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Los servicios cloud, otra oportunidad perdida para Europa

No es una sorpresa para nadie que el negocio de servicios digitales en la nube se haya disparado con la pandemia. Pero la realidad, es que el crecimiento estaba siendo exponencial desde antes. Desgraciadamente, y aunque a priori se podía haber pensado que en esto Europa podía jugar un papel importante, es otra batalla digital que hemos perdido.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/01/cloud.mp3?_=1

 

Para empezar, y que me perdonen los expertos, voy a intentar explicar brevemente y de la forma más sencilla posible de qué hablamos cuando hablamos de servicios digitales en la nube particularmente cuando hablamos de servicios profesionales. Estos son los tres más importantes en cuanto a facturación:

  • IaaS (Infraestructura como Servicio): El proveedor cloud oferta recursos físicos (almacenamiento, conectividad, procesamiento) que los clientes deben gestionar, ocupándose el proveedor de su mantenimiento físico.
  • PaaS (Plataforma como Servicio): En este caso, el cliente no tiene acceso a los recursos de infraestructura sobre los que corren los servicios que son enteramente gestionados por el proveedor. El cliente accede a servicios que le permiten desplegar aplicaciones y ponerlas en funcionamiento.
  • Hosted Private Cloud (Nube Privada Alojada): En este caso, la infraestructura física que tradicionalmente estaba en las instalaciones de la empresa para su uso propio y único, están en las instalaciones de un tercero que se encarga de proveer el espacio, servicios, y mantenimiento físico para esos servidores que son de la empresa propietaria de la nube privada.

Pues bien, la facturación por este tipo de servicios a nivel mundial se ha disparado y lleva creciendo por encima del 30% desde hace varios trimestres. Sin datos de Q4, es razonable pensar que ya esté en los 40000 millones de dólares a nivel global.

¿Y qué pasa en Europa? Lo primero es que aunque el porcentaje del negocio global que se hace en Europa es mayor que el peso de su economía en el PIB mundial, no es tanto como a priori se podría esperar. Si el PIB de la UE pesa el 16% de la economía mundial, el negocio cloud que se factura en Europa son casi 7000 millones de dólares, lo que representa un 19% del total. Uno a priori habría pensado que debería aún ser mayor.

Pero lo realmente llamativo es que los proveedores europeos llevan desangrándose en cuanto a cuota de mercado, principalmente contra sus competidores americanos. Hace cuatro años su cuota de mercado era del 25%, ahora es del 15%. Por ponerlo en perspectiva global, estamos hablando que los proveedores europeos no llegan ni siquiera al 3% de cuota de mercado. Tremendo.

Se lleva hablando mucho tiempo de que esta industria se iba a consolidar rápidamente, y efectivamente, lo está haciendo. Entre los tres grandes, Amazon, Microsoft y google acumulan casi el 60% del negocio a nivel mundial, mientras que en Europa llegan al 66%.

Pero seguramente este no es el tipo de consolidación que se esperaba en Europa, dónde además se partía con la ventaja de tener grandes operadoras de telecomunicaciones que se anticipaba que jugarían un importante papel en este negocio. Precisamente es una telco la que lidera el ranking de proveedores europeos con un mísero 2%, Deutsche Telekom, probablemente ilustrando muy bien cómo las telcos europeas han perdido el tren.

Y no será porque por activa y por pasiva han dicho que querían jugar un papel importante en este mercado, pero la realidad es muy tozuda. Esta industria ha crecido a base de fuertes inversiones de capital, y para las telcos ahogadas por las deudas, ha sido imposible seguir el paso.

De hecho, muchas telcos, y Telefonica es un buen ejemplo de ello, quisieron salir de su negocio tradicional de bajo margen y alta competencia invirtiendo fuertemente en contenido. Si AT&T compró DirectTV, Telefonica lo hizo en Canal+. Una estrategia que con la llegada de las plataformas de streaming se ha convertido en desastrosa. Y todo eso lo hicieron acumulando aún más deuda, más dificultades para seguir el ritmo de inversión de las grandes en este sector.

