procesos llevan su tiempo y que la persona que tenemos en frente no siempre hace lo que queremos, seguramente además con buenas razones.

Sé que pedir paciencia en estos tiempos y más en un entorno tan cortoplacista como el del emprendimiento es casi un oxímoron. Pero sin duda, haríamos bien en buscar formatos de mentoría que permitan que esa paciencia exista. Quizá, y como he evitado los anglicismos como la peste puedo permitirme la licencia ahora, sea el momento del “slow mentoring”. Volviendo al Meru, la relación principal que describe la película fue de 10 años, imposible conseguir lo que consiguen en procesos acelerados de 6 meses.

@resbla

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DEP Andy Grove

Nuevo techno-bits, esta vez en una fecha poco habitual debido a la Semana Santa. Hoy, hablamos de una mala noticia, la muerte de Andy Grove, una de las figuras más importantes del mundo de la tecnología, aunque quizá no tan reconocido como otros. Como siempre, en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz, podéis escucharlo a partir del minuto 18.

https://capitalradio.es/audios/20160330_CAPITAL_CHINA.MP3?_=1

 

Grove fue uno de los primeros empleados de Intel. Se incorporó el día de la constitución, pero no fue fundador. Eso no le impidió tener un profundo impacto en la compañía, y tuvo una importancia capital en hacer de Intel un fabricante de procesadores abandonando las memorias.

Sin duda, de los ejecutivos de Intel que conocí durante mis 16 años en la compañía, Andy Grove fue el que más me impresionó.

Se decía Andy Grove era de las pocas personas realmente respetadas por Steve Jobs en Intel, y él fue el que mantuvo la comunicación abierta con el propio Jobs y por lo tanto Apple incluso cuando Apple no compraba absolutamente nada a Intel e incluso le despreciaba como parte de eso que se llamó “Wintel”.

Seguramente por esa relación especial que tenían, pude presenciar algo realmente impresionante. Steve Jobs en una conferencia de ventas de Intel. Y no una vez, sino dos (aunque una de ellas fue por videoconferencia).

En la que estuvo en carne y hueso, Jobs vino cuando no tenía nada que ver con Apple y lo hizo como CEO de Pixar para hablarnos como Pixar renderizaba sus películas sobre servidores con procesadores de Intel, en un momento en el que había una gran batalla entre arquitecturas.

La segunda, fue en realidad una charla entre Grove y Jobs (en este caso por videoconferencia) sobre la situación de la industria y su futuro. La discusión se centró sobre el peso del I+D dentro de cada una de las grandes empresas tecnológicas (en aquel momento los grandes fabricantes de PC) y los datos eran increíbles. Exceptuando Apple, los grandes OEMs estaban en porcentajes pequeñísimos de gasto en I+D, básicamente apoyándose en el gasto que hacían los que tiraban del carro, Microsoft e Intel.

Jobs se quejaba amargamente de esa situación, que aunque decía que le favorecía para diferenciarse y ser líder en productos innovadores, abocaba al mercado de la informática a un futuro de estancamiento por falta de innovación. Esto es en tiempos pre-iPhone e incluso pre-iPod, así que mirando hacia atrás y viendo la evolución desde entonces de Dell, HP y la propia Apple, aquella conversación fue muy premonitoria.

Otro momento memorable también en otra conferencia fue cuando hizo una entrada triunfal en un Segway. En aquel tiempo, Grove ya sufría de un evidente Parkinson y limitaba mucho sus apariciones en público. Era muy querido por los empleados de Intel, y verle entrar así provoco un estallido de emoción, con una gran ovación.

Sin embargo, en cuanto se acercó al micrófono, las cosas cambiaron. En realidad Grove, estaba allí para echarnos una buena bronca. En ese Segway, algo espectacular en ese momento, no había ni una sola pieza fabricada por Intel.

El mismo dijo que no sabía si ese dispositivo sería un éxito, o nos olvidaríamos rápidamente de él, pero dejó muy claro que Intel no se podía permitir el lujo de no estar presente en dispositivos con el potencial de cambiar el mundo.

Grove no recibió la atención que otras grandes estrellas de Silicon Valley. Hay que reconocerlo, no era la alegría de la huerta y no se sentía cómodo ante los focos. Eso le hizo pasar más desapercibido que otros grandes de la tecnología. Sin embargo, sin la fama, es sin duda uno de los referentes del mundo de la tecnología del siglo XX, y sus aportaciones siguen siendo importantes hoy.

De hecho, el título de su famoso libro “Solo los paranoides sobreviven” no puede estar más de actualidad en este mundo de rápidos cambios tecnológicos, disrupciones y startups.

Descanse en paz.

@resbla

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¿Enchufismo o networking?

Hoy voy a saltarme dos reglas personales. La primera, la de publicar un artículo en sábado, día malo malo para publicar cosas de temática profesional. Y la segunda, es la de no obligarme a utilizar palabras en Castellano para términos anglosajones que utilizamos con demasiada facilidad en el entorno profesional. Pero hay un buen motivo.

Hace un par de días se publicó el estudio “Barómetro de Empleabilidad y Empleo de los universitarios en España, 2015“, publicado por el Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitario, y presentado por Francisco Michavila.

