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Por un twitter creative commons y open source

Si nos olvidamos por un momento de la invasión rusa de Ucrania, la noticia de los últimos días es la oferta de Musk para comprar twitter.

A día de hoy, el actual consejo de administración no sólo la ha rechazado, sino que se ha «tomado una pastilla venenosa» para intentar evitarlo. Sin embargo, todo parece que este ha sido el primer acto de algo que parece que será largo. Además, Musk tiene un plan B…

En todo caso, aunque mucha gente (con razón) desconfíe de las intenciones de Musk para con twitter, hay cosas muy interesantes en lo que ha dicho en los últimos días.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2022/04/twitter-y-musk.mp3?_=1

 

Creo que no hay que hablar mucho sobre la oferta de Musk, pero un breve resumen por si acaso… A grandes rasgos, ofreció comprar el 100% de la compañía con un 38% de sobreprecio sobre el que tenía la acción el día del anuncio, lo que valoraba la compañía en unos 43000 millones de dólares.

Hacía un par de semanas que se había anunciado que Musk se convertía en el principal accionista en twitter con algo más del 9% de la compañía después de que hubiera estado jugando con la idea en twitter durante las últimas semanas. Eso sí, poco después un fondo de inversión aumentó su participación y superó a Musk.

Y es que después del anuncio, todo el mundo corrió a posicionarse. Otros de los grandes inversores en la compañía anunciaba, el fondo de inversión de la familia real saudí, que aumentaba su participación en la compañía y que rechazaba la oferta.

Después hemos visto cómo el consejo de administración rechazaba la oferta, establecía la «píldora venenosa» y Musk anunciaba que si compraba la empresa el sueldo del consejo de administración sería 0$…

Está claro que esto no ha hecho nada más que empezar. Las últimas noticias dicen que parece que Musk ya tiene más inversores de los que necesita para realizar la compra y que está en proceso de seleccionar con cuáles va al asalto final… Veremos.

En todo caso, creo que esto pone encima de la mesa un tema interesante sobre el valor social de una red como twitter. Se podría argumentar algo parecido de otras redes, pero creo que es innegable que twitter tiene una función muy diferente y una relevancia muy diferente a la que pueden tener otras como facebook o instagram.

Y esto es lo que ha ido argumentando Musk para justificar su intención de comprarla. De hecho, justo el jueves en plena tormenta sobre la oferta, Musk estuvo en TED 2022 siendo entrevistado por Chris Anderson. Y por supuesto, twitter fue uno de los temas importantes de la entrevista.

Musk hizo mucho énfasis en que para él twitter cumple una función importantísima en la libertad de expresión, y por lo tanto para la democracia en todo el mundo. Todo esto puede sonar demasiado grande, sobre todo teniendo en cuenta que twitter es una red social pequeña comparada con otras. Y también que twitter se convierte demasiadas veces en un lodazal donde mucha gente va a rebuznar.

Pero hay algo de verdad en esa afirmación. Twitter es también un sitio dónde la gente viene a opinar, aprender y estar informada en tiempo real. Dónde los expertos de verdad están al alcance de cualquiera, y dónde, superado el fango, se pueden tener debates interesantes. Y es la red social preferida por líderes políticos, empresariales y sociales para comunicarse.

En su entrevista en TED, Musk dijo un par de cosas que creo que han pasado un poco desapercibidas. La primera es que a pesar de que su oferta era por el 100% de twitter, Musk no quiere ser el único propietario de la red social. En este sentido dijo que incorporaría inversores hasta el máximo permitido por ley para empresas privadas (en el sentido americano), es decir, que no cotizan en bolsa. Lo sorprendente es que hablara de unos 2000 accionistas cuando el límite legal es de 50.

Y la segunda es su visión de que los algoritmos, y en general, la gobernanza de twitter deben ser abiertos. Dijo que los algoritmos deberían ser open source y tendrían que estar colgados GitHub para que pudieran ser auditados por la comunidad y todo el mundo pudiera ver cómo funcionan y proponer mejoras.

Es indudable que todo esto suena muy bien. El problema es sin duda quién lo propone. Te puede gustar más o menos Musk, pero independientemente de eso, no parece sensato que la «plaza mayor de la humanidad» quee en manos de un multimillonario por muy bienintencionado que este sea.

