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Se venden más coches eléctricos que diésel en Europa

Lo que parecía algo que tardaría mucho en ocurrir, pasó el pasado mes de Septiembre. En Europa se vendieron más coches eléctricos que diésel. El dato es más impresionante si tenemos en cuenta que estamos sólo hablando de coches 100% eléctricos, aunque también es cierto que ha habido una serie de circunstancias que se han conjugado en Septiembre para que esto ocurra.

De todo esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/10/record-electricos.mp3?_=1

 

La tendencia durante los últimos meses ha sido clara. Después de moverse por debajo del 5% durante mucho tiempo, las diferentes ayudas en toda Europa han ido haciendo despegar las ventas. Justo al contrario que los diésel, que ante las mayores restricciones y promesas de endurecerse aún más, se han ido desplomando. No hay que olvidar que el diésel fue durante décadas el tipo de motor más vendido en Europa.

La realidad es que este récord de ventas de coches eléctricos en Septiembre y el sorpasso al diésel viene dado por algunas circunstancias particulares que hacen pensar que a corto plazo quizá no se vaya a mantener.

Por un lado, Tesla siempre reporta un gran número de coches a final de trimestre, y este trimestre ha sido además especialmente bueno.

Y por otro, un mes especialmente malo en ventas generales de vehículos. En general, se cita a la escasez de semiconductores y a la pandemia cómo razones, pero no cabe duda de que hay un mar de fondo muy importante del que casi nadie parece querer hablar. Mucha gente, y cada vez más, no quiere un coche.

Por cierto, salvando las distancias, el mercado español también ha visto un récord de ventas en coches eléctricos y la primera marca ha sido Tesla. Y aunque lejos de la media europea, las ventas de vehículos eléctricos han crecido más de un 30% y se sitúan en más de un 4% del total.

Uno podría pensar que podríamos estar en una tormenta perfecta para el sector. Una de esas situaciones que anuncia una disrupción del sector. Por un lado menor demanda, y por otro una transición a unos productos con más tecnología digital que nunca desde los cuáles están apareciendo nuevos jugadores. Y aquí hablamos mucho de Tesla, pero la lista de nuevos fabricantes de coches eléctricos en China y EEUU crece continuamente.

Y no es difícil argumentar que los fabricantes tradicionales de automóviles tienen mucha responsabilidad en esta situación por mucho que echen balones fuera con el suministro de semiconductores. Los fabricantes de automóviles siempre consideraron los chips cómo un componente secundario en sus productos, y los que tenían ciertas capacidades internas las sacaron a través de spin-offs hace tiempo.

Sus sistemas de producción just-in-time casan muy mal con las dinámicas de la fabricación de semiconductores que trabaja con varios trimestres de inercia, por no decir además, que la disponibilidad de chips más básicos y de más bajo coste (los que se utilizan en automoción) son los primeros en sufrir en una situación de escasez.

No es raro que empresas cómo Tesla que intentan diferenciarse a través precisamente de la tecnología digital llevan casi desde el principio diseñando sus propios chips. Ahora todos los fabricantes corren a replicar la estrategia, pero les llevará años ponerse al nivel.

Lo malo para los fabricantes tradicionales es que esto irá a más mucho más rápido. Se espera que el porcentaje del valor total de un automóvil que ocupa la tecnología digital y la eléctrica aumente de forma espectacular en los próximos años y sea más del 50% a finales de esta década.

A pesar de que estamos hablando mucho de tecnología, en realidad, de lo que estamos hablando aquí es de una Disrupción de por Zeigeist de libro. Y la prueba más clara es lo que comentábamos antes sobre los cambios de intereses de las generaciones más jóvenes. Si antes se buscaba potencia, status ahora las palabras importantes son eléctrico o conducción autónoma.

Me temo que no es exagerado decir que en 10 años esta industria será irreconocible y que los fabricantes tradicionales de automóviles están luchando por su supervivencia.

@resbla

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Las eléctricas y el postureo en los valores corporativos

Salvo que hayas estado pasando el verano en una cueva sin cobertura, es imposible que no estés aburrido (y probablemente indignado) sobre el tema de los precios de la electricidad.

Independientemente de lo que opines sobre el tema, es indudable que entre otras cosas esto es un problema de relaciones públicas para las eléctricas, incluso una crisis en toda regla.

