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Spotify vs Apple, llegamos a la pantalla final

La Comisión Europea acaba de informar a Apple de que considera que está abusando de su posición dominante en el mercado de las aplicaciones de streaming de música. Ahora tienen 12 semanas para presentar alegaciones, pero parece que la Comisión va muy en serio. Cómo ya dijimos hace 2 años cuanto este tema empezó por una denuncia de Spotify, este caso puede redefinir el mercado de las apps.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/05/apple-comision.mp3?_=1

 

Por hacer un breve resumen, primero Spotify presentó una demanda contra Apple ante la Comisión Europea por abuso de posición dominante. A esta demanda, le siguió una en unos términos muy parecidos de Epic, la propietaria de Fortnite. Primero en EEUU, luego también ante la Comisión Europea. De hecho, esta semana ha empezado el juicio en EEUU.

Ambos se han convertido en los portavoces de la gran mayoría de desarrolladores de apps frente a los dos grandes ecosistemas de aplicaciones del mundo (occidental), apple y google. Sus quejas giran alrededor de dos grandes temas, la comisión que se quedan los propietarios de las app store, y la obligación de no utilizar otro canal para la venta de suscripciones para servicios dentro de su ecosistema (este último punto es sólo en el caso de apple).

Así que no sorprende que la Comisión Europea haya basado en estos dos puntos los motivos por los que considera que apple está abusando de su poder dominante en el mercado de las apps de streaming de música.

Por cierto, esto de hablar exclusivamente de las apps de streaming de música es importante ya que sin duda la Comisión se deja la puerta abierta a seguir investigando a las plataformas de apps por otro tipo de aplicaciones. Ya hemos visto anteriormente que para estos gigantes las multas de la Comisión son (casi) calderilla, pero al dejar la posibilidad de que sea una serie de ellas, el tema es más serio. Recordemos que la multa puede llegar a ser de un 10% del volumen de negocio total de la compañía así cómo la obligación de tomar medidas para que no vuelva a ocurrir.

Decíamos que la Comisión Europea centra el caso en dos puntos muy concretos de las reglas que apple aplica a las empresas que quieren vender apps a través de su app store.

Primero, la obligación del uso del sistema de pago de apple para las compras hechas en las apps y que supone un 30% de comisión. Recordemos que tradicionalmente los casos de abuso de posición dominante se sostienen en el impacto que pueden tener en el precio que pagan los usuarios. La mayor parte de las apps de streaming de música pasan este 30% de margen a sus clientes. Spotify cobra 12,99€ cuando apple music cuesta 9,99€.

No sólo esto, sino que Apple ha demostrado que sus reglas para las comisiones son bastante fluidas y arbitrarias, reduciendo el margen a desarrolladores pequeños, pero también a otros de forma individual. Esto es el tipo de cosas que no suele gustar a las autoridades para la defensa de la competencia.

El segundo punto también es muy claro. Según la Comisión, apple limita de forma muy clara las posibilidades que tienen los desarrolladores de vender apps para iOS y cobrar por otros sistemas que no sean el de apple. Lo limita tanto que en realidad está estrictamente prohibido, y empresas que lo han intentado (Epic por ejemplo) han acabado con penalizaciones.

Esto además significa que los usuarios de los desarrolladores no son realmente sus clientes, sino de apple. Los desarrolladores no tienen acceso a los datos de «sus cliente» por esa posición de intermediario que asume apple, lo cual también les perjudica para poder competir.

La comisaria Verstager quiso evitar hablar de un caso Apple vs Spotify, pero apple en su primera declaración después de las noticias se centró en ellos para decir que Spotify se ha beneficiado del ecosistema de apple para conseguir su posición de líder en el mercado del streaming de música, pero no quieren pagar por ello.

Ahora apple tiene 12 semanas para responder a las acusaciones de la Comisión Europea. Además de incidir en que sin ellos esta industria no existiría (lo cual es debatible), pero sobre todo, la discusión girará alrededor de la definición del mercado del streaming de música.

