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Suscripciones por encima de nuestras posibilidades

Aunque parecía difícil, estamos viviendo una nueva explosión en la creación de contenidos digitales liderada por creadores individuales e independientes, que aunque no son típicamente profesionales, están buscando en muchos casos monetizar estos contenidos.

Después de la explosión de los contenidos en vídeo en youtube, twitch o tiktok, ahora esta explosión está ocurriendo en un formato que podríamos casi llamar tradicional, voz y texto, y para monetizar estos contenidos, todos están mirando a un modelo de negocio muy tradicional, la suscripción.

Es poco probable que encima de todas las suscripciones que ya tenemos vayamos a tener otras cuantas para creadores individuales de podcasts, newsletters o twitter Super Follows, así que es probable que veamos que la historia se repite.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/03/suscripciones.mp3?_=1

 

Pero vamos a hacer un poco de historia. Las cartas de noticias existen, que sepamos, desde los romanos. Tradicionalmente, sus autores hacían un resumen de las últimas noticias a sus destinatarios, que en muchos casos estos utilizaban para informar a sus vecinos.

Una de las más importantes y reproducida fue la carta con la que Cristóbal Colón avisó a los Reyes Católicos de su llegada a América que fue publicada y traducida a muchos idiomas.

En el siglo XV, aparecieron los avvisi que junto con las letter of news se convirtieron en servicios de suscripción por parte de emprendedores que vieron que había valor en las noticias, en la generación de contenido que diríamos ahora.

Estas newsletter evolucionaron hasta los periódicos de hoy en día, agrupando redactores (creadores de contenido) bajo el mismo techo para dar una información lo más amplia posible normalmente siguiendo una línea editorial. El modelo de negocio principal de los periódicos fue también el de suscripción durante mucho tiempo.

Pero llegó internet, y las grandes empresas tecnológicas cambiaron el juego monopolizando la distribución. El contenido lo seguían generando los mismos (de momento seguiremos centrados en las noticias), pero la distribución pasaron casi a monopolizarlo los buscadores (google a la cabeza) y las redes sociales.

A estas empresas tecnológicas, perdonen el aforismo, les da igual culo que cara, lo que les importa es el volumen. Su modelo de negocio está basado en dar contenido gratis a cambio de publicidad, lo que empujó a muchos creadores a probar modelos freemium, pero esto no paró la sangría.

Este modelo de negocio muy de volumen de contenido pagado por publicidad también encajó bien con los youtubers e instagrammers, al menos con los que han alcanzado el status de verdaderas estrellas.

Sin embargo, para creadores de contenido más de nicho con un público limitado, tampoco se demostró viable. De hecho, estos lo único que hacen es alimentar el long tail del que tanto se benefician estas plataformas tecnológicas sin recibir mucho a cambio.

Y sí, aunque no parece que nadie lo pidiera, estamos de nuevo en una era de creadores de contenido digital, y además están creando contenidos en «nuevos» formatos. Ya hemos dejado atrás el vídeo, y la última moda está en la voz y el texto.

Ya hablamos de la locura de clubhouse que se suma a la creciente fiebre por los podcasts. Y ya casi nos habíamos acostumbrado a que cada día nazcan centenares de nuevas newsletters, normalmente en substack. Pero también cada día vemos nuevos creadores de contenido que exploran monetizar en las plataformas tradicionales con opciones de mecenazgo.

Una de estas plataformas tradicionales, twitter, acaba de anunciar que se sube al carro de lanzar servicios de suscripción para creadores, el suyo se llama Super Follow, y se suma a los anunciados recientemente por Spotify para podcasts, o los que han ido haciendo tiktok, facebook en esta línea.

También habría que recordar la plataforma de creadores (ejem) onlyfans, nacida relativamente hace poco para cubrir esta necesidad de monetizar el contenido cuando no tienes suficientes seguidores como para que te lleguen grandes cheques de youtube o instagram.

Otra plataforma que se anticipó mucho a esta explosión de «microcreadores» es patreon y está pensado más bien que para un modelo de suscripción, para un modelo de mecenazgo. Con patreon, los creadores separan el contenido de la monetización, así hay periodistas que piden a sus seguidores que hagan aportaciones a través de patreon para seguir su trabajo y creando contenido exclusivo para sus mecenas.

