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La Luna no es un buen campo de golf

Hace 50 años, un astronauta jugó al golf en la Luna. Como buen golfista, Shepard era un poco fanfarrón y cuando pegó el segundo golpe dijo que «la bola volaría millas y millas». Nunca se supo dónde acabaron las dos bolas que jugó Shepard en la luna… hasta la semana pasada.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/02/apollo14.mp3?_=1

 

Hace 50 años en la Luna, en una zona llamada Fra Mauro, ocurría esto:

Después de cumplir los objetivos de la misión, y justo antes de volver a la Tierra, Alan Shepard sacó un palo de golf construido a partir de una herramienta que se utilizaba para recoger rocas lunares, dos pelotas, y consiguió que el golf fuera el primer deporte que se practica fuera de la Tierra (al menos por un humano).

El primer golpe fue bastante reguleras, y a pesar de que la Luna no es más que un bunker con rocas, Shepard consiguió impactar de forma bastante limpia a la bola y dijo aquello de que la bola volaría durante millas.

La primera bola se localizó pronto en las imágenes que tomó el Apollo, pero dónde acabó la segunda bola ha sido uno de los misterios más curiosos de la historia de la exploración espacial. De hecho, se ha estimado que debido a la menor gravedad y falta de atmósfera, un golpe de un profesional en la luna podría volar más de un minuto para recorrer tres kilómetros de distancia.

Finalmente, un fotógrafo y especialista en procesamiento de imágenes, Andy Saunders ha resuelto el enigma. Primero digitalizó los originales en alta definición, aplicó una serie técnicas para limpiar las imágenes lo más posible, y finalmente, localizó las bolas.

Y finalmente, con unos (relativamente) más sencillos cálculos, Saunders fue capaz de calcular que el segundo golpe no recorrió más de 40 metros. Eso sí, parece poco, pero teniendo en cuenta que Shepard llevaba un traje que ni siquiera le dejaba ver la bola y le obligó a dar el golpe con una sola mano, es casi un milagro que consiguiera dar a la bola.

La NASA y Shepard jugaron durante cierto tiempo con la idea de que esto fue una ocurrencia de el astronauta y que lo ocultó hasta el último momento. En realidad, no fue así. De hecho, Shepard entrenó el golpe vistiendo el traje de astronauta antes de la misión. Resulta que la NASA y él consideraron que sería algo que podía llamar la atención del gran público una vez los viajes a la Luna se habían convertido en algo bastante previsible y aburrido.

50 años más tarde, la semana pasada concretamente, el espacio vuelve a ser algo muy interesante. Millones de personas han visto como la SN9 de SpaceX se estrellaba al intentar aterrizar después de una prueba de vuelo a 10 kilómetros de altura después de una increíble maniobra de aterrizaje.

Y en una de esas coincidencias cósmicas, Jeff Bezos anunciaba ese mismo día que abandonaba su puesto de CEO de Amazon. Bezos quiere encontrar tiempo para las cosas que más le interesan ahora mismo, el Washington Post y Blue Origin.

Seguramente Bezos ha estado mirado con bastante envidia los éxitos (y fracasos) de SpaceX de su archienemigo Musk, y aunque es Blue Origin es poca broma, es obvio que se ha ido quedando atrás en esta nueva carrera espacial entre empresas. Todo el mundo espera que con Bezos «liberado» de Amazon, ponga a Blue Origin en supervelocidad.

Yo espero que también le quede tiempo para no acabar con The Expanse, pero lo que está claro, es que el espacio ahora vuelve a llamar la atención e inspirar de nuevo al gran público, y a los multimillonarios. No hacen falta truquitos para que prestemos atención.

@resbla

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negocios

StarLink: Musk vs Astrónomos

Los astrónomos tienen fama de personas pacíficas. Desde Brahe y Kepler no tenemos noticia de episodios violentos entre ellos (vale, es una teoría), y lo único que se ha matado últimamente por un astrónomo es a Plutón como planeta.

Pero parece que a los astrónomos del mundo se les está acabando la paciencia, y la culpa la tiene StarLink de Elon Musk.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2020/01/starlink.mp3?_=2

 

Poco se habla de StarLink. Uno de los proyectos con mayor potencial para disrumpir una industria enorme cómo la de los operadores de telecomunicaciones. Industria que sin duda tirará de regulaciones para defenderse cómo en toda buena Disrupción de la Rana.