Lo cierto es que hay más plataformas gestionadas por organizaciones privadas que tienen un enfoque claro en el bien común y que se encargan de asegurar el acceso a conocimiento a nivel global. Dos buenos ejemplos son Wikimedia (con su wikipedia entre otras) y la Fundación TED. Por cierto, las dos originalmente en manos de millonarios

¿Así que por qué no imaginarse un twitter creative commons y open source? ¿Podría una fundación (o una Public-Benefit Corporation) ser la propietaria de twitter y asegurarse de que todo lo que ocurre en la plataforma es transparente y sus decisiones son tomadas en base al beneficio común y no al de los intereses comerciales?

Claro que esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Obviando el tema de los 50000 millones, el definir el «bien común» para twitter sería complicado. No hace falta más que ver qué entiende Musk por libertad de expresión. Pero un consejo de administración que recogiera puntos de vista diferentes, en el que estuvieran bien representadas diferentes sensibilidades y colectivos, pero que también recogiera las opiniones de la comunidad, podría llegar a posiciones de compromiso que efectivamente representaran ese bien común. Quizá cómo trabaja la Wikimedia Foundation puede ser una buena guía.

Así que en el caso hipotético de Elon Musk lea este blog, le recomendaríamos que más que inversores buscara filántropos de todo el mundo para comprar twitter, luego estableciera una fundación con una gobernanza transparente y equilibrada que lo gestionara asegurándose de que todo el código de twitter fuera abierto y compartido con la comunidad. Eso sí que podría parecerse a una plaza mayor de la humanidad.

@resbla

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Peloton, cuando la suerte se acaba

Una de las startups de más éxito durante los últimos años ha sido Peloton, la startup especializada en aparatos deportivos conectados y contenido. La pandemia, que ha sido desastrosa de muchas maneras para muchas personas y empresas, ha sido una gran oportunidad para algunas empresas con el modelo de negocio adecuado, y sin duda, Peloton era de las que mejor estaba preparada.

Pero por fin la pandemia se está acabando, y parece que con la pandemia la suerte también se le está acabando a Peloton. Sin embargo, no creo que se le pueda echar la culpa al fin de la pandemia. El problema estaba ahí desde el principio.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2022/02/peloton.mp3?_=2

 

Cómo Peloton no opera en España, vamos a hablar un poco de su modelo de negocio. La empresa empezó lanzando una bicicleta estática de muy alta gama, más de 2000 dólares que empezó como un proyecto en kickstarter. La gran novedad de esa bicicleta era su gran pantalla. Además, la empresa ofrecía una suscripción mensual para poder acceder a funcionalidades avanzadas de la bicicleta, así cómo a un montón de contenidos. Desde recorridos de rutas ciclistas realistas, a competiciones con otros usuarios, hasta sobre todo, clases en directo con instructores.

La compañía por su puesto ofrecía diferentes maneras de financiación, por lo que el modelo financiación más suscripción significaba ingresos recurrentes durante mucho tiempo, y por lo tanto, fidelización. A los inversores les encantó este modelo de negocio.

La empresa luego lanzó una cinta de correr con la misma filosofía y pronto llegó a convertirse en una empresa de culto. Las clases online más que clases parecían directamente un show de televisión con entrenadores que se convirtieron en estrellas, y tener una Peloton (y utilizarla para mostrarlo en redes sociales) se convirtió en señal de estatus.

Y llegó la pandemia, y la cosa despegó cómo un cohete. Con los gimnasios cerrados y con mucha gente con mucho tiempo libre, tener una bicicleta o cinta Peloton se convirtió en algo casi obligatorio. La empresa llegó a valer casi 50000 millones de dólares, invertía en capacidad propia para fabricación, logística e instalación. Pero aún así, no daba abasto con la demanda.

Llegaban los rumores de compra, lanzaban nuevas líneas de producto para extender la marca (ropa, accesorios deportivos…), y a pesar de algunos errores, problemas con el diseño del producto, y de que la empresa cada vez se convertía más en objeto de mofa por su imagen, parecía imparable.

Pero la pandemia empezó a remitir, y la gente parece que ya no veía con tan buenos ojos el gastarse un dineral para quedarse en casa haciendo deporte. Las ventas bajaron drásticamente, el stock empezó a subir, y los enormes gastos que traían todas las operaciones que habían internalizado durante la parte de demanda explosiva ya no eran soportables. Además, los instructores, convertidos en verdaderas estrellas, exigían cada vez sueldos más altos para no irse a la competencia, o peor, montarse el negocio por su lado.

Porque sinceramente, creo que ese era el problema de inicio. Aunque la combinación de un producto tecnológicamente avanzado con un modelo de suscripción (y financiación) a contenidos parecía imbatible, el modelo de negocio de Peloton tiene pocas barreras de entrada.