Así que estamos al borde de que no será suficiente con las suscripciones a nuestros servicios de streaming favorito, vamos a tener que suscribirnos (pagando) al canal de nuestro humorista favorito, al de nuestro comentarista económico de cabecera, o al de nuestra profesora de mindfulness. Me temo que vamos a tener suscripciones por encima de nuestras posibilidades.

Pero cómo la historia de los negocios es circular, lo siguiente que veremos serán plataformas agregadoras de contenidos, que a través de una suscripción nos den acceso a muchos de estos «microcreadores». Vamos, cómo un periódico.

Estoy también seguro de que algunas de estas plataformas resucitarán el concepto de «curated content« (y no, no es curación (sic) de contenido) que estaba muerto con razón, pero que no cabe duda de que ahora va a volver a tener otra oportunidad. Es decir, lo que han hecho los editores de los periódicos de toda la vida.

Puede no parecerlo a simple vista, pero estamos en un momento muy interesante en cuanto al contenido digital. Parece que la eterna promesa de la monetización para pequeños creadores está más cerca que nunca, y es probable que de todo esto salga un panorama cambiado en cuanto a plataformas y distribución del contenido.

Pero recuerden, la historia de los negocios es circular

@resbla

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La tecnología de 2017 fue…

No puede negarse que el 2017 ha sido un año muy movido en general, y en el mundo de la tecnología en particular. El presidente de EEUU Trump, que juró el cargo justo a principios de año, ha tenido un gran impacto en el sector consiguiendo derogar las leyes que protegían la neutralidad en la red en Estados Unidos. Aún no se fabrican iPhones en EEUU, aunque Trump consiguió ciertos compromisos de Cook en esa línea. Sin embargo, es probable que este año que empieza empecemos a ver a Trump aún más activo en el mundo de la tecnología. Es notorio que Silicon Valley en general se opuso a él en la campaña, y Trump está dando pasos para endurecer la postura de las organizaciones para la defensa de la competencia frente a los gigantes de internet. Así no sería descabellado que en el 2018 veamos a EEUU seguir los pasos, e incluso de forma más dura, de la Comisión Europea y si histórica multa a Google.

En todo caso, en este último #techno-bits del año, es esta época de listas y resúmenes, de la tecnología del año. La que más hype ha generado, la que más noticias, pero que sin duda tiene un potencial transformador de muchas industrias.

El año pasado dijimos que serían los coches autónomos. Cierto es que hemos hablado muchísimo de ellos. Tesla lanzó su modelo 3, aunque no de la forma que hubiera querido Musk. Cierto es también que Tesla sorprendió a todos con sus camiones y un nuevo y espectacular deportivo. Cierto es que ya se ven Teslas por las carreteras españolas que no sean exclusivamente de Uber. Y cierto es que todos los fabricantes de automóviles ya están dando fechas concretas para el lanzamiento de sus coches autónomos.

Pero, aún así, ha habido otra tecnología que ha capturado más titulares de prensa, y esa ha sido… Bueno, mejor escucha este último #techno-bits del año en Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2017/12/tec2017.mp3?_=2

 

@resbla

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El fin de Internet tal y como la conocemos

Ya es oficial, el 14 de diciembre, Internet dejará de ser tal y como la conocemos. Está por ver si como en la famosa canción de R.E.M. nos importa mucho o no, pero la realidad es que cuando la FCC vote para derogar las leyes que Obama aprobó para defender eso que se llama la Neutralidad en la Red, a partir de entonces tendremos una Internet diferente.

De eso hablamos esta semana en el #techno-bits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2017/11/neutralidad-en-la-red.mp3?_=3

 

En realidad, ya hablamos sobre este tema hace unos meses cuando se celebró el Día de Internet, así que no volveremos a entrar en todos los detalles. Solo resumir que simplificando mucho, la Neutralidad en la Red significa que las operadoras (las que transportan los datos) no pueden priorizar o no datos por sus contenidos o por su origen. Es decir, independientemente de quién sea el propietario de los datos, todos deben tener el mismo tratamiento (velocidad) a través de las redes de las operadoras.