Así que lo que les ha quedado a los proveedores europeos es jugar una estrategia de nicho, sobre todo centrándose en servicios en los que la localización fuera importante, normalmente por motivos legales. El problema es que entre los 3 grandes proveedores americanos, ya tienen 67 hyperscale data centers en Europa, así que es muy difícil mantener que estos proveedores no son suficientemente “europeos”. Estos son sólo los de Microsoft (Azure):

Siendo realistas, hay ya muy poco que hacer. El tren se fue hace mucho tiempo. Eso no quita, que ante la magnitud del descalabro, se hayan intentado poner parches a la situación. Uno de ellos es GAIA-X, una iniciativa en principio liderada por el gobierno alemán y francés al que se han ido sumando otras países europeos.

La iniciativa no se esconde en cuanto al objetivo de defender la industria europea. Sin embargo, teniendo en cuenta que muchos de los estándares de la industria ya están fijados, y que como decíamos antes, los tres grandes invierten muchísimo en Europa, es difícil dejarles fuera de ella. De hecho, como se habla en este post, representantes de las grandes empresas americanas ya están dentro de la iniciativa, y el autor explica como en el pasado, estas iniciativas no sólo no han evitado la invasión, sino que al final se convirtieron en Caballos de Troya para aún afianzar más sus posiciones.

Así que creo que no es exagerado decir que esta ya es una batalla perdida (otra más) para la industria digital europea. Poca solución tiene, así que lo más normal es que sigamos viendo más consolidación y más crecimiento de los grandes.

No tienen muchas alternativas los jugadores europeos dado la escala que ya tienen sus competidores, sobre todo si pensamos en esta generación de servicios cloud, y seguramente, también los siguientes. Se seguirán centrándose aún más en sus nichos, habrá fusiones, seguirán jugando la carta local en algunos usos muy concretos, pero les será muy complicado competir cara a cara con lo grandes. Este es un mercado que paradójicamente está muy comoditizado, y por lo tanto, las economías de escala son fundamentales.

Habrá que ver si se abren oportunidades en las siguientes generaciones de servicios cloud, los cuales es probable que cada vez sean más verticales y especializados. Servicios relacionados con el edge e IoT, conducción autónoma, biotecnología, aeroespacial…

Hay que recordar que esto no es sólo dramático por perder el negocio que genera la industria propiamente dicha, sino que esta es una industria con mucho arrastre y con una generación importantísima de conocimiento. No deberíamos perder la siguiente ola.

@resbla

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puntuamizoom

Llevamos poquísimos días del 2021, y han ocurrido cosas que nos habrían parecido sorprendentes en el 2020. El asalto al Congreso de los EEUU, nevadas cómo hacía décadas que no se veían… Por eso, vamos a intentar desengrasar un poco en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/01/roomrater.mp3?_=2

 

Una de las cuentas de twitter con la que más me estoy divirtiendo últimamente es RoomRater. Una cuenta nacida al principio de la pandemia del COVID que se dedica a puntuar las habitaciones que utilizan como fondo para sus videoconferencias políticos y periodistas en EEUU.

Más allá de la crítica política que hace la cuenta, lo interesante y divertido son sus valoraciones. Y teniendo en cuenta que casi todos nos encontramos ahora en una situación en la que tenemos que hacer videoconferencias constantemente, creo que podemos aprender mucho para mejorar.

También es muy interesante ver la evolución que se ha visto en los fondos y en la tecnología desde el principio de la pandemia.

Si hace meses los fondos virtuales eran algo llamativo, ahora son cutres. Si al principio de la pandemia no quedaba otra que utilizar la cámara de nuestro portátil y auriculares en nuestras videoconferencias, ahora simplemente es inaceptable. Y si de lo que más nos preocupábamos antes era de que no apareciera algún invitado sorpresa en nuestro encuadre, ahora los verdaderos profesionales se preocupan de la composición cromática de lo que vemos detrás de ellos, o colocar estratégicamente elementos que den personalidad a lo que se ve en pantalla.

Room Rater ha conseguido generar divertidas peleas virtuales por ver quién conseguía mayor puntuación. De hecho, algo que les gusta mucho ver en pantalla, plantas y fruteros, desembocó en que algunos comentaristas habituales en la cuenta, empezaron a colocar frutas en el fondo de sus videoconferencias. Y así apareció una piña, que se ha convertido en icono de Room Rater y en el símbolo de sus premios.

De las Piñas 2020 (los susodichos premios), podemos sacar varios consejos para nuestras propias videoconferencias.

Hay que evitar los contrapicados como la peste, lo ideal es que la cámara esté a la altura de nuestros ojos, y nunca demasiado cerca. Los mejores encuadres son en los que no se nos ve como una cabeza voladora, necesitamos cierta distancia desde la cámara y que se nos vea casi hasta la altura de los codos. RoomRater penaliza que se vean cables en la pantalla, levemente si es un cargador, de forma importante si el protagonista aparece con auriculares.