Y soy de los que pienso que en las crisis se ve de qué pasta están realmente hechas las empresas. Cuando todo va bien es fácil llenarse la boca con valores corporativos que sean inspiradores, pero cuando las cosas se ponen duras…

De todo esto hablamos en este #technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2021/09/valores-corporativos.mp3?_=2

 

Se mire cómo se mire, el precio de la electricidad parece un cohete de SpaceX. En estos temas, aunque todo el mundo es lo que quiere, es imposible dar una explicación sencilla a lo que está pasando. Y ni se me ocurriría intentarlo. Pero la realidad es que el precio estos días es alrededor de 3 veces el del año pasado.

Pero llamadme rarito, lo que más me sorprende de todo esto es el silencio absoluto de unos jugadores importantísimos en todo esto, las compañías eléctricas. Si uno mira sus cuentas de twitter (iberdrola y endesa por ejemplo) uno podría pensar que no pasa nada. Noticias sobre energías renovables, patrocinios deportivos y demás contenido insustancial. Ninguna referencia a la crisis por la que estamos pasando.

De hecho, si han salido las eléctricas en las noticias es porque parece que no contentas con la situación, han buscado sacar aún más tajada. Se las acusa de vaciar pantanos en pleno Agosto por debajo de históricos para así maximizar beneficios, e incluso la CNMC ha avisado de errores en los cambios en los contratos a consumidores tras la aplicación de los nuevos peajes. ¿La respuesta? Más tuits sobre las Paraolimpiadas y sobre energías renovables.

Decía Drucker que la cultura se zampa a la estrategia para desayunar. Cómo dice Xavier Marcet, la cultura es eso que la gente hace cuando nadie mira. Yo creo firmemente que la cultura de verdad, no la de los posters corporativos en las oficinas, no con la que se llenan los CEOs la boca en sus discursos, tiene que doler.

Así lo expliqué hace ya bastante tiempo en esta entrada. Seguir tus valores a las maduras es muy fácil, lo complicado es en las duras, y ya, cuando te cuestan dinero, es mucho más difícil.

Es divertido ver los valores corporativos de empresas que hacen cosas cómo mínimo inmorales. En aquel artículo mencionaba los de Volkswagen que decía que su objetivo era «ofrecer vehículos atractivos, seguros y cuidadosos con el medio ambiente» mientras hacía trampas con sus centralitas para engañar con las emisiones de sus coches.

Pero no menos cínicos eran los de Enron que tenía «integridad» entre sus cuatro valores corporativos clave, o Lehman Brothers, que tenían esta misión corporativa: «Our mission is to build unrivaled partnerships with and value for our clients, through the knowledge, creativity, and dedication of our people, leading to superior results for our shareholders.»

Estamos en un momento en el que el «customer centricity» se ha convertido en uno de esos términos (ab)usado constantemente. Es imposible encontrar una empresa que no diga que ponga a sus clientes en el centro de su negocio.

Cómo suele ocurrir con estos términos, encontrar una definición concreta es difícil. En realidad, probablemente su definición tiene que ver con lo que no es, y en esto Jack Welch lo dejó muy claro cuando dijo que la idea más tonta del mundo fue pensar que el objetivo de las empresas debería de ser la maximización del valor para sus accionistas. Y quizá, esto de Steve Denning lo ilustra muy bien.

Y por supuesto las eléctricas no iban a ser menos. Todas se declaran «costumer centric», veamos los valores de las 5 mayores eléctricas en España:

Iberdrola – «compromiso con el bienestar de las personas», «nuevo modelo energético más accesible para todos»

Endesa – «Ponemos nuestra energía al servicio de las personas»

Naturgy – «orientación al cliente», «interés por las personas»

EDP – «confianza de nuestros clientes»

Viesgo – «nos importan las personas»

Cómo mínimo, viendo las noticias y la inacción total de las eléctricas leyendo esta lista de valores, uno pensaría que se les ha olvidado eso que se supone que son los pilares de su cultura corporativa. O claro, que en realidad todo esto no es más que postureo.

