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Llevamos poquísimos días del 2021, y han ocurrido cosas que nos habrían parecido sorprendentes en el 2020. El asalto al Congreso de los EEUU, nevadas cómo hacía décadas que no se veían… Por eso, vamos a intentar desengrasar un poco en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/01/roomrater.mp3?_=1

 

Una de las cuentas de twitter con la que más me estoy divirtiendo últimamente es RoomRater. Una cuenta nacida al principio de la pandemia del COVID que se dedica a puntuar las habitaciones que utilizan como fondo para sus videoconferencias políticos y periodistas en EEUU.

Más allá de la crítica política que hace la cuenta, lo interesante y divertido son sus valoraciones. Y teniendo en cuenta que casi todos nos encontramos ahora en una situación en la que tenemos que hacer videoconferencias constantemente, creo que podemos aprender mucho para mejorar.

También es muy interesante ver la evolución que se ha visto en los fondos y en la tecnología desde el principio de la pandemia.

Si hace meses los fondos virtuales eran algo llamativo, ahora son cutres. Si al principio de la pandemia no quedaba otra que utilizar la cámara de nuestro portátil y auriculares en nuestras videoconferencias, ahora simplemente es inaceptable. Y si de lo que más nos preocupábamos antes era de que no apareciera algún invitado sorpresa en nuestro encuadre, ahora los verdaderos profesionales se preocupan de la composición cromática de lo que vemos detrás de ellos, o colocar estratégicamente elementos que den personalidad a lo que se ve en pantalla.

Room Rater ha conseguido generar divertidas peleas virtuales por ver quién conseguía mayor puntuación. De hecho, algo que les gusta mucho ver en pantalla, plantas y fruteros, desembocó en que algunos comentaristas habituales en la cuenta, empezaron a colocar frutas en el fondo de sus videoconferencias. Y así apareció una piña, que se ha convertido en icono de Room Rater y en el símbolo de sus premios.

De las Piñas 2020 (los susodichos premios), podemos sacar varios consejos para nuestras propias videoconferencias.

Hay que evitar los contrapicados como la peste, lo ideal es que la cámara esté a la altura de nuestros ojos, y nunca demasiado cerca. Los mejores encuadres son en los que no se nos ve como una cabeza voladora, necesitamos cierta distancia desde la cámara y que se nos vea casi hasta la altura de los codos. RoomRater penaliza que se vean cables en la pantalla, levemente si es un cargador, de forma importante si el protagonista aparece con auriculares.

El fondo es también clave. Para empezar, es importante buscar un fondo con profundidad, y hay que tener cuidado con la iluminación. De hecho, la iluminación natural está muy bien, pero genera muchos problemas, así que mejor controlarla y asegurar una buena iluminación artificial, tanto nuestra como del fondo. Hablar sobre una pared blanca y cercana sin decoración es considerada como “vídeo de secuestrado“.

Y a partir de aquí, la creatividad y el cuidado cuenta. El desorden, por supuesto quita puntos, las plantas suman, los trofeos de caza son descalificantes, y la decoración y el arte con buen gusto es de nota. Ya hemos comentado cómo los centros de fruta dan muchos puntos, lo cual abre la opción de buscar lugares diferentes para hacer las videoconferencias.

En Room Rater se han podido ver grandes cocinas como sitios espectaculares para hacerlas. Pero claro, no todo el mundo tiene una cocina lo suficientemente grande como para hacer una videoconferencia desde allí y que no parezca un capítulo de Pesadilla en la Cocina. Ni todo el mundo tiene un Miró a mano para dar un toque de clase a su fondo. Así que en esto, también hay desigualdades.

Todo esto no valdría de nada sin un equipo de cierta calidad para nuestras videoconferencias. La buena noticia es que ahora es bastante barato tener una cámara y un micrófono decente. Y no, salvo que seas un youtuber de gaming, los cascos no son aceptables.

Así que con el espíritu de servicio público que inunda este blog, anunciamos la creación de puntuamizoom, una cuenta que intentará humildemente seguir los pasos de RoomRater centrándose en las videoconferencias patrias, particularmente de políticos, periodistas y tertulianos.

Como no queremos ser partisanos, en vez de valorar la videoconferencia de alguien que no nos gusta y criticarle por ello, directamente no les puntuaremos.

Y para aportar nuestro granito de arena a esta nueva realidad en la que estamos rodeados de videoconferencias, mándanos una foto de la tuya, y te haremos una crítica constructiva de tu zoom (por cierto, somos inclusivos y aceptamos videoconferencias de cualquier plataforma).

