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Estamos cerca de la Era de la Fusión Nuclear… sí, en serio

De la Fusión Nuclear se lleva diciendo desde hace más de 50 años que estamos a 20 años de que sea una realidad. Durante las últimas semanas, se han producido noticias muy relevantes que invitan a pensar que ahora sí que es verdad, incluso que podríamos estar más cerca.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/09/fusion-nuclear.mp3?_=1

 

En las últimas semanas se han producido cuatro noticias muy importantes en el campo de la fusión nuclear que hacen pensar que su explotación comercial podría ser una realidad la década que viene.

La primera de estas noticias ha ocurrido en un proyecto que necesita de muchas buenas noticias. El ITER anunció que la primera parte del que será el mayor imán del mundo había llegado ya a sus instalaciones. Se dice que tan potente que sería capaz de levantar un portaaviones 6 metros del suelo.

Los más viejos del lugar recordamos que España estuvo a punto de ser el lugar elegido para la construcción de este pantagruélico proyecto internacional. Un proyecto que lleva 10 años de retraso y maneja actualmente un presupuesto 4 veces el inicialmente proyectado. Aún así, se espera que en el 2035 el ITER empiece a funcionar, aunque es difícil prever cuándo los experimentos darán resultados.

Otra noticia muy interesante viene del Wendelstein 7-X alemán. Un dispositivo del tipo stellator que se utiliza para almacenar el plasma necesario para generar fusión nuclear de forma sostenida. Los stellator fueron de los primeros diseños que se utilizaron para ello. Sin embargo, su diseño los hace muy complejos de diseñar, construir y operar, por eso se fueron dejando a un lado a favor de otros diseños, sobre todo el Tokamak (que utiliza el ITER).

Sin embargo, los avances en computación y materiales han dado una segunda vida al stellator. Recientemente los investigadores del Wendelstein-7X anunciaron que gracias al último rediseño del reactor gracias a potentes supercomputadores han roto los límites de temperatura que anteriores diseños tenían y consideran que pueden alcanzar temperaturas el doble que las del sol.

Hace también unas semanas, se produjo otro avance significativo esta vez en el mundo del confinamiento inercial. A diferencia del confinamiento magnético que utiliza tanto tokamaks como stellators, en este caso se utilizan láseres para generar y contener la fusión. Para ello, se necesita una energía enorme para conseguir la ignición. Pues bien, utilizando un láser cuyo generador ocupa tres campos de fútbol y que proyecta toda la energía en un punto con el diámetro de un pelo humano, los investigadores del NIF han conseguido un nuevo récord consiguiendo el 70% de la energía que se estima que se necesita para esa ignición. Nada más y nada menos que 25 veces el anterior récord.

Pero si todas estas noticias no dan alas al optimismo sobre la posibilidad de que la fusión nuclear sea viable como fuente de energía, hace pocos días CFS (una startup financiada por Bill Gates) y el MIT anunciaban que han conseguido un imán construido con superconductores a alta temperatura que es capaz de generar un campo magnético utilizando tan poca energía que sus estimaciones dicen que será capaz de conseguir generar energía positiva neta de una fusión nuclear cuando se instale el imán en el SPARC, el reactor de fusión nuclear que está construyendo el MIT y que se espera que esté en funcionamiento en el 2025.

SPARC está también basado en tokamak, pero es de un tamaño mucho más pequeño que el ITER. Si efectivamente una vez construido fuera capaz de generar más energía de la que consume para generar la fusión, en un formato «pequeño» comparado al ITER, sería un avance que abriría las puertas a una energía limpia, prácticamente ilimitada y muy barata.

Este blog no trata de ingeniería nuclear, nos interesa más el mundo de los negocios y la innovación. Si se soluciona la parte técnica de este problema, uno no puede dejar de preguntarse qué tipo de modelos de negocio se montarían alrededor de ella, sin duda muy diferentes de los que hoy tienen las eléctricas que son una mezcla de suscripción y pago por uso.

Un modelo obvio al que se podrían parecer esas futuras eléctricas comercializando energía proveniente de la fusión nuclear sería el actual de las empresas de telecomunicaciones. Empresas que tienen que hacer importantes inversiones iniciales en infraestructura, pero que luego tienen unos costes marginales muy pequeños. Un modelo de suscripción puro con diferentes tarifas de tarifa plana por potencia contratada sería bastante lógico.

