Categorías
negocios

Las eléctricas y el postureo en los valores corporativos

Salvo que hayas estado pasando el verano en una cueva sin cobertura, es imposible que no estés aburrido (y probablemente indignado) sobre el tema de los precios de la electricidad.

Independientemente de lo que opines sobre el tema, es indudable que entre otras cosas esto es un problema de relaciones públicas para las eléctricas, incluso una crisis en toda regla.

Y soy de los que pienso que en las crisis se ve de qué pasta están realmente hechas las empresas. Cuando todo va bien es fácil llenarse la boca con valores corporativos que sean inspiradores, pero cuando las cosas se ponen duras…

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/09/valores-corporativos.mp3?_=1

 

Se mire cómo se mire, el precio de la electricidad parece un cohete de SpaceX. En estos temas, aunque todo el mundo es lo que quiere, es imposible dar una explicación sencilla a lo que está pasando. Y ni se me ocurriría intentarlo. Pero la realidad es que el precio estos días es alrededor de 3 veces el del año pasado.

Pero llamadme rarito, lo que más me sorprende de todo esto es el silencio absoluto de unos jugadores importantísimos en todo esto, las compañías eléctricas. Si uno mira sus cuentas de twitter (iberdrola y endesa por ejemplo) uno podría pensar que no pasa nada. Noticias sobre energías renovables, patrocinios deportivos y demás contenido insustancial. Ninguna referencia a la crisis por la que estamos pasando.

De hecho, si han salido las eléctricas en las noticias es porque parece que no contentas con la situación, han buscado sacar aún más tajada. Se las acusa de vaciar pantanos en pleno Agosto por debajo de históricos para así maximizar beneficios, e incluso la CNMC ha avisado de errores en los cambios en los contratos a consumidores tras la aplicación de los nuevos peajes. ¿La respuesta? Más tuits sobre las Paraolimpiadas y sobre energías renovables.

Decía Drucker que la cultura se zampa a la estrategia para desayunar. Cómo dice Xavier Marcet, la cultura es eso que la gente hace cuando nadie mira. Yo creo firmemente que la cultura de verdad, no la de los posters corporativos en las oficinas, no con la que se llenan los CEOs la boca en sus discursos, tiene que doler.

Así lo expliqué hace ya bastante tiempo en esta entrada. Seguir tus valores a las maduras es muy fácil, lo complicado es en las duras, y ya, cuando te cuestan dinero, es mucho más difícil.

Es divertido ver los valores corporativos de empresas que hacen cosas cómo mínimo inmorales. En aquel artículo mencionaba los de Volkswagen que decía que su objetivo era «ofrecer vehículos atractivos, seguros y cuidadosos con el medio ambiente» mientras hacía trampas con sus centralitas para engañar con las emisiones de sus coches.

Pero no menos cínicos eran los de Enron que tenía «integridad» entre sus cuatro valores corporativos clave, o Lehman Brothers, que tenían esta misión corporativa: «Our mission is to build unrivaled partnerships with and value for our clients, through the knowledge, creativity, and dedication of our people, leading to superior results for our shareholders.»

Estamos en un momento en el que el «customer centricity» se ha convertido en uno de esos términos (ab)usado constantemente. Es imposible encontrar una empresa que no diga que ponga a sus clientes en el centro de su negocio.

Cómo suele ocurrir con estos términos, encontrar una definición concreta es difícil. En realidad, probablemente su definición tiene que ver con lo que no es, y en esto Jack Welch lo dejó muy claro cuando dijo que la idea más tonta del mundo fue pensar que el objetivo de las empresas debería de ser la maximización del valor para sus accionistas. Y quizá, esto de Steve Denning lo ilustra muy bien.

Y por supuesto las eléctricas no iban a ser menos. Todas se declaran «costumer centric», veamos los valores de las 5 mayores eléctricas en España:

Iberdrola – «compromiso con el bienestar de las personas», «nuevo modelo energético más accesible para todos»

Endesa – «Ponemos nuestra energía al servicio de las personas»

Naturgy – «orientación al cliente», «interés por las personas»

EDP – «confianza de nuestros clientes»

Viesgo – «nos importan las personas»

Cómo mínimo, viendo las noticias y la inacción total de las eléctricas leyendo esta lista de valores, uno pensaría que se les ha olvidado eso que se supone que son los pilares de su cultura corporativa. O claro, que en realidad todo esto no es más que postureo.

Cómo dijimos antes, este es un problema muy complejo, pero humildemente voy a proponer algunas cosas que creo que sí podrían hacer las eléctricas si tuvieran la voluntad, y que seguramente aliviarían la situación a sus clientes. Desde lo que se aprende en primero de gestión de crisis, reconocer la situación y empatizar con los afectados, hasta buscar maneras para aliviar los pagos a los más vulnerables, hasta intentar bajar el precio bajando sus márgenes (viendo la subida tan grande en márgenes que está viendo Iberdrola últimamente, no debería de ser un gran problema), o por qué no, utilizar su potente lobby para conseguir un cambio legislativo en Europa y en España a favor de los consumidores, no olvidemos, el centro de su negocio.

Alguno habréis soltado una carcajada al leer esto y pensaréis que tengo un ataque de buenismo. Esto os convencerá aún más de que todo esto de los valores corporativos es una patraña de escuela de negocio y siempre se queda en papel mojado.

