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Clive Sinclair DEP

Clive Sinclair falleció el pasado 16 de Septiembre. En mi humilde opinión, sin él es difícil entender la tecnología de consumo de hoy en diá, aunque quizá no haya recibido tanto reconocimiento cómo otras grandes figuras. Quizá por los fracasos después de sus ZXs, o quizá por no ser americano. En todo caso, descanse en paz Sir Clive Sinclair.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/09/clive-sinclair.mp3?_=1

 

Cuando hice la comunión, sólo quería una cosa, un ZX Spectrum. Mis padres intuían que los ordenadores serían algo importante en el futuro y no veían con malos ojos que su hijo quisiera uno. Convencimos a toda mi familia para que en vez de regalos, me dieran algo de dinero. Eso, junto con otros ahorros y adelantos del cumpleaños, conseguí juntar las 40000 pesetas que costaba el ZX Spectrum 16 kb de la época.

Uno de estos lleva conmigo casi 40 años

Para muchos otros niños y no tan niños, el ZX Spectrum fue la puerta de entrada a la programación. Pero para muchos otros, como yo, fue la forma en la que nos familiarizamos con la tecnología y la perdiéramos totalmente el respeto. Los ordenadores se convirtieron en nuestro juguete más querido y usado.

La informática en aquella época tenía mucho de bricolaje, muchos de nosotros desmontamos el propio ordenador, pero también joysticks y casetes para hacer pequeñas reparaciones. Prácticamente todo estaba en inglés, con lo cual aprendimos también muchísimo, y al final generamos una forma intuitiva de relacionarnos con los ordenadores.

Supongo que todo esto pensaban como consuelo mis padres cuando me veían pasar horas y horas con mi querido Spectrum, aunque en aquella época de ordenadores no conectados, los ordenadores eran algo muy social. Intercambiábamos juegos, quedábamos a jugar, compartíamos revistas… Me es muy difícil imaginar todo lo que hice después sin todo lo que aprendí con el Spectrum.

Supervivientes de múltiples mudanzas y limpiezas generales

Clive Sinclair fue un emprendedor en serie antes de que se inventara el término. También fue un visionario, y alguien cuyo lema personal debía parecerse mucho a «hazlo más pequeño y más barato«. Si Schumpeter hubiera conocido a Sinclair, seguramente hubiera utilizado el ZX Spectrum como ejemplo de los avances del capitalismo y no las medias de mujer.

Sinclair fracasó muchas veces, lo cual le llevó prácticamente a la ruina. Pero sus fracasos dicen mucho de su capacidad de anticipación. Se imaginó un reloj inteligente en 1975 que se manejaba con el tacto que se llamó Black Watch.

Otro de esos fracasos fue la TV80, una televisión de bolsillo lanzada en 1983. Sinclair tuvo la loca idea de que la gente querría ir pegada a una pantalla a todos los sitios…

Uno podría decir que el ZX Spectrum fue un ejemplo de libro de la Disrupción de Christensen. Entrar por «debajo» en el mercado con una solución de bajo coste recortando las funcionalidades no valoradas por los usuarios. Otro de los grandes fracasos de Sinclair, fue el Sinclair QL. Cómo muchos otros que tienen éxito con el «low cost», intentó «subir» en la pirámide de valor e intentó atacar el mercado empresarial.

Eso fue el Sinclair QL, que era una potente máquina con un sistema operativo muy avanzado (que de alguna manera ayudó al nacimiento de Linux) pero que se fabricó de forma barata, apresurada, y además sin compatibilidad con el basic de los ZX Spectrum.

Pero el producto que le termino de tumbar fue la Sinclair C5, una bicicleta eléctrica lanzada en 1985. Si veis el anuncio, muchos de los argumentos son los que se utilizan hoy en día. De hecho, la C5 funcionaba de forma similar a las bicicletas eléctricas actuales, el motor eléctrico funcionaba para ayudar a pedalear.

Las ventas de la Sinclair C5 fueron mucho menores de las esperadas y generaron unas pérdidas brutales a Sinclair Research. En 1985 tampoco las ventas del ZX Spectrum eran muy boyantes, y esto obligó a Sinclair vender la empresa a Amstrad, lo cual en la época nos pareció prácticamente una traición.

Yo todavía saltaría a un ZX Spectrum +3, el cual recuerdo que vendería por lo mismo que me costó bastantes años después. Resulta que se convirtió en algo muy buscado por gente que se dedicaba a la edición de vídeo.

Normalmente cuando hablamos de los creadores de la industria de la informática de consumo siempre se habla de IBM, Intel, Microsoft y Apple (y sus respectivos fundadores). Personalmente, creo que el presente es imposible entenderlo sin las aportaciones de Clive Sinclair. DEP

@resbla

PD: Por cierto, hace años la BBC hizo una película (dramática, no un documental) sobre Clive Sinclair. La dejo aquí antes de que la quiten de youtube 🙂

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innovación

Amazon Day 1 Editions, crowdfunding a lo bestia

El crowdfunding ha sido siempre una de las «niñas bonitas» de la innovación. Cualquier presentación con ejemplos sobre formas innovadoras de lanzar nuevos productos siempre incluye ejemplos de micromecenazgo. La realidad, es que más allá de pelotazos únicos, no hay muchos ejemplos de proyectos que hayan generado gran impacto. Sin embargo, esto puede cambiar rápidamente.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/02/amazon-day-1.mp3?_=2

 

Amazon acaba de anunciar una evolución de su programa Day 1 Editions que se llama Build It. Si en Day 1 Editions se lanzaban productos innovadores de forma limitada con el objetivo de recibir opiniones de un grupo reducido de usuarios (se necesitaba una invitación para comprar los productos), en Build It hablamos de un modelo de crowdfunding muy parecido al de sitios como Kickstarter.