Los números de StarLink marean. Desde hace un par de semanas, StarLink es el mayor operador de satélites privado del mundo. Con los últimos 60 satélites puestos en órbita, ya tienen 180 operativos.

Sin embargo, este número es ridículo con el tamaño de la constelación que StarLink tiene planeada para dar un servicio global de banda ancha. La FCC ha aprobado un total de 42000 satélites, divididos en una primera constelación de 30000 que podría ser ampliada en otros 12000 si cumplen los objetivos a lo largo de esta década.

El negocio puede ser colosal. StarLink ha dado una previsión de 30000 millones de dólares de facturación para el 2025. Cierto es que Musk es conocido por sus «previsiones» optimistas, pero aunque este análisis no llega a esas cifras, es también impresionante.

Obviamente, Musk no es el único que ha visto la oportunidad. Hay varios proyectos, más o menos serios, intentando hacer lo mismo. Y por supuesto, Bezos no podía dejar la oportunidad de competir con su archienemigo Musk y ha lanzado Proyecto Kuiper. Otro proyecto interesante es OneWeb, en el que están involucradas empresas como Google, Virgin, Airbus o Qualcomm.

Pero StarLink lleva una ventaja enorme a todos ellos y ya ha hablado de la posibilidad de empezar el servicio comercial a finales de este año en el Caribe y Canadá. En realidad, aunque la FCC americana le dé permiso para operar los satélites, las licencias de operadora de telecomunicaciones tienen que ser de cada país, y eso es uno de los principales retos para Starlink.

Sin embargo, este riesgo se mitiga en parte porque obviamente el foco para este tipo de servicios no va a ser tanto los países maduros bien cubiertos por fibra y 5G, sino los países emergentes con poca infraestructuras o países con enormes zonas de baja densidad de población, y en estos países, la licencia será fácil de conseguir.

Pero lo que quizá no esperaba Musk, es que su principal obstáculo en esta carrera por revivir las telecomunicaciones comerciales vía satélite fueran los astrónomos.

La semana pasada, unos astrónomos aficionados canarios grababan esto.

Las espectaculares imágenes corresponden a la puesta en órbita de los 60 últimos satélites de la constelación, y es parte de un plan que les llevará a lanzar 60 satélites cada dos semanas durante todo este año.

Cómo dicen los propios astrónomos en el vídeo, las imágenes son espectaculares, pero esto puede significar un cambio dramático y seguramente irreparable al cielo tal y cómo lo conocemos. Por no hablar de cosas cómo basura espacial y el peligro que puede suponer para otros satélites.

Starlink ha trabajado en nuevas versiones de los satélites que según ellos aseguran que el 100% se desintegrará cuando ya no funcionen y que además reducen el efecto albedo, pero las imágenes hablan por sí mismas. En todo caso, podéis comparar vosotros mismos con este otro vídeo que grabó otro astrónomo aficionado en Holanda.

Pero los astrónomos  han ido más allá de publicar vídeos sobre lo que puede pasar con el cielo. Se acaba de publicar un estudio que argumenta que la FCC no tuvo en cuenta las normas americanas de protección del medio ambiente y que la licencia que ha otorgado a StarLink es ilegal.

Va más allá, y asegura que en el caso hipotético de que hubiera demandas contra la FCC y su decisión, esta las perdería.

No hay que aventurarse demasiado que es cuestión de poco tiempo el que empecemos a ver cómo los astrónomos intentarán solucionar esto no con un duelo de espadas como hizo Brahe, sino con los duelos modernos que son los juzgados. Por cierto, seguro que no les faltará ayuda por parte de las telcos, así que puede ser un buen momento para las asociaciones de astrónomos del mundo para pedir donaciones a las operadoras.

Y así de repente, los abogados llegaron a la Era Espacial.

@resbla

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Bezos vs Musk, Round 2

No será la primera vez que alguien compare la rivalidad entre Jeff Bezos y Elon Musk con la que en su momento tuvieron Thomas Edison y Nikola Tesla, pero es que ahora tenemos nuevos motivos para hacerlo, Bezos se mete en territorio Tesla, digo Musk.