Recuerda, síguenos en puntuamizoom

@resbla

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Migraciones Impositivas

Que los multimillonarios emigren buscando países de bajos impuestos no es algo nuevo. Sin embargo, la nueva realidad post-COVID, con el teletrabajo siendo algo común, seguramente haga de estas migraciones impositivas algo mucho más común, algo posible para casi cualquiera.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/01/migraciones-impositivas.mp3?_=2

 

A nadie se le escapa que los multimillonarios han emigrado (al menos fiscalmente) habitualmente buscando pastos más verdes en lo impositivo. Tradicionalmente, siempre ha habido un buen número de paraísos fiscales para esas personas con mucho dinero. Pequeños países del Caribe, Mónaco, y últimamente países asiáticos o de Oriente Próximo han sido los destinos tradicionales.

La realidad, es que incluso países que hablan mucho de la lucha contra los paraísos fiscales, entraron en la lucha por atraer a estos multimillonarios. Sin ir más lejos, España o Portugal lanzaron programas para atraer personas de alto patrimonio a través de visados a cambio de inversiones, y sí, están viniendo unos cuantos.

En EEUU, hace pocos días, Ellon Musk anunciaba que se mudaba a Texas, otro caso de multimillonario buscando pagar menos impuestos, pero que en EEUU se ha convertido en algo habitual y casi siempre con destino a Texas o Florida.

Aunque no son solo multimillonarios los que huyen de California, Oracle o HP anunciaron también que dejan Silicon Valley. De hecho, para fondos de capital riesgo especializados en tecnología, California ya no es su destino favorito, ahora es Miami, pero Texas también está atrayendo muchos inversores.

En EEUU, como es habitual, están utilizando adjetivos grandilocuentes. Estampida, incluso hay gente que dice que San Francisco puede ser la siguiente Detroit. Incluso se habla del movimiento alt-cities.

Sin duda es exagerada la comparación, pero también es cierto que esto va más allá de millonarios y empresas buscando menos impuestos. La crisis del COVID ha cerrado oficinas, algunas temporalmente, otras para siempre. Y claro, los empleados están empezando a explorar vivir desde otros sitios, más baratos, o más “interesantes”.

De momento, no hay más que muchas anécdotas de gente que cambia de residencia por este motivo, pero hay pocos datos. De lo poco que he podido encontrar es este artículo de una empresa de alquiler de viviendas en EEUU.

Los autores dicen que es aún temprano para ver cambios radicales, pero intuyen varias tendencias. La primera es que la gente migrando de grandes ciudades, se va a ciudades cercanas pero más pequeñas y baratas. Por otro lado, estos migrantes, están aprovechando el mercado para alquilar por períodos cortos. Es decir, están probando cómo es vivir en la zona, o están saliendo de forma temporal de las grandes ciudades con intención de volver. También han detectado incrementos en sitios exóticos como Hawaii, pero siempre con alquileres de corta duración.

Salvando las distancias, aquí estamos viendo algo parecido. Pero también, muchas anécdotas y pocos datos. Muchos pueblos de toda España hablan de que tienen un buen número de nuevos vecinos. Es difícil saber ahora si serán movimientos permanentes. En muchos casos, la gente se ha ido a segundas residencias o la “casa del pueblo” de su familia, pero es indudable que esto será una nueva realidad en el mundo post-covid.

McKinsey en sus predicciones para el mundo post-pandemia dice que actualmente, y a nivel mundial, el 20% de los trabajadores podrían realizar de forma igual de efectiva su trabajo de forma remota. Cierto es que en España estamos peor que en otros sitios, pero también es cierto que dónde más caro es vivir, más porcentaje de estos trabajos ahí.

Parece poco lógico pensar que personas que puedan trabajar desde cualquier sitio elijan quedarse dónde la vida sea más cara y se paguen más impuestos. Así que es probable que las migraciones impositivas empiecen a ser mucho más comunes entre gente que no es multimillonaria.

Y aquí los gobiernos se van a encontrar ante un gran dilema en algo que ya nos es muy familiar aquí en España después de que el término dumping fiscal se haya incorporado al lenguaje habitual de políticos y tertulianos. ¿Entrarán a competir con otros territorios con menos impuestos para atraer a este tipo de trabajadores?

La cosa se complica cuando tenemos en cuenta que en Europa estamos lejos de un sistema fiscal común, por no decir que dentro de España tenemos diferencias entre Comunidades Autónomas.

Parece mentira, pero es complicadísimo comparar lo que pagaría un trabajador con el mismo sueldo en diferentes países de Europa. Lo más cercano que he encontrado con algo así, es este documento de Deloitte, aunque es del 2017. En todas las bandas de sueldo, España está en la parte media-alta en cuanto a ingresos netos después de impuestos para el trabajador.

Si a esto le sumamos nuestra calidad de vida, no es sorpresa que tengamos hasta 5 ciudades en la lista de las diez mejores ciudades para los expatriados.