La visión de apple será expansiva, incluyendo todas las plataformas y diciendo que hay una competencia tremenda entre diferentes servicios de música (spotify, apple music, deezer, etc), pero también entre ecosistemas (windows, ios, android).

Me temo que en Europa este argumento no les valdrá de mucho cómo demuestra el hecho de que los cines no puedan prohibir acceder a los espectadores con bebida o comida de fuera. En Europa, se suele entender que estas situaciones dan lugar a posiciones de posición dominante a pesar de estar englobadas en un mercado general más grande.

En EEUU, en cambio, no es así. Y siguiendo con el ejemplo del cine, en los cines de EEUU suele estar prohibido introducir bebidas y comidas de fuera, y esto está respaldado por la ley.

Así que es muy probable que veamos dos respuestas diferentes a esta cuestión a ambos lados del Atlántico, aunque no tengo ninguna duda de que las reglas de juego van a cambiar después de estos juicios.

Dentro de unos años miraremos hacia atrás y no nos creeremos que se pudiera ganar un 30% de margen de intermediación en software.

@resbla

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Llegan los sindicatos a Spotify

Llevamos unas semanas muy pendientes de lo que pasaba con el intento de crear un sindicato en uno de los almacenes de Amazon. También con todas las sentencias en diferentes países sobre los trabajadores de plataformas como Uber, Glovo o Deliveroo, también muchas veces con los sindicatos como protagonistas.

Pero las plataformas de música están también viendo cómo nacen sindicatos que participan de una guerra cada vez menos soterrada entre ellas.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/04/sindicato-spotify.mp3?_=2

 

Recientemente, lo que empezó cómo discusiones en zooms y foros, se convirtió en un sindicato. El Union of Musicians and Allied Workers ha ido sumando miembros y ha ido aumentando su perfil en medios a través de acciones directas contra su principal objetivo, Spotify (la foto de arriba es una manifestación a sus puertas), y a través de diferentes artículos.

La principal petición de este sindicato es que Spotify suba el pago a los músicos a un centavo por canción reproducida. Ahora mismo, la cifra depende de muchos factores, pero va desde un tercio a la mitad de ese centavo. Aquí hay una calculadora que intenta estimarlo y que compara las diferentes plataformas.

En este artículo, se habla de cómo un músico que quisiera cobrar el sueldo mínimo en EEUU necesitaría que sus canciones se escucharan 650000 veces al mes.

Pero el problema no es sólo es. Hay muchas quejas en cuanto a las plataformas sobre su falta de transparencia en cuanto a pagos, pero sobre todo, en cuanto a las recomendaciones que las plataformas hacen a sus usuarios sobre qué música escuchar, o directamente, la música que va sonando cuando los usuarios escuchan música similar a las de sus gustos.

Hay un término que se usa en la industria desde los años 30 del siglo pasado que ha vuelto a la palestra. Se trata de payola. Una práctica en algunos casos ilegal, y en otros casos al menos muy oscura, por el que se pagaba a radios para que pusieran determinadas canciones sin avisar a su audiencia de lo que en realidad era un promoción.

Este tipo de pagos también se hacían a otros eslabones de la cadena (si habéis visto Vynil sabéis de lo que hablo), y es obvio pensar que de una u otra forma, eso sigue en nuestros días con prácticas más digitales, cómo pagando a influencers para que pongan determinadas canciones en sus listas de spotify, o incluso cambiando la forma que escuchamos música.

De hecho, spotify ha ofrecido la posibilidad a los músicos el reducir sus ingresos a cambio de mayor promoción por parte de la plataforma a través de su función «discovery mode«.

Spotify sigue siendo el claro líder mundial en streaming de música, pero aún así, sigue sin dar beneficios, su principal excusa para seguir manteniendo los pagos bajos a los músicos.

De hecho, a pesar de seguir aumentando usuarios de pago, sus últimos resultados muestran un empeoramiento de los márgenes debido al aumento de la competencia en este mercado. Que por cierto, cada vez es más importante para la industria que está a punto de volver a niveles de ingresos de hace 20 años.

