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Las hojas de cálculo hacen girar al mundo

Estamos en un momento de transformación digital en el que no dejamos hablar de maravillosas tecnologías como la inteligencia artificial que están cambiando nuestra vida y nuestra forma de trabajar. Sin embargo, hay una verdad incómoda, las hojas de cálculo son las que hacen girar al mundo, y claro, esto tiene sus riesgos.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2020/10/excel.mp3?_=1

 

Las hojas de cálculo, con el Excel como su mayor representante, son omnipresentes. Su accesibilidad, y su facilidad de uso para funciones básicas, hacen que sean utilizadas por todo el mundo desde prácticamente la escuela, así que es normal que cuando llegan al mundo laboral, sigan utilizándolo, sea en una PYME o en una gran corporación.

Pero la realidad, es que en Excel hay un lenguaje de programación, VBA, que aunque sea el más odiado entre los programadores, permite hacer verdaderas virguerías con una hoja de cálculo y es mucho más utilizado de lo que muchas empresas se atreven a reconocer.

En todo caso, siendo las hojas de cálculo tan dependientes de lo que los humanos que trabajan con ellas escriban en sus celdas, los errores son muy comunes. Y claro, no es lo mismo un error en nuestra contabilidad doméstica, que en las cuentas de una gran organización. Un error en un signo puede tener significar un problema de enormes proporciones.

Eso experimentaron hace unos días el Servicio Nacional de Salud Inglés (PHE) cuando tuvieron que admitir que debido a un error no habían contabilizado más de 16000 casos de COVID. El PHE había montado un sistema de recogida de datos basada en Excel. Un proceso bastante rudimentario, pero muy habitual  y que suele funcionar. Los laboratorios de análisis mandaban sus resultados en una plantilla en formato CSV, y el PHE lo consolidaba de forma automática en un archivo de Excel. El problema es que eligieron hacerlo en un formato antiguo de archivo (XLS) que tiene un límite de 65000 filas de datos, y claro, había más, unas 16000 más, exactamente los datos que se han quedado fuera de los análisis.

Entre los errores más espectaculares están los errores en las fórmulas de una hoja de Excel que calculaba los riesgos asociados a un fondo de inversión de JPMorgan. Este error (junto con algún otro), costó al banco 6200 millones de dólares en 2012. Aquí tenéis un buen resumen, pero si queréis, aquí tenéis todo el postmortem del fiasco.

Hay una lista enorme (aquí tenéis una en dos partes) de problemas con hojas de cálculo en empresas financieras, pero por buscar en otros sitios (aunque casualmente, casi todos son en el Reino Unido), uno de los más curiosos ocurrió durante los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. Alguien se equivocó al poner el número de entradas disponibles para las finales de natación sincronizada. En la celda dónde debía decir 10000, puso 20000 con el consiguiente caos.

En 2011, el servicio de inteligencia británico, el Mi5, estuvo realizando labores de escucha a más de 100 teléfonos sólo porque tenían un error de formato en la hoja de cálculo con la que gestionaban qué teléfonos tenían que ser pinchados.

Hasta la NASA no está a salvo de problemas con sus hojas de cálculo. En 1999, la Mars Climate Orbiter se estrellaba en Marte. En el desarrollo de la sonda, uno de los equipos utilizó el sistema métrico, mientras que otro utilizó el sistema anglosajón. Mientras unos hablaban de libras-segundo para los cálculos de impulso, los otros entendieron que eran newtons-segundo.

Otro ejemplo del poder de Excel, y en concreto, de su autocorrector, es que se tuvo que llegar a un acuerdo para cambiar de nombre a 27 genes humanos para que Excel no los cambiara automáticamente a fechas cuando se escribían en una de sus celdas. Por ejemplo, el gen MARCH1 era automáticamente formateado y cambiado a la fecha 1-Mar. La solución, cambiar el nombre a MARCHF1.

El tema de los errores en hojas de cálculo da para tanto que hay hasta una asociación llamada Eusprig que se dedica a recopilar, analizar y publicar estudios sobre el tema. Tienen hasta una conferencia anual.