Pero hagamos un poco de negocio-ficción. Qué pasaría si quién construyera los reactores no fuera una empresa del sector de la energía y fuera por ejemplo… una tecnológica. No sería del todo descabellado que una de las grandes, con grandes necesidades de energía decidiera saltarse a las eléctricas. De hecho, ya lo están haciendo.

¿Y qué haría una gran empresa tecnológica con energía gratuita e ilimitada? Probablemente darla gratis a cambio de datos. O incluso ofrecer dispositivos que sólo funcionen con la electricidad de una determinada empresa y con un marketplace en el que se ofrezcan todo tipo de soluciones a cambio de un porcentaje que por supuesto sólo funcionen con esa electricidad.

En un post en el que decíamos que esta década será maravillosa por la cantidad de avances tecnológicos que veremos frente a las últimas décadas en las que los avances han sido un poco más triviales, incluíamos la fusión cómo algo poco probable en esta década. Y probablemente lo sea. Pero lo que está claro viendo todos estos avances es que ya decir que estamos a 20 años de que la fusión nuclear sea una realidad cómo fuente de energía es pecar de pesimismo.

@resbla

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Las telcos vuelven a los zapatos

En EEUU, las telcos están saliéndose todo lo rápido que pueden del mundo de los contenidos. Una estrategia que hace no tanto era obligatoria cómo forma de evitar convertirse en «dumb pipes«, se ha convertido en peligrosa a medida que la batalla por los contenidos se ha puesto cada vez más cuesta arriba y la competencia en el mercado de las telecomunicaciones se ha calentado.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/05/telcos-pure-play.mp3?_=2

 

Hace 5 años escribí este artículo justo cuando alguna de las operaciones que ahora se deshacen se produjeron. En él hablábamos de varias estrategias que estaban siguiendo las telcos, y cómo una de ellas era generar capacidad de producir contenido a través de compras de este tipo de empresas. En estos últimos días AT&T ha anunciado que hace un spinoff de WarnerMedia justo después de que Verizon hiciera lo mismo con Yahoo.

Todo indica a que después de años hablando de «triple play» (y cuádruple), la palabra de moda es «pure play«, que podríamos traducir cómo zapatero a tus zapatos. Después de años intentando llenar las «tuberías» con datos provenientes de servicios propios de alto valor añadido, se está probando que esa estrategia tenía bastantes problemas.

Antes de la explosión del streaming de vídeo, la oferta de televisión de pago se hizo obligatoria para las telcos, y algunas se lanzaron a comprar operadoras de televisión. Fue el caso por ejemplo de AT&T con DirecTV, la cual por cierto, también está en proceso de separarse de ella. Esto ocurrió en 2014, y probablemente fue un espejo en el que Telefonica se miró para comprar Canal+ el año después.

En 2014 ya lo habitual era que la televisión de pago llegara por ADSL (telefonica empezó a hacerlo en 2004), pero se veía cómo un paso obligado para tener dentro de la casa las cuatro patas de la oferta global y ser capaces de diferenciarse de la competencia a través del contenido. No cabe duda además de que estas operaciones son mucho más sexy que el tirar cable o invertir en torres de telefonía.

El problema es que el mercado de los contenidos estaba siendo disrumpido por empresas que estaban apostando por una estrategia direct-to-consumer (DTC) cómo HBO o Netflix. Empresas además, que sabían muy bien generar contenidos de altísima calidad, contenidos que exigen una agilidad, cultura y recursos muy alejados de los que tenían estas telcos.

Para ellas, el que la gente contratara una adsl y luego viera Netflix sin que este dejara un «peaje» era una tremenda injusticia, y algo en lo que insistieron que se debía regular. Por suerte, no estamos en un mundo en el que las operadoras definen las normativas a su antojo, así que la realidad se ha ido imponiendo, y en casos como el de telefonica, no les ha quedado otra que convertirse en distribuidores de Netflix.

Pero de alguna forma volvemos a la casilla de origen. A pesar de la millonada invertida, los contenidos al final han significado todo lo contrario de lo que pensaban los ejecutivos (y consultores) de la época. No sólo no han servido para diferenciar la oferta, sino que han servido para comoditizar aún más la conectividad. Da igual la operadora con la que contrates, todas te ofrecen paquetes de contenido muy similares, o incluso, no hace falta que lo contrates con ella, siempre puedes contratar una oferta DTC.