Uno de las observaciones que más ha llamado la atención es que la principal vía para buscar trabajo es a través de contactos, lo cual en su opinión es “motivo de discriminación que va en contra de la igualdad de oportunidades, por la que, a su juicio, tiene que velar la universidad pública.”

Ayer me pilló en el coche el inicio de uno de los programas con mayor audiencia de este país que abrió con esta noticia. Los presentadores y tertulianos se volcaron, de una forma excesiva en mi opinión, sobre las connotaciones negativas de esto. Alineándose por otra parte con los autores del mismo.

Esto es un reflejo de lo injusto del mercado laboral. Estamos en un país en el que sólo triunfan los que tienen enchufe. Y una larga lista de tópicos al respecto. De hecho, una tertuliana tuvo los arrestos de decir que pensaba que se estaba exagerando un poco con este tema, y después de que casi la acusaran de ser una “enchufista”, tuvo que recular.

No puedo estar más en desacuerdo con lo que se dijo en ese programa, y lo que se dijo en la presentación del estudio. No entender la diferencia entre enchufe, y gestionar bien los contactos, es un verdadero desastre. En realidad, si en vez de hablar de contactos, hablásemos de networking, seguramente sería diferente. Y creo que hasta los tertulianos habrían dicho que el networking es bueno, incluso cool, y por eso voy hoy a utilizar la palabra inglesa.

Podría contar multitud de historias personales sobre como el networking me ha ayudado en mi carrera, pero no quiero aburriros con historias de abuelo cebolleta. Pero ojo, no creo que nadie pueda decir que sea un enchufado.

Y es que son dos cosas diferentes. El enchufe viene de redes cerradas que intentan seguir siendo redes cerradas. Es gente que está dentro (insiders) intentando mantener sólo a las personas relacionadas con esos insiders dentro de esas redes. Es alguien que sólo por ser familia o amigo de alguien consigue un trabajo o un negocio. El todo queda en casa.

Sin embargo, eso no es lo mismo que el networking. Aquí está la definición de wikipedia, pero yo diría que el networking es la habilidad de ser capaz de generar redes de contactos que sirven para darte credibilidad y que te permiten entrar en nuevas redes  abiertas.

Por intentar explicarlo más gráficamente. La mafia, es una red cerrada. Tú entras principalmente por ser parte de la familia. En cambio, entrar en un grupo de expertos, por muy exclusivo que sea, normalmente se hace por networking. Un buen ejemplo, es la RAE. A pesar de ser un grupo muy exclusivo y extremadamente cerrado, los académicos son elegidos a través de un proceso de cooptación. Un proceso por el que son los propios miembros quien proponen a los nuevos candidatos. A pesar de lo cerrado que es la RAE, dudo que nadie dijera que es un proceso enchufista.

Y es que el networking es sin duda uno de los soft skills tan de moda en la actualidad. Y sin duda, como la mayoría de ellos, es algo en lo que nuestras universidades no parece que crean mucho. Así que no es extraño esa reacción tan negativa por parte de los autores del estudio, y por extensión, de los tertulianos y presentadores del programa.

En el networking, a diferencia del enchufe, la persona que respalda a la persona externa a la red pone su prestigio en juego. En el enchufe, la orden es directa y no hay en principio un riesgo para el enchufador, contrata a mi hijo porque si no te arriesgas a XXX. Mientras que en el networking, te recomiendo a esta persona porque es de mi confianza. Eso sí, si esa persona no se merece la confianza, el recomendador saldrá perjudicado.

Así que estoy muy en desacuerdo con que el networking sea un motivo de discriminación. ¿Es un motivo de discriminación el que las personas que hablen mejor en público sean más exitosas? ¿O que las que sean más higiénicas lo sean (por ser más extremo)? Creo que estamos todos de acuerdo

Pues efectivamente, el saber generar y gestionar redes de contactos es una habilidad importantísima en la actualidad. Y me temo, que teniendo en cuenta el futuro al que vamos en el que estaremos rodeados de máquinas, será una habilidad que será más y más importante.

Por cierto, no se crean que nuestros universitarios están locos. En EEUU, se supone la cuna de la meritocracia, están igual. El 50% de las personas que buscan un trabajo creen que lo encontrarán a través del networking. Y parece que va en aumento (de una encuesta de Manpower)

2012

2011

2010

2009

2008

Agency/Recruiter

14%

13%

10%

 9%

12%

Direct Approach

  7%

 7%

 8%

 8%

 9%

Internet Job Board

25%

26%

24%

19%

19%

Newspaper/Periodical

 1%

 1%

 2%

 6%

 7%

Other

 7%

 8%

 9%

12%

12%

Networking*

46%

45%

47%

48%

41%

Es cierto que a veces habrá una fina línea entre el enchufismo y el networking. Y es más, muchos entornos enchufistas querrán presentarse como entornos de networking. Sin embargo, y es para alegrarse, parece que nuestros universitarios están más adelantados que sus profesores y que los generadores de opinión de este país, el networking es una habilidad fundamental en el mundo profesional actual, que será más importante en el futuro, y que sería importante que dominemos todos.

@resbla