Pero con todos los detractores que hay del excel, también hay verdaderos fanáticos, gente que hace cosas con las hojas de cálculo para las que en principio nunca fueron creadas.

Gente que hace obras de arte japonés, como Tatsuo Horiuchi.

O vídeos musicales

O juegos, desde un simulador de vuelo hasta el Monopoly (entre otros). Pero sin duda, en el olimpo de los usuarios de excel, están aquellos que lo están utilizando para gestionar sus relaciones personales, o incluso, ejem, sus orgías.

Nos guste mucho o poco, las hojas de cálculo hacen girar al mundo por mucho que nos parezca viejuno en este momento de transformación digital. Y paradojas del destino, ahora que viene mucho dinero de la Unión Europea para la transformación digital, sí, acabará en una hoja de excel. Esperemos que no se equivoquen con las fórmulas.

@resbla

 

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Los exoesqueletos dejan de ser ciencia ficción

Últimamente me encuentro hablando demasiado para mi gusto de los problemas que traen algunas tecnologías. Y no me gusta especialmente, porque soy realmente un tecno-optimista, pero eso sí, con mucho pensamiento crítico.

En realidad, no hay tecnologías “puras”, todas tienen posibles usos oscuros, aunque últimamente parezca que son todos tirando a negros. Sin embargo, hoy vamos a hablar de una tecnología, que aunque también tiene potencialmente usos negativos, me atrevo a decir que va a tener un impacto muy positivo en la vida de mucha gente, los exoesqueletos.

De esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2020/10/exoesqueletos.mp3?_=2

 

Los exoesqueletos han aparecido profusamente en la ciencia ficción. Quien no recuerda a la teniente Ripley, o la defensa de Sion en Matrix, o por supuesto, Iron Man. Muchos malos de Marvel también los llevaban, y en el mundo de los videojuegos, personalmente, ninguno como el de Crysis.

 

La ciencia ficción se ha centrado mucho en los potenciales usos militares de los exoesqueletos, que probablemente entrarían en los usos más oscuros de la tecnología. Sin embargo, no parece que en un futuro cercano vaya a ser así, y hay buenas razones para ello.

Uno de los proyectos militares más avanzados es el ONYX de Lockheed Martin, y está diseñado para ayudar a los soldados en tareas estresantes para las rodillas.

 

Pero lo realmente interesante está ocurriendo en entornos “civiles”, en los que de momento, sólo parece que vayan a tener usos que de verdad ayuden a las personas que los utilicen. Además, me llama la atención que es una tecnología que ya es una realidad, pero se está llevando relativamente pocos titulares…

Uno de los ámbitos dónde hace tiempo que ya son una realidad es en entornos industriales. Desde hace varios años, son habituales en líneas de montaje, de automóviles por ejemplo, exoesqueletos para hacer más llevaderos los trabajos más repetitivos y estresantes para las articulaciones.

Y es que algo común entre los exoesqueletos de verdad, no los de ciencia ficción, es que no dan habilidades sobrehumanas a sus usuarios, en realidad les ayudan a realizar tareas mundanas de una forma mucho menos pesada, en realidad, para mejorar la ergonomía.

 

Pero sin duda, dónde los exoesqueletos pueden tener un mayor impacto es para mejorar la vida de gente con problemas de movilidad, es decir, con fines terapéuticos.

En esto hay proyectos de todo tipo, y en España, tenemos unos cuantos proyectos muy interesantes, y hay unos cuantos que han sido financiados por la Comisión Europea a través del Programa Instrumento PYME del H2020. Un ejemplo, ABLE.

Pero cada vez hay ejemplos más “pequeños” que buscan solucionar problemas muy localizados. Hace pocos días todos llorábamos viendo al pianista y director de orquesta brasileño Joao Carlos Martins.  Después de 20 años en los que tras múltiples operaciones prácticamente no había podido tocar el piano más que con dos dedos, gracias a unos guantes biónicos a medida, podía volver a tocar mientras aguantaba las lágrimas.