Quizá es soy poco glamouroso, pero si uno puede conseguir una solución parecida mucho más barata, al final, es imposible mantener un modelo de negocio cómo este a largo plazo. Por mucho que su fundador (y ya ex-CEO) se comparara constantemente con Apple, la realidad es que hay un límite para lo que se puede mejorar una bicicleta de spinning… Es imposible sacar un modelo nuevo cada dos años y conseguir que un gran porcentaje de tus usuarios se actualice al nuevo modelo.

Pero es que además, si la pantalla para consumir contenidos es importante, no es tan complicado ponerle a cualquier bicicleta una… de hecho, la mayoría de la gente tiene bastantes pantallas en su casa para poner cerca de una bicicleta estática.

Y efectivamente, el contenido es clave. ¿Pero está tan intrínsecamente unido el contenido al dispositivo? Es decir, ese mismo contenido (clases de spinning), ¿es inútil en una bicicleta que no sea peloton? Por supuesto que no. ¿El contenido mejora por utilizar una Peloton? De otra manera, ¿las clases de spinning de Peloton son menos satisfactorias con otra bici? Parece que tampoco.

Durante la pandemia ha habido un boom de clases deportivas online a través de contenidos gratuitos y de pago, y está aquí para quedarse. Y esas clases funcionan igual de bien en una Peloton que en otras marcas.

Así que más allá de que la gente ya no está encerrada en casa y tenga muchas opciones para hacer deporte, hay muchas alternativas a Peloton en ese segmento de deporte en casa de alto rendimiento y social (si podemos definirlo así pensando en el job-to-be-done)

Sé que ahora es un poco ventajista decir esto, también que otros dirán que los inversores que acudieron a la IPO han ganado bastante dinero, por no hablar de los VCs que participaron en las primeras rondas. Pero aún así, Peloton me parece una oportunidad perdida.

Decíamos que uno de sus fundadores y CEO hasta hace poco ha tenido que dimitir, aunque sigue manteniendo el control de la compañía, eso sí, no antes sin anunciar el despido de un tercio de la plantilla.

Algo ha tenido que ver en esa renuncia la beligerancia de algunos inversores. Uno de los más ruidosos ha sido Blackwells Capital, que incluso ha publicado una (interesante) presentación con recomendaciones. Su lectura es muy recomendable para entender un poco mejor la compañía, pero creo que a pesar de la crítica, es demasiado optimista.

Muchas startups confunden crecimiento explosivo con la existencia de un mercado más grande del que realmente hay. Y eso parece pasarle también a Blackwells que considera en su presentación que Peloton sólo ha rascado la superficie de un mercado enorme. El mercado del fitness es enorme, pero el mercado del fitness doméstico es menor, y el mercado del fitness doméstico de altísima gama es mucho menor. No se puede montar una empresa de Ferraris y querer vender los mismos que Volkswagen.

La decisión para empresas cómo Peloton es si quieren quedarse como una empresa de nicho que potencialmente sea enormemente rentable pero de tamaño limitado, o quieren ser una empresa enorme con cientos de millones de usuarios. Los caminos para cada uno de esos resultados son muy diferentes.

Personalmente, si quisiera seguir el segundo camino me centraría en el contenido y no en los dispositivos. Haría el contenido multiplataforma, quizá con alguna funcionalidad o contenido premium para los usuarios de mis dispositivos, pero buscando con más foco más consumidores de contenido que clientes de máquinas Peloton.

Las recomendaciones de Blackwells parecen una carta a los Reyes Magos. Y es que Peloton es carísima incluso a los precios actuales para lo que realmente ofrecen diferencial, sus usuarios. Sus dispositivos y contenidos son fácilmente replicables. ¿Cuánto le constaría a Netflix montar una oferta similar a la de peloton? Mucho menos que comprando peloton…

Veremos qué pasa ahora con un nuevo CEO especialista en el mundo de los contenidos digitales y suscripción (viene de Spotify y Netflix) y seguramente con poco cariño por los dispositivos. En todo caso, Peloton será un gran ejemplo de empresa que vio muy bien la oportunidad, tuvo su cisne negro que la catapultó a las estrellas, pero que dejó pasar esos años de bonanza para fortalecer su posición y prepararse para lo que iba a venir.