Pero claro, hay un «pequeño» detalle en todo esto. Las plataformas con grandes fondos de capital riesgo detrás, cómo es el caso de Spotify, casi nunca tienen cómo objetivo a corto plazo ser rentables. Sus objetivos suelen estar más relacionados con crecimiento y tamaño. Y si no, que se lo digan a Uber. Así que los músicos tienen motivos para pensar que ellos son el producto, casi un mal necesario para las plataformas de la misma manera que los conductores lo son para Uber.

No hay que olvidar que Apple y Spotify tienen una guerra abierta que va más allá de la competencia por el mercado del streaming de música. Spotify es una de las empresas más activas luchando contra la política de cobros de Apple en su app store. No sólo con denuncias ante las autoridades para la defensa de la competencia, sino también regularmente hablando y escribiendo públicamente sobre ello, cómo en este reciente artículo.

Así que es normal que Apple haya entrado al trapo hablando de que ellos pagan más a los músicos y son más transparentes que Spotify, en parte también respondiendo a una iniciativa de Sportify llamada «Loud and Clear«.

Sin embargo, la historia nos dice que en las plataformas bilaterales, de lejos, lo más importante es el efecto red. Es decir, los oferentes de productos o servicios (en este caso música) vendrán atraídos más por el número de clientes que hay al otro lado de la plataforma que por las condiciones que les ofrece. De esta manera, todas las plataformas siempre han priorizado el lado de los clientes y hacerlo crecer lo más posible sabiendo que del otro lado tragarían «carros y carretas».

Si esto sigue así, me temo que los mensajes de Apple serán irrelevantes, y para los músicos sólo les quedará la opción de seguir haciendo acciones directas que acaben por convencer a Spotify de mejorar las condiciones.

Sin embargo, quizá la verdad absoluta sobre el efecto red esté empezando a tambalearse. Cómo decía este reciente artículo, estamos llegando a un punto en el que a las grandes tecnológicas se les están acabando los «océanos azules» y cada vez se están metiendo en los de los otros para convertirlos en rojos.

De hecho, por hacer un poco de negocio-ficción, Amazon Music es el tercer jugador en este mercado en gran parte por los clientes de Amazon Prime que tienen acceso incluido en su suscripción de Prime. Seguimos con la ficción, ya que para Amazon, Amazon Music es un accesorio (en parte) para generar suscripciones de Prime, podría jugar la carta de atraer músicos con mejores condiciones que Spotify y soportar bajadas de ingresos con tal de seguir aumentando suscripciones de Prime que le reviertan en el resto del negocio.

En definitiva, que esta competencia antes no era necesaria porque había mucho mercado para cada una de las grandes en su negocio principal, pero ahora tendrán que empezar cada vez más a meterse en el del resto.

@resbla

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Suscripciones por encima de nuestras posibilidades

Aunque parecía difícil, estamos viviendo una nueva explosión en la creación de contenidos digitales liderada por creadores individuales e independientes, que aunque no son típicamente profesionales, están buscando en muchos casos monetizar estos contenidos.

Después de la explosión de los contenidos en vídeo en youtube, twitch o tiktok, ahora esta explosión está ocurriendo en un formato que podríamos casi llamar tradicional, voz y texto, y para monetizar estos contenidos, todos están mirando a un modelo de negocio muy tradicional, la suscripción.

Es poco probable que encima de todas las suscripciones que ya tenemos vayamos a tener otras cuantas para creadores individuales de podcasts, newsletters o twitter Super Follows, así que es probable que veamos que la historia se repite.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/03/suscripciones.mp3?_=3

 

Pero vamos a hacer un poco de historia. Las cartas de noticias existen, que sepamos, desde los romanos. Tradicionalmente, sus autores hacían un resumen de las últimas noticias a sus destinatarios, que en muchos casos estos utilizaban para informar a sus vecinos.

Una de las más importantes y reproducida fue la carta con la que Cristóbal Colón avisó a los Reyes Católicos de su llegada a América que fue publicada y traducida a muchos idiomas.

En el siglo XV, aparecieron los avvisi que junto con las letter of news se convirtieron en servicios de suscripción por parte de emprendedores que vieron que había valor en las noticias, en la generación de contenido que diríamos ahora.