Y hay un tercer grupo de exoesqueletos, aún incipiente pero de un potencial brutal, que es el de los exoesqueletos para usos recreativos. Todavía hay pocos ejemplos, pero estarán enfocados a hacernos más fácil, o ayudarnos a cansarnos menos, al hacer determinadas actividades físicas. Deporte, bricolaje, o cualquier otro pasatiempo. Uno de los primeros ha sido Elevate de Roam:

 

Como decíamos, parece que ya llega por fin el tiempo de los exoesqueletos en el que los veremos alrededor nuestro y no en películas de ciencia ficción. Hay muchas personas que vivirán mucho mejor.

@resbla

 

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La Disrupción de Christensen (XI)

Hace más de un año del último artículo del Manual para Disruptores. Aunque lo haya parecido, no significa que esté abandonado, simplemente que no he tenido tiempo para continuarlo. Ahora que he estado unos días en “barbecho”, me ha permitido rematarlo. Espero que el próximo, no me lleve tanto.

De hecho, cuando este enero falleció Clayton Christensen, hubiera sido el momento para haber escrito esto, pero me fue totalmente imposible. Y en realidad, tiene algo de irónico que en una serie de artículos sobre disrupción no hayamos hablado más de Christensen, el padre de la criatura.

En realidad, sí que lo hemos hecho, pero casi un poco en negativo. Ya que empezamos esta serie con la  premisa diciendo que con todos los respetos, el concepto de Christensen de innovación disruptiva era demasiado limitado.

Sin embargo, eso no significa que debamos olvidarnos de la Disrupción según Christensen, muy al contrario, probablemente sea la más habitual, y me atrevería a decir, que una vez lleguemos a la realidad post-COVID, este tipo de disrupciones van a ser las que van a transformar muchas industrias.

Un concepto que llevamos utilizando desde el principio de este Manual, es el de job-to-be-done(jtbd), y aunque hay cierta polémica sobre el tema, se puede considerar a Christensen como co-autor del mismo.

He hablado mucho de jtbd en los diferentes posts de este Manual, y por supuesto, nada mejor como la fuente, un libro gratuito sobre el tema del propio Ulwick. Así que no voy a entrar en muchos detalles para no repetirme.

También Christensen volvió a definir Innovación Disruptiva en su artículo en HBR en el que argumentaba por qué Uber no lo era (aquí también hablamos sobre el tema). Según su definición, la disrupción ocurre cuando una empresa es capaz de retar exitosamente a los líderes de un mercado a través de ganar negocio en las partes menos rentables y pequeñas del negocio para luego ir cada vez ascendiendo hasta las partes más lucrativas echando definitivamente a las empresas que eran líderes de su mercado.

Utilizando la teoría del jtbd, hablaríamos de que una industria responde a un gran número de jtbd, algunos principales, otros secundarios. En alguno de estos secundarios, por cómo la cadena de valor de la industria está configurada, se dan casos de “sobreservicialización“. Se da a los usuarios mucho más de lo que necesitan. Esa “sobreservicialización” va asociada a unos mayores costes, y en consecuencia, unos mayores precios para los consumidores.

Pues bien, si una empresa es capaz de seguir cubriendo el jtbd dando el servicio justo y bajando los precios de una forma importante, es probable que gane rápidamente cuota en esa parte del mercado, permitiéndole luego competir en el resto de los jtbd, consiguiendo al final disrumpir la industria.

El ejemplo de libro de una “Disrupción de Christensen” es el de las aerolíneas de bajo coste, cuyos mejores ejemplos son SouthWest en EEUU y RyanAir en Europa.

Ambas compañías empezaron siendo muy pequeñas en un mercado dominando por corporaciones gigantescas, y empezaron con rutas cortas regionales que no eran muy rentables. Estas empresas realizaron una serie de innovaciones, todas ellas orientadas a bajar costes. Utilizar el mismo modelo de avión para abaratar en mantenimiento y formaciones, planificar rutas para que los aviones estuvieran parados lo menos posible, volar a aeropuertos pequeños, eliminar el catering gratis en los vuelos, eliminar las tarjetas de embarque y los asientos reservados…

Todo sumaba, en este caso, restaba para abaratar costes al máximo. Así que al principio, consiguieron hacer rentables rutas que para las grandes había sido imposible, y luego, con músculo y un modelo muy austero, fueron imbatibles en el resto de rutas.