Cómo dijimos antes, este es un problema muy complejo, pero humildemente voy a proponer algunas cosas que creo que sí podrían hacer las eléctricas si tuvieran la voluntad, y que seguramente aliviarían la situación a sus clientes. Desde lo que se aprende en primero de gestión de crisis, reconocer la situación y empatizar con los afectados, hasta buscar maneras para aliviar los pagos a los más vulnerables, hasta intentar bajar el precio bajando sus márgenes (viendo la subida tan grande en márgenes que está viendo Iberdrola últimamente, no debería de ser un gran problema), o por qué no, utilizar su potente lobby para conseguir un cambio legislativo en Europa y en España a favor de los consumidores, no olvidemos, el centro de su negocio.

Alguno habréis soltado una carcajada al leer esto y pensaréis que tengo un ataque de buenismo. Esto os convencerá aún más de que todo esto de los valores corporativos es una patraña de escuela de negocio y siempre se queda en papel mojado.

Yo quiero pensar que no es verdad. Que hay cada vez más empresas que se toman en serio sus valores y su cultura corporativa. Últimamente me ha impactado las noticias sobre el bar Brillante de Madrid, una PYME cuyo dueño aguantó con sus valores hasta el final. Habría un debate interesante sobre si es racional hacerlo, pero yo personalmente, sé de qué lado estaría.

Hay otras empresas cuyos modelos de negocio siguen los valores de sus fundadores y los llevan a generar grandes innovaciones. Una de las favoritas en este blog, Lemonade.

Así que a pesar de todo, creo que tener muy claros los valores de la compañía es importantísimo. Pero tienen que doler, tienen que ser verdaderos y hay que conseguir que no sea algo que está en las presentaciones corporativas, sino lo que guía a todos los empleados de la empresa. Cualquier otra cosa es puro postureo.

@resbla

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Los micropagos llegan a los coches

Cualquiera que siga mínimamente este blog, sabe que aquí somos muy fans de la innovación en los modelos de negocio. De hecho, parece claro que es la innovación que más rentable. Ya hemos hablado varias veces de cómo los autores de los 10 Types of Innovation encontraron datos que así lo corroboran.

Así que cuando leemos noticias sobre empresas que se lanzan a innovar en este sentido, y más, cuando lo hacen desde una posición consolidada dentro de un modelo de negocio tradicional para su sector, nos llama mucho la atención.

Esto ha anunciado BMW hace pocos días, y de esto hablamos en este technobits de Capital Radio con Luis Vicente Muñoz:

https://resbla.com/wp-content/uploads/2020/07/micropagos.mp3?_=3

 

El sector del automóvil no puede decirse que haya innovado mucho en cuanto a su modelo de negocio. Más allá de tipos de financiación que en algunos casos se acercan al pago por uso, y sus incursiones en los modelos de car sharing, no se puede hablar de mucho más. Y eso parece poco para una industria que tiene más de 100 años.

Es curioso también que Mercedes anunciara también hace pocos días que abandonaba su servicio de suscripción. Con este servicio, el usuario pagaba una mensualidad y tenía acceso a una flota de coches que podía ir reservando según sus necesidades. Sin embargo, el hueco que queda para este tipo de servicios entre el alquiler diario y un renting parece que es demasiado pequeño. Hay otras marcas que siguen intentándolo, pero no parece que tenga mucho más recorrido.

Por eso es interesante que BMW (que también está probando con la suscripción) anunciara la semana pasada que va a empezar a implementar los micropagos en sus coches.

El mejor ejemplo de los modelos de negocio basados en micropagos se puede ver en los videojuegos, principalmente en los juegos que son gratis, pero que incluyen estos micropagos para ir accediendo a mejoras o personalizaciones.

Si el mercado de los videojuegos fue de más de 100000 millones de dólares el año pasado, el 80% de esos ingresos vinieron de juegos gratis. De hecho, un juego gratuito, Fortnite, fue el que más facturó con 1800 millones de dólares. Y este año, hay un nuevo líder, pero también gratuito, PUBG.

A pesar de que hace una década algunos pensaban que los micropagos no tenían futuro, ahora es sin duda uno de los modelos de negocio de más éxito. Sin embargo, es importante ver que dónde está funcionando es en entornos dónde hay un «gancho» gratuito (lo estamos viendo también en la prensa digital), para luego pasar a una especie de servicio a la carta donde el usuario elige lo que quiere con pagos individuales. Volveremos sobre esto.