De momento han lanzado tres productos que se conectan a Alexa, un reloj, una báscula y una impresora. A día de hoy, y a falta de un mes para el fin de la campaña, la impresora ya ha cumplido el objetivo, pero dudo que los otros dos no lo consigan. Eso sí, Amazon no da datos sobre unidades objetivo, sólo un porcentaje.

En lo demás, funciona igual que Kickstarter. Si se llega al objetivo se fabrica y los compradores iniciales tienen un descuento sobre el precio final. Si no se llega, pues el diseño se descarta.

Kickstarter e Indiegogo son las dos referencias en el micromecedazgo a nivel mundial. El crowdsourcing es un ejemplo de innovación abierta que permite validar una idea y llevarla a ejecución muy rápidamente ya que los que apoyan el proyecto lo hacen adelantando el dinero. Esto elimina cierto riesgo para los que proponen el proyecto.

Siempre ha sido uno modelo muy utilizado como ejemplo «disruptor» de innovación abierta. Sin embargo, si miramos los mayores éxitos en campañas de crowdsourcing, creo que los resultados son bastante modestos.

Pebble, pionera en relojes inteligentes, aparece varias veces entre las campañas más exitosas y grandes, sin embargo la empresa ya no existe y sólo vivió durante 4 años. Y la verdad, es que el volumen de dinero aportado a proyectos en Kickstarter está lejos de seguir una curva exponencial.

El problema de todos estos proyectos de micromecenazgo, incluso aquellos exitosísimos, es que tienen el producto antes que la empresa, y más importante, el modelo de negocio. Depender de sólo un producto, significa que no hay posibilidad de equivocación. Si tu segundo producto no vuelve a ser otro éxito, la empresa es difícil que sobreviva.

Sin embargo, en el caso de Buit It, por supuesto esto no es así. Poco hay que decir de Amazon, pero es obvio que ya tienen muy claro la cadena de suministro empezando por el OEM que les fabricará esto, y una máquina colosal de marketing, venta y distribución. Amazon puede permitirse muchos fallos para encontrar un diamante en el barro, y esta es la gran diferencia.

Me atrevo a aventurar que esto será un éxito para Amazon a largo plazo y que en breve muchas empresas se preguntarán, ¿por qué no lo hicimos antes?

Hay muy pocos ejemplos de crowdfunding en grandes empresas. Xiaomi o Sony son dos ejemplos, pero son bastante limitados, y en el caso de Sony, es más un marketplace en el que terceros colocan sus proyectos que para productos exclusivamente propios.

Otro ejemplo muy famoso, pero que tampoco es igual que el de Amazon, es Lego Ideas. En este caso, los fans proponen diseños a Lego que si llegan a un suficiente número de apoyos, la compañía puede llegar a producir.

Así que me voy a permitir la licencia de responder a por qué no hay más empresas haciendo esto y por qué creo que lo de Amazon va a ser crowdfunding a lo bestia.

Poco es más sagrado para una empresa que su desarrollo de producto, y es muy razonable. Para empresas exitosas con tradición de productos novedosos e innovadores, su desarrollo de productos es fuente de orgullo, pero este orgullo es fácil que se vuelva en soberbia.

No hay nada más «humillante» para un equipo de producto de una empresa que el que les digan que van a empezar a traer ideas de producto de fuera. Además, integrar los diferentes procesos, es más complicado de lo que parece. Así que resumiendo mucho, para empresas muy orientadas a producto el crowdfunding nunca ha sido una opción interesante.

Pero ahora tenemos una empresa como Amazon, que no puede ser más «despegada» con los productos. Una empresa que juega a la long tail, con cada vez más peso en una marca blanca «muy blanca», y para nada obsesionada por encontrar productos que sean un pelotazo. Además, con una estrategia muy a largo plazo de convertir a Alexa en el centro de los hogares digitales.

Y esto de Alexa es muy importante. Después de pasar rápidamente la fase de los early adopters, todos los fabricantes detrás de los asistentes digitales están buscando maneras de hacer más aceptable estos asistentes y «esconderlos» en dispositivos no exclusivamente dedicados a ellos. ¿Y qué mejor forma de entender qué es aceptable para los usuarios que sean ellos mismos quien nos lo valide?

De momento Amazon no ha lanzado en España Build It, así que me quedo con las ganas de comprar uno de ellos… Y fijaros, soy anti-asistentes digitales pero metería uno de esos chismes alegremente en mi casa. Pero estoy seguro de que estos tres primeros dispositivos son los primeros de muchos.