Los más viejos del lugar nos acordamos de que esto no es la primera vez que les pasa a las telcos. ¿Os acordáis de Ole o Yahoo? Pero lo dicho, siempre esto es más sexy y con una narrativa más potente que anunciar que quieres ser el más barato.

Pero sistemáticamente, y esta industria no iba a ser diferente, siempre hay algunas empresas que se dedican en cuerpo y alma a ser las más baratas. A entrar «por abajo» en una industria, y disrumpirla con precios bajos y eliminando servicios superfluos. Sí, exactamente la definición de disrupción de Christensen.

En España, ese papel lo han jugado principalmente las operadoras virtuales y MasMovil, que les han ido comiendo poco a poco la tostada a las incumbentes.

Así que llevamos ya tiempo oyendo quejas de lo insoportable que es la guerra de precios que hay en el sector, e incluso peticiones de una regulación para aliviar la situación… Algo que suele ocurrir cuando las empresas que operan en un sector comoditizado siguen viviendo una realidad paralela en la que están convencidos de que sus servicios son de altísimo valor añadido y los clientes no saben apreciarlo. Y claro, hay que obligar legalmente a que lo reconozcan.

No hay que ser un gurú de los negocios para darse cuenta de que esto no parece que vaya a cambiar, es más, probablemente vaya a más. En EEUU lo tienen claro, y por eso las grandes operadoras están soltando todo el lastre que pueden para poder volver a sus zapatos. Veremos lo mismo a este lado del Atlántico pronto. Que Amazon compre MGM es sólo una señal más de que lo de los contenidos va a ser un coto cerrado pronto.

Lo que aún no hemos visto allí, es la pasión por la que las operadoras se han lanzado al mercado de la venta de electricidad. Sin duda, lo más alejado de un océano azul que se me ocurre. Cierto es que hay algunos ejemplos en el Reino Unido o en Australia de empresas que se dedican a las dos cosas, de hecho, Morgan Stanley cree que es el camino a seguir. Sorprende eso sí, que nunca se lanzaran con tanto interés a proveer servicios cloud, cuando uno diría que están mucho más cerca de su core business.

Dejaremos las predicciones a los profesionales, pero no hay dudas de que hay «alguna diferencia» de estrategia entre intentar producir la siguiente serie de éxito o intentar arañar un céntimo en la tarifa de la luz a través de un bundle. Cosas de la transformación digital.

@resbla

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Los servicios cloud, otra oportunidad perdida para Europa

No es una sorpresa para nadie que el negocio de servicios digitales en la nube se haya disparado con la pandemia. Pero la realidad, es que el crecimiento estaba siendo exponencial desde antes. Desgraciadamente, y aunque a priori se podía haber pensado que en esto Europa podía jugar un papel importante, es otra batalla digital que hemos perdido.

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/01/cloud.mp3?_=3

 

Para empezar, y que me perdonen los expertos, voy a intentar explicar brevemente y de la forma más sencilla posible de qué hablamos cuando hablamos de servicios digitales en la nube particularmente cuando hablamos de servicios profesionales. Estos son los tres más importantes en cuanto a facturación:

  • IaaS (Infraestructura como Servicio): El proveedor cloud oferta recursos físicos (almacenamiento, conectividad, procesamiento) que los clientes deben gestionar, ocupándose el proveedor de su mantenimiento físico.
  • PaaS (Plataforma como Servicio): En este caso, el cliente no tiene acceso a los recursos de infraestructura sobre los que corren los servicios que son enteramente gestionados por el proveedor. El cliente accede a servicios que le permiten desplegar aplicaciones y ponerlas en funcionamiento.
  • Hosted Private Cloud (Nube Privada Alojada): En este caso, la infraestructura física que tradicionalmente estaba en las instalaciones de la empresa para su uso propio y único, están en las instalaciones de un tercero que se encarga de proveer el espacio, servicios, y mantenimiento físico para esos servidores que son de la empresa propietaria de la nube privada.

Pues bien, la facturación por este tipo de servicios a nivel mundial se ha disparado y lleva creciendo por encima del 30% desde hace varios trimestres. Sin datos de Q4, es razonable pensar que ya esté en los 40000 millones de dólares a nivel global.

¿Y qué pasa en Europa? Lo primero es que aunque el porcentaje del negocio global que se hace en Europa es mayor que el peso de su economía en el PIB mundial, no es tanto como a priori se podría esperar. Si el PIB de la UE pesa el 16% de la economía mundial, el negocio cloud que se factura en Europa son casi 7000 millones de dólares, lo que representa un 19% del total. Uno a priori habría pensado que debería aún ser mayor.