Eso sí, el “tema fiscal es algo muy complicado” en España, algo con lo que no hace falta ser un expatriado para estar de acuerdo. Lo cual abre también a la “competencia fiscal” entre territorios no sólo a través de menos impuestos, sino a través de unas menores trabas burocráticas.

Estonia hace años tiró por ahí y creó el concepto de “e-residency” por el que personas no residentes en Estonia pueden crear empresas en el país a través de un procedimiento 100% online y de muy bajo coste. Es decir, se puede crear una empresa desde Madrid en Tallin sin poner el pie en Estonia. Si no conoces un emprendedor con su startup en Estonia, no conoces suficientes emprendedores…

Así que tenemos todos los mimbres para poder hacer un programa potente de atracción de talento y de trabajadores cualificados (y remoto). Se lleva tiempo pidiendo una estrategia nacional en este sentido, pero parece poco probable que esto ocurra dada la situación política. Es más probable que veamos intentos locales o regionales, y seguramente acusaciones de dumping fiscal por otras.

De momento, los visados a emprendedores no han sido un gran éxito, ninguna sorpresa la verdad. En todo caso, más allá de programas y peleas territoriales, la realidad es que las personas, liberadas de tener que ir a un espacio físico, empezarán a tomar decisiones sobre dónde vivir de forma diferente. Esto, seguramente no hará que de la noche a la mañana Silicon Valley se convierta en Detroit, o la España Vacía se llene de emprendedores tecnológicos o trabajadores digitales, pero sin duda, la migración impositiva va a ser una realidad para muchas personas (no multimillonarias).

@resbla

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La década de los 2020s será maravillosa

Tenemos tantas ganas de que se acabe el 2020 que se nos está olvidando que también se acaba una década (y no, no hay debate sobre cuándo empieza la década por mucho que la wikipedia diga otra cosa).

El COVID ha sido el remate de una década que no recordaremos con mucho cariño, pero es que además, en tecnología ha sido cuando menos decepcionante. Pero estoy convencido de que eso va a cambiar, y en realidad, en los 2010s hemos puesto los mimbres para que la década de los 2020s sea maravillosa.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2020/12/fin-de-decada.mp3?_=3

 

No hay que ser un tecnopesimista para pensar que la década de los 2010s ha sido bastante decepcionante en cuanto a la tecnología. Incluso si obviáramos el COVID, lo cierto es que nuestra vida es muy diferente a cómo era hace 10 años, pero en cosas, si se me permite insustanciales.

Pedimos comida a domicilio constantemente, pero también compramos prácticamente todo desde casa a través de nuestros móviles. Nuestro contenido es digital, bajo de manda y de consumo rápido. Instagram, TikTok y el boom de las plataformas de streaming son fenómenos de la década de los 2010s.

Pero también el fenómeno youtuber, aupado por el auge de los videojuegos online con millones de jugadores como fortnite. Y no olvidemos, que aunque nacieron en el cambio de década, plataformas como AirBnB o Uber (una con mucho más éxito que otra en los últimos tiempos) disrumpieron industrias y cambiaron la forma en la que la gente se iba de vacaciones o cogía un taxi.

Y aunque nuestras vidas son sin duda muy diferentes a como lo eran en el 2010, no parece que lo hayan sido en cosas realmente importantes. No hemos sido capaces de solucionar problemas como el cambio climático, a nivel de salud, ha habido muchas mejoras, pero todas incrementales y no radicales (aunque ahora hablaremos de los primeros pasos en algunas materias). Y no, no nos transportamos de forma radicalmente diferente, salvo que consideremos a Zoom como una forma de transportarnos.

Pero creo que hay motivos para ser (muy) optimistas para esta década que empieza. Creo que más allá de algunas cosas todavía muy en el mundo de la ciencia ficción, hay muchos grandes avances que estamos casi tocando con las manos y que pueden ser realmente transformadores. Algunos de ellos, ya están aquí, aunque no de forma masiva. En la próxima década lo serán.

Hay que decir que la década de los 2010s no ha sido tan mala en cuanto a productividad, y sería difícil hablar del Gran Estancamiento de Cowen. Algo así dije hace ya unos años, y Noah Smith habló recientemente de lo mismo aquí, donde dice que en la década que acaba la productividad en EEUU creció de media un 3%, lo cual no es nada desdeñable.

En todo caso, como decía, creo que podemos esperar cosas más radicales en los 2020s. Empecemos por la energía, que es lo que de verdad necesitamos para solucionar el problema del cambio climático.

Durante la década de los 2010s se ha conseguido que la energía fotovoltaica sea la forma más barata en la historia de la humanidad de generar electricidad. Por lo tanto, su adopción no hará más que acelerarse en la década que entra junto con otras energías renovables. Sin embargo, esto parece que no será suficiente. Una grandísima parte de las emisiones de CO2 vienen del uso de hidrocarburos en transporte, y eso es difícil de sustituir con energía fotovoltaica. Incluso con una revolución en baterías (poco probable), habría una gran parte del transporte global que no podría hacerse eléctrico.