@resbla

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Google sigue comprando cadáveres del mundo de los wearables

Esta semana ha sido difícil decidir a qué dedicar el technobits. Las operadoras vendiendo datos de sus usuarios al INE (a pesar de que el presidente de una de ellas ha repetido muchas veces que son los usuarios quien deberían cobrar por ello), twitter anunciando que no aceptará más publicidad política, y por supuesto, que Google vaya a comprar Fitbit.

Pero la realidad es que aunque son tres cosas distintas, todas van de una cosa, de datos. Así que de todo esto hablamos en este #technobits semanal de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2019/11/google-fitbit.mp3?_=3

 

El viernes pasado, Google anunciaba la compra de Fitbit por 2100 millones de dólares. Fitbit fue uno de los pioneros de los wearables, y el líder durante muchos años en pulseras de monitorización de la actividad física.

Fitbit salió a bolsa en 2015 a una valoración de 4100 millones, poco después, tocó el máximo en bolsa, cerca de los 10000 millones, y desde agosto del 2015, todo ha sido cuesta abajo hasta que empezaron los rumores de la posible compra por parte de Google. Hace sólo 3 meses, Fitbit valía menos de 800 millones.

Pero esto no es más que calderilla para Google. Se estima que actualmente es la empresa del mundo con más efectivo en caja, unos 120000 millones.

Fitbit es una compra más en la ya larga lista de compra de empresas de hardware por parte de Google, compras que difícilmente pueden considerarse éxitos. Es difícil ver resultados positivos para Google en las pasadas compras de Motorola, Nest o HTC.

Y concretamente en el mercado de los wearables, además de la compra de HTC ya mencionada que sin duda estaba también detrás de estos planes, hace pocos meses compró por unos (ridículos en este orden de cosas) 40 millones de dólares la división de relojes inteligentes de Fossil.

Fossil fue una de las empresas de moda tradicional con las que Intel empujó fuerte su entrada en el mercado de wearables. En una estrategia que a mí me pareció muy lógica, más allá de las tecnológicas ofertando wearables, era una buena idea que marcas tradicionales, y con una visión más de producto que de tecnología, incorporaran funcionalidades «digitales» a sus productos.

La estrategia no funcionó, al menos de momento. Y no porque las marcas tradicionales hayan fallado frente a las tecnológicas, es que el mercado no ha despegado, sigue siendo un nicho muy pequeño en el que aún no han entrado las economías de escala que necesita el mercado de la electrónica de consumo.

Fitbit fueron los primeros, y se aprovecharon de la locura de las pulseras de actividad física. La locura fue tal y tan repentina, que ni el ejército americano fue consciente y a través de los datos que las pulseras de fitbit compartían, se descubrieron muchas bases secretas en el extranjero.

Pero el mercado se inundó de copias chinas baratas, y la gente se acabó cansando de las pulseras. Sólo los usuarios muy hardcore siguien usándolas, y eso es poca gente. El crecimiento dejó de ser exponencial hace mucho tiempo, y además, empresas como Xiaomi, siguen poniendo presión por «abajo».

Pero además, por «arriba», llegaron los relojes inteligentes con Apple Watch a la cabeza, y aunque Fitbit ha lanzado su propia línea de productos, no está siendo competitiva (tampoco la última versión).

Pero aún así, el mercado total sigue siendo muy pequeño, y ese ha sido el problema para fitbit. Si sumamos todos los dispositivos vestibles para la muñeca (relojes y todo tipo de pulseras), este año se venderán unos 150 millones de dispositivos. Esto es aún menos que el triste mercado de las tablets.

Por poner en perspectiva las expectativas que había para este mercado frente a la realidad, Apple pensó vender más de 40 millones de unidades en el primer año de lanzamiento de su Apple Watch y sólo vendió 10. Cuatro años después, Apple no da números, se estima que ya estarán rondando los 25 millones para 2019.

En todo caso, todo parece indicar que si Gartner metió en el Valle de la Muerte a los wearables en 2015, parece que ya el segmento empieza a ver la luz al final del túnel y sobre todo gracias a los smartwatch. De hecho, Tim Cook ya empieza a hablar mucho de lo que el segmento representa para ellos, aunque no hay que olvidar que más allá de los Apple Watch, con lo que está ganando dinero, y mucho, es con los AirPods. Se estima que Apple venderá más de 55 millones de ellos este año.

Así que la compra de Fitbit por parte de Google tiene mucho sentido. Y sigue una estrategia que no es nada sexy y que no se suele estudiar en las escuelas de negocio. Ante un mercado naciente en el que hay mucho hype, dejar que la cosa se enfríe e ir recogiendo «cadáveres»… Eso por cierto, es lo que hizo Fitbit al comprar Pebble por unos irrisorios 23 millones de dólares, el verdadero pionero en esto de los relojes inteligentes.

No queda claro si Fitbit será suficiente para salvar Wear OS, pero está claro que Google busca nuevas maneras de conseguir datos de sus usuarios, y para eso, aunque vivamos en la época en la que el software se comió el mundo, el hardware sigue siendo muy útil.

@resbla