El fondo es también clave. Para empezar, es importante buscar un fondo con profundidad, y hay que tener cuidado con la iluminación. De hecho, la iluminación natural está muy bien, pero genera muchos problemas, así que mejor controlarla y asegurar una buena iluminación artificial, tanto nuestra como del fondo. Hablar sobre una pared blanca y cercana sin decoración es considerada como “vídeo de secuestrado“.

Y a partir de aquí, la creatividad y el cuidado cuenta. El desorden, por supuesto quita puntos, las plantas suman, los trofeos de caza son descalificantes, y la decoración y el arte con buen gusto es de nota. Ya hemos comentado cómo los centros de fruta dan muchos puntos, lo cual abre la opción de buscar lugares diferentes para hacer las videoconferencias.

En Room Rater se han podido ver grandes cocinas como sitios espectaculares para hacerlas. Pero claro, no todo el mundo tiene una cocina lo suficientemente grande como para hacer una videoconferencia desde allí y que no parezca un capítulo de Pesadilla en la Cocina. Ni todo el mundo tiene un Miró a mano para dar un toque de clase a su fondo. Así que en esto, también hay desigualdades.

Todo esto no valdría de nada sin un equipo de cierta calidad para nuestras videoconferencias. La buena noticia es que ahora es bastante barato tener una cámara y un micrófono decente. Y no, salvo que seas un youtuber de gaming, los cascos no son aceptables.

Así que con el espíritu de servicio público que inunda este blog, anunciamos la creación de puntuamizoom, una cuenta que intentará humildemente seguir los pasos de RoomRater centrándose en las videoconferencias patrias, particularmente de políticos, periodistas y tertulianos.

Como no queremos ser partisanos, en vez de valorar la videoconferencia de alguien que no nos gusta y criticarle por ello, directamente no les puntuaremos.

Y para aportar nuestro granito de arena a esta nueva realidad en la que estamos rodeados de videoconferencias, mándanos una foto de la tuya, y te haremos una crítica constructiva de tu zoom (por cierto, somos inclusivos y aceptamos videoconferencias de cualquier plataforma).

Recuerda, síguenos en puntuamizoom

@resbla

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Migraciones Impositivas

Que los multimillonarios emigren buscando países de bajos impuestos no es algo nuevo. Sin embargo, la nueva realidad post-COVID, con el teletrabajo siendo algo común, seguramente haga de estas migraciones impositivas algo mucho más común, algo posible para casi cualquiera.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/01/migraciones-impositivas.mp3?_=3

 

A nadie se le escapa que los multimillonarios han emigrado (al menos fiscalmente) habitualmente buscando pastos más verdes en lo impositivo. Tradicionalmente, siempre ha habido un buen número de paraísos fiscales para esas personas con mucho dinero. Pequeños países del Caribe, Mónaco, y últimamente países asiáticos o de Oriente Próximo han sido los destinos tradicionales.

La realidad, es que incluso países que hablan mucho de la lucha contra los paraísos fiscales, entraron en la lucha por atraer a estos multimillonarios. Sin ir más lejos, España o Portugal lanzaron programas para atraer personas de alto patrimonio a través de visados a cambio de inversiones, y sí, están viniendo unos cuantos.

En EEUU, hace pocos días, Ellon Musk anunciaba que se mudaba a Texas, otro caso de multimillonario buscando pagar menos impuestos, pero que en EEUU se ha convertido en algo habitual y casi siempre con destino a Texas o Florida.

Aunque no son solo multimillonarios los que huyen de California, Oracle o HP anunciaron también que dejan Silicon Valley. De hecho, para fondos de capital riesgo especializados en tecnología, California ya no es su destino favorito, ahora es Miami, pero Texas también está atrayendo muchos inversores.

En EEUU, como es habitual, están utilizando adjetivos grandilocuentes. Estampida, incluso hay gente que dice que San Francisco puede ser la siguiente Detroit. Incluso se habla del movimiento alt-cities.

Sin duda es exagerada la comparación, pero también es cierto que esto va más allá de millonarios y empresas buscando menos impuestos. La crisis del COVID ha cerrado oficinas, algunas temporalmente, otras para siempre. Y claro, los empleados están empezando a explorar vivir desde otros sitios, más baratos, o más “interesantes”.