Cuando Andreessen dijo que el software se iba a comer al mundo, se refería también a los coches. En la actualidad, aunque lo más obvio sea la parte de información y entretenimiento, el software es omnipresente, y es lo más importante en los coches. Prácticamente toda la mecánica está ya gestionada por software, y si no que se lo digan a Volkswagen.

En una rueda de prensa la semana pasada, BMW anunció entre otras cosas su visión para el coche conectado, y muy en concreto, la parte de personalización digital bajo demanda. Sin entrar en muchos detalles, BMW dice que empezará a ofertar servicios que se podrán comprar desde el coche y que aumentarán las características del coche después de salir del concesionario sobre todo alrededor del confort y de sistemas de asistencia a la conducción. BMW también habla de cómo esto puede ayudar en el mercado de segunda mano ya que el nuevo propietario del coche podría añadir funcionalidades que no se pusieron de origen.

Parece que en la rueda de prensa se pusieron como ejemplos la opción de asientos calefactables. De esta manera, podrías pagar sólo por ellos durante los meses de más frío. No sería tampoco descabellado el pensar que se pudiera pagar por un nuevo mapa de potencia para el motor para un día que te sientas más deportivo, o cuando quieras ser más ecológico.

Todo esto implicaría que toda la mecánica (ie: hardware) estaría ya ahí, y que se habilitaría o deshabilitaría por software. Esto por un lado tiene la ventaja para el fabricante de que con un sólo modelo de coche (ie: plataforma), tendría en realidad casi un número infinito de opciones para sus clientes. Además, la estandarización traería cierto ahorro de costes, aunque por otro lado, habría mucho hardware que podría no utilizarse nunca y por lo tanto, superfluo.

En realidad, los fabricantes de coches llevan haciendo esto hasta cierto punto desde hace tiempo. Por ejemplo, montando los mismos motores pero cambiando sus rendimientos por software para generar una segmentación de precios y potencia. Esto lo saben bien los fans del chipeo.

Sin embargo, y a pesar de que creo que veremos este modelo de negocio antes o después imponiéndose en los coches, creo que BMW no tendrá mucho éxito (y no quiero quedar retratado como el autor del artículo sobre el mal futuro de los micropagos).

Por un lado, estos coches cargados con todos los extras van a ser un chollo para hackers que sean capaces de activar todos esos extras gratis. Mientras que en entornos 100% de software en la nube, ese hackeo es muy complicado de hacer. Por ejemplo, conseguir una gorra exclusiva para tu personaje de Fortnite sin pasar por caja. La historia nos dice que el hardware siempre hay alguien con tiempo y ganas para hackearlo, y si no, que les pregunten por ejemplo a los fabricantes de consolas o teléfonos móviles.

Pero por otro, y aunque hemos hablado mucho aquí sobre que no todas las disrupciones vienen de la innovación disruptiva de Christensen, en este caso, BMW debería hacerle caso (igual que Mercedes no lo hizo con sus suscripción).

Este tipo de innovaciones funcionan mejor ofertando a clientes sobreservidos opciones de menor coste. En principio los clientes de BMW están sin duda sobreservidos, pero lo hacen muy a gusto por los aspectos emocionales del job-to-be-done.

La propuesta de BMW es a esos clientes que ya están sobreservidos de entrada (con más coche del que necesitan desde un punto de vista funcional), es ofrecerles más servicios a la carta, con lo cual en realidad sólo nos centramos en aspectos funcionales y no emocionales, pero sin tocar de forma radical el precio.

Para que BMW siguiera la estrategia de Christensen, debería ofertar (a ser posible sin marca BMW) un modelo completamente mínimo pero funcional, incluso para ser más radical, con un uso mínimo gratuito, y permitir esos micropagos por las diferentes funcionalidades sobre la marcha.

Esto, por supuesto podría llevarnos a futuros casi distópicos en los que ante un día de lluvia, el fabricante nos ofreciera el ABS y el control de tracción con «precios dinámicos» cómo hace Uber los días de conciertos por la noche.

Estoy seguro que alguien en algún momento ofertará un coche (o medio de transporte) por poquísimo dinero que permita un uso muy básico pero que se pueda ir «enriqueciendo» en base a micropagos. Pero no será BMW.

@resbla

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