Estas newsletter evolucionaron hasta los periódicos de hoy en día, agrupando redactores (creadores de contenido) bajo el mismo techo para dar una información lo más amplia posible normalmente siguiendo una línea editorial. El modelo de negocio principal de los periódicos fue también el de suscripción durante mucho tiempo.

Pero llegó internet, y las grandes empresas tecnológicas cambiaron el juego monopolizando la distribución. El contenido lo seguían generando los mismos (de momento seguiremos centrados en las noticias), pero la distribución pasaron casi a monopolizarlo los buscadores (google a la cabeza) y las redes sociales.

A estas empresas tecnológicas, perdonen el aforismo, les da igual culo que cara, lo que les importa es el volumen. Su modelo de negocio está basado en dar contenido gratis a cambio de publicidad, lo que empujó a muchos creadores a probar modelos freemium, pero esto no paró la sangría.

Este modelo de negocio muy de volumen de contenido pagado por publicidad también encajó bien con los youtubers e instagrammers, al menos con los que han alcanzado el status de verdaderas estrellas.

Sin embargo, para creadores de contenido más de nicho con un público limitado, tampoco se demostró viable. De hecho, estos lo único que hacen es alimentar el long tail del que tanto se benefician estas plataformas tecnológicas sin recibir mucho a cambio.

Y sí, aunque no parece que nadie lo pidiera, estamos de nuevo en una era de creadores de contenido digital, y además están creando contenidos en «nuevos» formatos. Ya hemos dejado atrás el vídeo, y la última moda está en la voz y el texto.

Ya hablamos de la locura de clubhouse que se suma a la creciente fiebre por los podcasts. Y ya casi nos habíamos acostumbrado a que cada día nazcan centenares de nuevas newsletters, normalmente en substack. Pero también cada día vemos nuevos creadores de contenido que exploran monetizar en las plataformas tradicionales con opciones de mecenazgo.

Una de estas plataformas tradicionales, twitter, acaba de anunciar que se sube al carro de lanzar servicios de suscripción para creadores, el suyo se llama Super Follow, y se suma a los anunciados recientemente por Spotify para podcasts, o los que han ido haciendo tiktok, facebook en esta línea.

También habría que recordar la plataforma de creadores (ejem) onlyfans, nacida relativamente hace poco para cubrir esta necesidad de monetizar el contenido cuando no tienes suficientes seguidores como para que te lleguen grandes cheques de youtube o instagram.

Otra plataforma que se anticipó mucho a esta explosión de «microcreadores» es patreon y está pensado más bien que para un modelo de suscripción, para un modelo de mecenazgo. Con patreon, los creadores separan el contenido de la monetización, así hay periodistas que piden a sus seguidores que hagan aportaciones a través de patreon para seguir su trabajo y creando contenido exclusivo para sus mecenas.

Así que estamos al borde de que no será suficiente con las suscripciones a nuestros servicios de streaming favorito, vamos a tener que suscribirnos (pagando) al canal de nuestro humorista favorito, al de nuestro comentarista económico de cabecera, o al de nuestra profesora de mindfulness. Me temo que vamos a tener suscripciones por encima de nuestras posibilidades.

Pero cómo la historia de los negocios es circular, lo siguiente que veremos serán plataformas agregadoras de contenidos, que a través de una suscripción nos den acceso a muchos de estos «microcreadores». Vamos, cómo un periódico.

Estoy también seguro de que algunas de estas plataformas resucitarán el concepto de «curated content« (y no, no es curación (sic) de contenido) que estaba muerto con razón, pero que no cabe duda de que ahora va a volver a tener otra oportunidad. Es decir, lo que han hecho los editores de los periódicos de toda la vida.

Puede no parecerlo a simple vista, pero estamos en un momento muy interesante en cuanto al contenido digital. Parece que la eterna promesa de la monetización para pequeños creadores está más cerca que nunca, y es probable que de todo esto salga un panorama cambiado en cuanto a plataformas y distribución del contenido.

Pero recuerden, la historia de los negocios es circular

@resbla