Yo quiero pensar que no es verdad. Que hay cada vez más empresas que se toman en serio sus valores y su cultura corporativa. Últimamente me ha impactado las noticias sobre el bar Brillante de Madrid, una PYME cuyo dueño aguantó con sus valores hasta el final. Habría un debate interesante sobre si es racional hacerlo, pero yo personalmente, sé de qué lado estaría.

Hay otras empresas cuyos modelos de negocio siguen los valores de sus fundadores y los llevan a generar grandes innovaciones. Una de las favoritas en este blog, Lemonade.

Así que a pesar de todo, creo que tener muy claros los valores de la compañía es importantísimo. Pero tienen que doler, tienen que ser verdaderos y hay que conseguir que no sea algo que está en las presentaciones corporativas, sino lo que guía a todos los empleados de la empresa. Cualquier otra cosa es puro postureo.

@resbla

Categorías
blog innovación

People (will) have the power

Nueva entrega de la columna radiofónica en el programa de Luis Vicente Muñoz de Capital Radio, ahora con nombre propio, Techno-bits, y en esta ocasión para hablar de dos noticias sobre el mismo sector y en principio no relacionadas, la multa a Iberdrola por manipulación del mercado y los problemas financieros de Abengoa.

En mi opinión, en realidad son dos caras de una misma moneda, el final del modelo actual de industria eléctrica sobre todo en lo referente a la producción, y sobre todo, a la situación particular de este país.

Y es que aquí decidimos poner un impuesto al sol, algo de lo que hablé en este artículo, que se parece mucho a lo que han hecho muchas industrias que llegaban al final de sus días, multar o poner impuestos a aquello que amenaza el status quo. Por eso se llaman Momentos Napster. Igual que en aquel momento se demonizó todo lo que tenía que ver con las descargas digitales y se nos dijo que se acabaría el mundo con tal de defender a la vieja industria, pues ahora ya con perspectiva vemos que no fue así. Eso sí, los grandes de aquel mercado no son los que son grandes en la actualidad.

Pues bien, aquí tenemos una situación similar. La vieja industria está defendiendo el status quo con todas sus armas, incluidas las ilegales. Algo por cierto que también intentaron en su momento las grandes discográficas (la fijación de precios).

Y por otro lado, se vuelve a demostrar que para el sector público es muy difícil acertar en las tecnologías y modelos de negocio triunfadores. Se apostó por un campeón nacional que en su momento podía parecer una gran idea, una gran empresa centrada en energías renovables pero centrada en grandes proyectos, pero que la realidad se está encargando de demostrar que el camino es ese.

No tengo una bola de cristal, pero todo el mundo parece estar de acuerdo en que el futuro de la generación eléctrica pasará en gran parte por la generación distribuida y el autoconsumo. Qué empresas y qué modelos de negocio van a jugar en ese nuevo mundo está todavía por descubrir, pero está claro que los consumidores quieren jugar un papel más activo en todo esto. Y esto es por varios motivos:

  • La tecnología lo permite. Eso que se ha venido a llamar smart grid es una incipiente realidad. La capacidad de la red a adaptarse a la oferta y a la demanda cada vez es mayor. En el lado de la producción, los paneles solares están alcanzando unos niveles ya importantes de eficiencia, y el coste de producción de los mismos sigue la Ley de Swanson.
  • Hay una conciencia global sobre el Cambio Climático y los usuarios más allá de los superconcienciados quieren aportar su granito de arena a la solución. Pero no sólo eso, como decía en el artículo del Momento Napster, muchos usuarios ven a la vieja industria como parte del problema y harán cosas que perciban como cambio del status quo.
  • En teoría, y seguramente en breve en la práctica, serán más eficientes. La producción eléctrica depende mucho de costes marginales cercanos a cero. Muchas de las fuentes generadoras tienen costes de producción marginal cercanos a cero, centrales hidroeléctricas, centrales nucleares, aerogeneradores, paneles solares… En el otro lado estarían las que utilizan carbón o las de ciclo combinado. Estas tienen un coste de generación basado en las materias primas. Estas últimas ya están quedando rápidamente fuera de la ecuación. Este artículo de The Economist lo refleja muy bien.
  • Cuanto más cercana la producción al consumo, más eficiente es el sistema. Se habla de que se pierde entre un 6-10% de la electricidad en el transporte y distribución. Solo con el autoconsumo ahorraríamos ese porcentaje de pérdida (ceteris paribus como nos encanta a los economistas decir).

Es una pena que aquí hayamos decido apoyar y defender el status quo ya que mientras tanto, otros definirán el modelo, y sin duda esas empresas son las que se beneficiarán más (desde un punto de vista de negocio y de riqueza económica) de ese nuevo modelo. Y siendo un país con tanto sol, tan plano, y con una densidad de población relativamente baja, pero no se nos olvide, un país avanzado, esto parece un grave error estratégico. Si finalmente son empresas alemanas o inglesas las que lideran ese nuevo modelo energético, será una grandísima oportunidad perdida.

Podéis escuchar Techno-bits a partir del minuto 22

https://capitalradio.es/audios/20151214_CAPITAL_CHINA.MP3?_=2

@resbla