De momento, no hay más que muchas anécdotas de gente que cambia de residencia por este motivo, pero hay pocos datos. De lo poco que he podido encontrar es este artículo de una empresa de alquiler de viviendas en EEUU.

Los autores dicen que es aún temprano para ver cambios radicales, pero intuyen varias tendencias. La primera es que la gente migrando de grandes ciudades, se va a ciudades cercanas pero más pequeñas y baratas. Por otro lado, estos migrantes, están aprovechando el mercado para alquilar por períodos cortos. Es decir, están probando cómo es vivir en la zona, o están saliendo de forma temporal de las grandes ciudades con intención de volver. También han detectado incrementos en sitios exóticos como Hawaii, pero siempre con alquileres de corta duración.

Salvando las distancias, aquí estamos viendo algo parecido. Pero también, muchas anécdotas y pocos datos. Muchos pueblos de toda España hablan de que tienen un buen número de nuevos vecinos. Es difícil saber ahora si serán movimientos permanentes. En muchos casos, la gente se ha ido a segundas residencias o la “casa del pueblo” de su familia, pero es indudable que esto será una nueva realidad en el mundo post-covid.

McKinsey en sus predicciones para el mundo post-pandemia dice que actualmente, y a nivel mundial, el 20% de los trabajadores podrían realizar de forma igual de efectiva su trabajo de forma remota. Cierto es que en España estamos peor que en otros sitios, pero también es cierto que dónde más caro es vivir, más porcentaje de estos trabajos ahí.

Parece poco lógico pensar que personas que puedan trabajar desde cualquier sitio elijan quedarse dónde la vida sea más cara y se paguen más impuestos. Así que es probable que las migraciones impositivas empiecen a ser mucho más comunes entre gente que no es multimillonaria.

Y aquí los gobiernos se van a encontrar ante un gran dilema en algo que ya nos es muy familiar aquí en España después de que el término dumping fiscal se haya incorporado al lenguaje habitual de políticos y tertulianos. ¿Entrarán a competir con otros territorios con menos impuestos para atraer a este tipo de trabajadores?

La cosa se complica cuando tenemos en cuenta que en Europa estamos lejos de un sistema fiscal común, por no decir que dentro de España tenemos diferencias entre Comunidades Autónomas.

Parece mentira, pero es complicadísimo comparar lo que pagaría un trabajador con el mismo sueldo en diferentes países de Europa. Lo más cercano que he encontrado con algo así, es este documento de Deloitte, aunque es del 2017. En todas las bandas de sueldo, España está en la parte media-alta en cuanto a ingresos netos después de impuestos para el trabajador.

Si a esto le sumamos nuestra calidad de vida, no es sorpresa que tengamos hasta 5 ciudades en la lista de las diez mejores ciudades para los expatriados.

Eso sí, el “tema fiscal es algo muy complicado” en España, algo con lo que no hace falta ser un expatriado para estar de acuerdo. Lo cual abre también a la “competencia fiscal” entre territorios no sólo a través de menos impuestos, sino a través de unas menores trabas burocráticas.

Estonia hace años tiró por ahí y creó el concepto de “e-residency” por el que personas no residentes en Estonia pueden crear empresas en el país a través de un procedimiento 100% online y de muy bajo coste. Es decir, se puede crear una empresa desde Madrid en Tallin sin poner el pie en Estonia. Si no conoces un emprendedor con su startup en Estonia, no conoces suficientes emprendedores…

Así que tenemos todos los mimbres para poder hacer un programa potente de atracción de talento y de trabajadores cualificados (y remoto). Se lleva tiempo pidiendo una estrategia nacional en este sentido, pero parece poco probable que esto ocurra dada la situación política. Es más probable que veamos intentos locales o regionales, y seguramente acusaciones de dumping fiscal por otras.

De momento, los visados a emprendedores no han sido un gran éxito, ninguna sorpresa la verdad. En todo caso, más allá de programas y peleas territoriales, la realidad es que las personas, liberadas de tener que ir a un espacio físico, empezarán a tomar decisiones sobre dónde vivir de forma diferente. Esto, seguramente no hará que de la noche a la mañana Silicon Valley se convierta en Detroit, o la España Vacía se llene de emprendedores tecnológicos o trabajadores digitales, pero sin duda, la migración impositiva va a ser una realidad para muchas personas (no multimillonarias).

@resbla