Pero lo realmente llamativo es que los proveedores europeos llevan desangrándose en cuanto a cuota de mercado, principalmente contra sus competidores americanos. Hace cuatro años su cuota de mercado era del 25%, ahora es del 15%. Por ponerlo en perspectiva global, estamos hablando que los proveedores europeos no llegan ni siquiera al 3% de cuota de mercado. Tremendo.

Se lleva hablando mucho tiempo de que esta industria se iba a consolidar rápidamente, y efectivamente, lo está haciendo. Entre los tres grandes, Amazon, Microsoft y google acumulan casi el 60% del negocio a nivel mundial, mientras que en Europa llegan al 66%.

Pero seguramente este no es el tipo de consolidación que se esperaba en Europa, dónde además se partía con la ventaja de tener grandes operadoras de telecomunicaciones que se anticipaba que jugarían un importante papel en este negocio. Precisamente es una telco la que lidera el ranking de proveedores europeos con un mísero 2%, Deutsche Telekom, probablemente ilustrando muy bien cómo las telcos europeas han perdido el tren.

Y no será porque por activa y por pasiva han dicho que querían jugar un papel importante en este mercado, pero la realidad es muy tozuda. Esta industria ha crecido a base de fuertes inversiones de capital, y para las telcos ahogadas por las deudas, ha sido imposible seguir el paso.

De hecho, muchas telcos, y Telefonica es un buen ejemplo de ello, quisieron salir de su negocio tradicional de bajo margen y alta competencia invirtiendo fuertemente en contenido. Si AT&T compró DirectTV, Telefonica lo hizo en Canal+. Una estrategia que con la llegada de las plataformas de streaming se ha convertido en desastrosa. Y todo eso lo hicieron acumulando aún más deuda, más dificultades para seguir el ritmo de inversión de las grandes en este sector.

Así que lo que les ha quedado a los proveedores europeos es jugar una estrategia de nicho, sobre todo centrándose en servicios en los que la localización fuera importante, normalmente por motivos legales. El problema es que entre los 3 grandes proveedores americanos, ya tienen 67 hyperscale data centers en Europa, así que es muy difícil mantener que estos proveedores no son suficientemente «europeos». Estos son sólo los de Microsoft (Azure):

Siendo realistas, hay ya muy poco que hacer. El tren se fue hace mucho tiempo. Eso no quita, que ante la magnitud del descalabro, se hayan intentado poner parches a la situación. Uno de ellos es GAIA-X, una iniciativa en principio liderada por el gobierno alemán y francés al que se han ido sumando otras países europeos.

La iniciativa no se esconde en cuanto al objetivo de defender la industria europea. Sin embargo, teniendo en cuenta que muchos de los estándares de la industria ya están fijados, y que como decíamos antes, los tres grandes invierten muchísimo en Europa, es difícil dejarles fuera de ella. De hecho, como se habla en este post, representantes de las grandes empresas americanas ya están dentro de la iniciativa, y el autor explica como en el pasado, estas iniciativas no sólo no han evitado la invasión, sino que al final se convirtieron en Caballos de Troya para aún afianzar más sus posiciones.

Así que creo que no es exagerado decir que esta ya es una batalla perdida (otra más) para la industria digital europea. Poca solución tiene, así que lo más normal es que sigamos viendo más consolidación y más crecimiento de los grandes.

No tienen muchas alternativas los jugadores europeos dado la escala que ya tienen sus competidores, sobre todo si pensamos en esta generación de servicios cloud, y seguramente, también los siguientes. Se seguirán centrándose aún más en sus nichos, habrá fusiones, seguirán jugando la carta local en algunos usos muy concretos, pero les será muy complicado competir cara a cara con lo grandes. Este es un mercado que paradójicamente está muy comoditizado, y por lo tanto, las economías de escala son fundamentales.

Habrá que ver si se abren oportunidades en las siguientes generaciones de servicios cloud, los cuales es probable que cada vez sean más verticales y especializados. Servicios relacionados con el edge e IoT, conducción autónoma, biotecnología, aeroespacial…

Hay que recordar que esto no es sólo dramático por perder el negocio que genera la industria propiamente dicha, sino que esta es una industria con mucho arrastre y con una generación importantísima de conocimiento. No deberíamos perder la siguiente ola.

@resbla