De esto hablamos en este #technobits semanal de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2019/02/musk-y-bezos.mp3

Todos sabemos que las grandes rivalidades son muy atractivas para el gran público. Y todos sabemos también que se suele exagerar hasta el punto de la caricatura para que todo sea muy blanco y negro. Los buenos y los malos. El inteligente y el que se aprovechó. Y al final, la gente toma partido como de un equipo de fútbol.

Y esto pasó con Tesla y Edison. Tesla siempre se ha visto cómo el visionario e inventor, mientras que Edison, cómo mucho, fue un buen vendedor. Y ya sabemos que eso de ser un «vendedor» tiene más de insulto que de otra cosa.

Y la verdad es que hay gente que se ha tomado esto muy en serio. Me he encontrado gente en algunas charlas que cuando he hablado de Edison ha sentido que debía salir en defensa de Tesla y recordarle como el genio al que Edison intentó borrar de la historia.

En realidad, cómo siempre, la realidad es más compleja que esa caricatura, aunque hay gente muy empeñada en seguir construyéndola.

En todo caso, esas rivalidades entre el bien (el geek) y el mal (el vendedor) encantan en el mundo de la tecnología. Después de la Era de Jobs vs Gates, nos habíamos quedado un poco huérfanos de superhéroe y supervillano.

Y la verdad es que todo se ha ido preparando para la gran batalla entre Jeff Bezos (Amazon) y Elon Musk (Tesla). Los dos han montado negocios tecnológicos que les han hecho multimillonarios. Los dos se han ido forjando un personaje muy diferentes, pero con un punto común de excentricidad. Si Bezos ahora es reconocido por sus habilidades en dirigir y hacer rentables negocios. Musk tiene la imagen de ingeniero loco al que lo que le mueve son los retos tecnológicos y no para de hacer pequeños proyectos muy geek.

Sin embargo, sólo ha habido un negocio en el que han coincidido y compiten cara a cara, y no puede ser en algo más legendario. Ambos tienen una empresa de cohetes espaciales, Blue Origin (Bezos) y Space X(Musk) y ambas han conseguido hitos históricos por delante de las agencias espaciales estatales.

Pero esa carrera espacial, siendo muy espectacular (y cara), no deja de ser en un negocio que parece más un divertimiento, algo muy de ego, que algo crítico para alguno de los dos.

Bueno, pues esa guerra entre Bezos y Musk acaba de subir de nivel después de que Amazon haya liderado una inversión de 700 millones de dólares en la casi desconocida Rivian.

Hasta hace muy poco, no se sabía mucho de Rivian. Una startup que se había movido más por el acceso a las ayudas públicas que por otra cosa, y que el año pasado estaba con serios problemas de caja. Sin embargo, gracias a inversiones japonesas y saudíes, consiguió llegar al hito que lo cambió todo. Presentar sus dos primeros coches, el R1T y R1S, en la feria del automóvil de Los Angeles, para los que además, han empezado a aceptar pedidos y que esperan empezar a entregar en el 2020.

Los coches, además de ser bastante espectaculares, tendrán un nivel 3 de conducción autónoma y unas baterías «inteligentes». Y en realidad, sobre estas «baterías inteligentes» es casi de lo que más han hablado. Se supone que Rivian ha desarrollado una tecnología de carga que se adapta a la forma de uso que consigue hasta triplicar la vida útil de la batería.

Rivian siempre ha dicho que no son competencia de Tesla. Y su CEO puede que realmente lo piense. En realidad, el SUV de Tesla es muy urbano, y parece que su pickup se seguirá retrasando para ayudar con la fabricación del Modelo 3.

Sin embargo, no dudo que Bezos cuando tomó la decisión de invertir en Rivian, no sólo ve la competencia con su archienemigo Musk en coches, sino que seguramente de forma más importante, con sus baterías.

Rivian compró hace unos años una factoría a Mitsubishi que llevan tiempo preparando. Esa factoría, junto a los 700 millones de inversión, parece que augura que esto va en serio y no será otra startup de coches eléctricos fallida.

Ahora queda por ver qué opina de todo esto Musk. ¿Tendrá tiempo para llevar competencia a Bezos en su terreno? Parece imposible intentarlo con Amazon o AWS, ¿pero y en robots? ¡Sería una preciosa Round 3!

@resbla

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