La gran esperanza en este sentido es el hidrógeno, y aunque llevamos hablando de esto décadas, es probable que esta vez sí. Es probable que nunca utilicemos el hidrógeno en nuestros coches, pero es bastante probable que se utilice en aviación o en camiones y autobuses. Unos grandes emisores de CO2.

Un poco más en el entorno de la Ciencia Ficción estaría la fusión nuclear. Esta es otra tecnología de la que se lleva diciendo décadas que estamos a pocos años de conseguirla. Pero aunque más lejana, hay mucha gente que piensa que nos acercamos de verdad a que sea una realidad. En EEUU han empezado el desarrollo de un reactor compacto de fusión nuclear y los expertos creen que podría tener éxito.

Si pasamos al mundo de la salud, la década de los 2010s vio como la esperanza de vida seguía creciendo. España adelantará a Japón y se convertirá en el país con mayor esperanza de vida, pero la realidad es que el aumento de esperanza de vida no ha sido sólo una cosa de países ricos, sino ha sido a nivel global.

Y en salud, también deberíamos ser optimistas en cuanto a la tecnología y su impacto positivo en nuestras vidas. Personalmente, hay 4 cosas muy llamativas, que ya hemos empezado a ver en los 2010s, pero que en los 2020s serán comunes.

Por un lado, la Inteligencia Artificial ayudando a los investigadores a encontrar nuevos medicamentos y tratamientos. Hace pocos días, DeepMind solucionaba un problema sin respuesta durante 50 años y que los expertos dicen que es trascendental.

La ingeniería genética también ha empezado ya a dar resultados y su uso será masivo en la próxima década. Sobre todo gracias a CRISPR o CAR-T, hemos visto casos de curación de enfermedades incurables hasta hace poco, también en España.

Muchas de las vacunas del COVID que están llegando ahora están basadas en una técnica que se había utilizado mucho en vacunas animales, pero que es la primera vez que se utiliza en seres humanos. La vacunas ARNm, que abren las puertas al desarrollo más rápido de vacunas más eficaces.

También tenemos los avances en robótica, y principalmente exoesqueletos. Una tecnología muy representada en la ciencia ficción, pero que cada vez tiene más ejemplos reales. Una tecnología con el potencial de ayudar mucho a mucha gente.

Y finalmente, algo que aún parece ciencia ficción pero que ya estamos casi tocando con las manos, son los interfaces hombre-máquina bidireccionales (BMI). Neuralink ya demostró hace poco un prototipo funcional con cerdos, y espera empezar pruebas con humanos este mismo año. Algo que puede tener un impacto difícil de imaginar.

En el espacio, la década de los 2020s será maravillosa. La carrera espacial es entre empresas, algo que empezó en la década de los 2010s. Volveremos a poner personas en la Luna, probablemente en Marte, y hay proyectos de todo tipo en los que grandes y pequeñas empresas, esperan hacer del espacio una nueva fuente de riqueza. Y es que aunque no llegará algo puramente de la ciencia ficción en el 2020s en el espacio, la industria aeroespacial tendrá una gran década y generará cada vez más riqueza.

Ya hemos hablado de la Inteligencia Artificial en el ámbito de la salud. Pero si miramos otras aplicaciones, la verdad es que aunque ya la tenemos alrededor nuestro con aplicaciones que se han convertido en comunes (reconocimiento de voz, visión artificial, predicción…), es difícil argumentar que ha transformado radicalmente ninguna industria. Sin embargo, creo que esto cambiará.

Los vehículos autónomos se convertirán en una realidad común en los años 2020s. Esto traerá beneficios en cuanto a la reducción de accidentes, de emisiones y de productividad. La IA seguirá generando muchos riesgos en cuanto a privacidad y ciber seguridad, sin embargo, veremos cada vez su uso en masivo en diferentes aplicaciones en todas las industrias. Sin duda, se viene un importante aumento de la productividad gracias a la IA.

Hace poco más de un año, google anunció que había conseguido la supremacía cuántica. Hay mucho debate sobre si ocurrió o no, pero no cabe duda de que la computación cuántica tendrá un papel cada vez más importante durante los 2020s. ¿Qué efectos tendrá esto? Ni idea, pero precisamente por eso es otra de las grandes esperanzas de algo radican en esta nueva década.

Seguro que me dejo cosas, de hecho, mejor que me deje cosas y que además haya algunas imprevistas. en todo caso, estoy seguro de que la década de los 2020s será maravillosa en ciencia y tecnología. Os deseo a todos que también lo sea personalmente.

@resbla