Y es que el jtbd principal de un billete de avión es llegar a destino. El beber o comer en el avión, tener uno u otro sitio, tener un papel con tu asiento, o incluso, no ir al aeropuerto más cercano sino a uno suficientemente cerca, es todo accesorio. Tan accesorio, que casi todo el mundo lo ha sacrificado por pagar menos para cubrir ese jtbd principal de llegar a tu lugar de vacaciones por ejemplo.

Esta “Disrupción de Christensen” es un cierto contrasentido respecto del “sentido común” en los negocios que dice que dando más valor a tus usuarios generarás más satisfacción, que generará una mayor lealtad de tus clientes y por lo tanto, más negocio.

Esto que es cierto en muchas ocasiones, se viene al traste cuando alguien te ofrece algo suficientemente bueno a un precio radicalmente más barato. En España (hay datos parecidos para EEUU), volar desde Madrid a Barcelona valió durante muchos años unos 160€ actuales, ahora no es complicado encontrar billetes por 40€.

Hay que diferenciar una estrategia de “Disrupción de Christensen” de una de “low cost”. Precios bajos son comunes en ambas, pero la clave de la “Disrupción de Christensen” es hacerlo en partes del mercado o jtbd que son secundarios para los líderes del mercado.

Una cosa sería sacar una marca de coches baratos que hacen básicamente lo mismo que los coches más caros, y otra sacar patinetes eléctricos que cumplen perfectamente el jtbd de transporte urbano en distancias cortas a una fracción del coste de un coche.

Las “Disrupciones de  Christensen” funcionan mejor en sectores consolidados, con pocas y grandes empresas y a ser posible que abarquen muchos productos o servicios (jtbd) relacionados pero que en algunos casos tengan pocas sinergias.

Por eso, todo el mundo apuesta por sectores como el de la banca o los seguros como probables víctimas de una Disrupción de Christensen. Aunque se le parece, y hay algunas sinergias, tiene poco que ver los seguros domésticos con seguros de responsabilidad civil para constructoras. O transferencias de pocas cantidades con servicios de financiación para el negocio internacional.

A las empresas o sectores que les hacen una “Disrupción de Christensen“, muchas veces acaban viviendo una Disrupción de la Rana. Pero por fijar la diferencia entre una y otra mientras que en la de la rana se produce una especie de “desgranamiento” de jtbd en la que de una gran industria aparecen varias, en la de Christensen se utiliza un jtbd o mercado secundario para luego quedarse con el pastel completo.

En el ejemplo de las aerolíneas, las aerolíneas low cost empezaron siendo muy atractivas para estudiantes o turistas, gente que no necesitaba estar en su destino a horarios relacionados con trabajo, hasta que luego ya también compitieron por los viajes de negocio. No aparecieron competidores especializados en vuelos para turistas o de negocios que fueran desagregando la industria en varias más pequeñas.

Como es habitual, consejos para disrumpidos:

  • No dejar que te disrumpan, disrumpirte a tí mismo antes de que lo hagan otros. Un ejemplo de “tapar huecos” muy interesante, es el de Bizum. La banca se ha protegido ante la entrada de nuevos jugadores por ahí.
  • Organizar plataformas para estos jtbd o mercados secundarios cuando dominas la industria, es mucho más sencillo y defiende contra estas disrupciones.

Consejos para disruptores:

  • Hay que estar por debajo del radar el mayor tiempo posible. Para cuando los incumbentes se den cuenta de que estás ahí, tiene que ser demasiado tarde, si no, les será fácil acabar con la “rebelión”.
  • A pesar de estar sobreservidos, ayuda mucho que los clientes estén insatisfechos. Por ejemplo, antes de las low cost, nos daban comida en los aviones, pero era pésima. Poca gente tenía “cariño” a las aerolíneas de entonces. Aprovecha eso a tu favor e intenta darlo la vuelta.
  • Hay que ser radicalmente más barato, no simplemente más barato que los incumbentes.
  • Los momentos de crisis económica son ideales para esta disrupción.

@resbla