Esto ya vimos que en realidad no era del todo verdad, y que incluso ya en Europa, la Neutralidad en la Red no es lo que era y que ya tiene bastantes excepciones. Pero este cambio que va a hacer la FCC americana es, como dirían por allí, el último clavo en su ataúd.

Lo que me ha sorprendido es, comparando con el revuelo que se generó en Europa en el mencionado Día de Internet, la poca repercusión que ha tenido esta vez la confirmación de la noticia. Quizá por esperado, o quizá por la (falsa) ilusión de que esto es un tema exclusivo de EEUU.

Para empezar, EEUU es sin duda la referencia a nivel global en cuanto a la regulación de internet, por historia y por el peso de su industria. Esto hace que potencias emergentes vayan a adoptar mucha de la regulación que salga de EEUU, puesto que en muchos casos «copiarán y pegarán» su regulación. India, Nigeria, Brasil, las grandes potencias emergentes están viendo una explosión de usuarios y de tráfico de Internet y normalmente tienen unas regulaciones mínimas en la actualidad. Si estos países, como es probable, toman a EEUU como referencia, lo normal es que Europa se vaya quedando con una regulación diferente a la del resto del mundo, lo cual irá generando más presiones en la UE para cambiar.

Es obvio que los grandes jugadores de internet son empresas americanas. Facebook, Google, Amazon, Netflix por citar algunas de ellas, y su posición sobre el tema ha sido a veces poco claro. La razón es que en realidad, estos cambios si les afecta en algo, es probablemente que a largo plazo les favorezcan. Con servicios cada vez más complejos que necesitan de mejores conexiones a internet, el que se abra la posibilidad de generar «autopistas» dedicadas para sus servicios abren la posibilidad de generar nuevos servicios premium. En todo caso, y quizá por eso, ha parecido que a veces tenían una postura poco clara, lo que está claro es que se adaptarán. Y cuando esto ocurra, su mayor problema será el tener diferentes regulaciones a un lado y a otro del Atlántico. Así que cuando esto ocurra, las primeras interesadas en homogeneizar las normativas serán los grandes gigantes de internet, ante lo que la UE tendrá como mínimo que escuchar.

Finalmente, es que obviamente las grandes ganadoras en esto en EEUU son las operadoras. Llevan años gastando mucho dinero en lobby para conseguirlo, y abre las puertas para que sus tuberías sean menos «tontas» y empiecen a generar (y cobrar) nuevos servicios centrados alrededor de la calidad de servicio. Las telcos de este lado del charco llevan también muchos años hablando de lo mismo, y algunas estarán teniendo sueños húmedos con un cambio en Europa como el de EEUU. Ahora, a sus argumentos tradicionales podrán añadir el de problemas de competitividad con las telcos americanas, lo cual también hará que dentro de la UE esto se empiece a ver de otra manera.

El gran problema de este tema es que finalmente se está tratando como algo ideológico, porque mirándolo fríamente, incluso si obviamos que ya no existe una Neutralidad pura, hay también buenos motivos para por lo menos abrir el debate.

Hay buenos argumentos a favor de una regulación poco neutra tanto desde un punto de vista del consumidor como de empresas. Es difícil imaginar que un cambio así sea el Apocalipsis y acabemos en una distopía de falta de libertad de expresión y de opresión de los grandes gigantes de internet frente a pequeñas empresas innovadoras. En todo caso, esos riesgos se pueden regular de otras maneras también.

Tyler Cowen escribía recientemente que esto no es el fin del mundo y que (como hablábamos en el artículo de hace unos meses) hay diversos estudios que apuntan a que hay datos que indican que estos cambios pueden beneficiar a los consumidores e incluso abaratar el acceso a internet (uno de los principales miedos de los que se oponen a los cambios).

Personalmente, creo que ya es el momento de dejar las ideologías sobre este tema y empezar a ser pragmáticos. En la UE ya teníamos una Neutralidad «light», y es previsible que a medio o largo plazo, la visión americana de la regulación se termine también imponiendo en Europa. Pero una cosa es cierta, es el fin de Internet tal y como la conocíamos, but I feel fine.

@resbla