@resbla

PD: Por cierto, la semana pasada no pude escribir post, pero eso no significa que no hubiera technobits. Por si lo quieres escuchar, nos preguntamos si el problema del metaverso es la realidad virtual y si hay una versión en 2D.

https://resbla.com/wp-content/uploads/2022/02/meta-vr.mp3?_=3
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La Transformación Digital de la censura

Que en China existe censura es una obviedad. Hasta ahora, la tecnología había sido una buena aliada para aquellos que querían por ejemplo acceder a películas o series prohibidas. La piratería, siempre más sencilla gracias a la tecnología, ha ayudado a muchos cinéfilos chinos durante estos años.

Sin embargo, esto es probable que cambie rápidamente, y precisamente gracias a la tecnología, la censura sea aún más intensa. La Transformación Digital llega a la censura.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2022/02/censura-china.mp3?_=4

 

Hace pocos días, y más de 20 años después de su estreno, se pudo empezar a ver El Club de la Lucha en China. Mucha gente ya la había visto gracias a la piratería, así que se sorprendieron bastante al ver el nuevo giro argumental preparado por el censor.

En lugar del famoso final en el que los protagonistas miran agarrados de la mano mientras suenan The Pixies cómo se derrumban los edificios que representan el sistema…

En cambio, los espectadores chinos vieron esto:

Los que hayan visto la película apreciarán la ironía del final alternativo en el que Tyler acaba en un psiquiátrico y uno no puede dejar de imaginarse a los censores chinos decidiendo sobre el final y a uno diciendo, sujétame el cubata.

No es la primera vez que pasa. Los censores chinos recortaron 30 minutos de El Señor de la Guerra que además acababa recordando que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, incluyendo EEUU y China, son los mayores vendedores de armas del mundo. A cambio, incluyeron un texto diciendo que el protagonista confesó sus crímenes y fue condenado a cadena perpetua.

Este tema de la censura cambiando discrecionalmente finales de obras (que se suponen artísticas) me lleva a dos reflexiones. La primera, el papel de las empresas occidentales propietarias de este contenido.

En el caso de El Club de la Lucha, la empresa que hizo el «estreno» en China es Tencent Video, el brazo de streaming del gigante chino Tencent. Los derechos de publicación de la película en China son de una empresa que pertenece a una televisión pública, que es la que parece que ha realizado los cambios. No se sabe si por órdenes del gobierno o de motu proprio para evitar problemas. Pero al final, la propietaria del estudio que produjo la película es Disney, la cual de momento no ha dicho nada.

Este tipo de acciones por parte de China van a poner en cada vez peor lugar a empresas occidentales que tienen la opción de ponerse de perfil y permitir que se utilice su contenido para transmitir mensajes que no estaban originalmente en ellos, o evitarlo no permitiendo los cambios y por supuesto enfrentándose al gobierno chino.

De alguna manera esto se parece al dilema al que se han enfrentado muchos de los gigantes tecnológicos para operar en China. Aceptar las reglas locales que limitan derechos humanos fundamentales en occidente tapándose la nariz, o simplemente abandonar el mercado chino.

Y la segunda, es que parece mentira que en el año 2022 el gobierno chino sea tan cutre de censurar utilizando un triste texto cuando existen cosas cómo los deep fakes.

No parece muy complicado con la tecnología actual el haber cambiado lo que dicen los protagonistas en la escena final. La tecnología está disponible desde hace tiempo. Así que en vez del «narrador» hablando con Marla sobre sus heridas y sobre que todo va a ir bien, quizá podría hablar decir que al final hacer caer a las siniestras estructuras capitalistas para hacer más fuerte al Partido fue un mal necesario.

Pero podrían ir más allá, y reconstruir la escena en la que en vez de las explosiones de los edificios se viera al «narrador» confesar su equivocación, decir que se ha dado cuenta de que la violencia es inútil, y convertir las explosiones en fuegos artificiales a mayor gloria del Partido.

Pero siguiendo con el giro argumental que el censor chino incluyó en el texto, quizá podría cambiar la cara del Narrador a la de Tyler en la escena final, y antes de las explosiones hace aparecer unos cuantos policías que le lleven a un psiquiátrico.

En realidad, todo esto ya se hizo… con tecnología de hace tres años

 

Es imposible que estas tecnologías no acaben siendo usadas por los censores chinos. Es cuestión de tiempo, la Transformación Digital de la censura ya está en marcha. Eso sí, al menos que se pongan creativos y nos regalen buenos giros dramáticos. Aunque hay que reconocer que el de que Tyler se entregue y acabe en un psiquiátrico es MUY bueno.

@resbla

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